Los políticos y las redes sociales



Alexis Gravier-. Para los políticos entrerrianos es muy difícil crear comunidad alrededor de sus votantes, porque el ecosistema de redes funciona a nivel global. Aún así, la mayoría desaprovecha esta herramienta.



Hay una tendencia, copiada de mala manera de otras conductas de marketing que sí tienen coherencia como estrategia, una tendencia a suponer que a los usuarios de las redes sociales les interesa la vida privada del político. En cierto punto, puede ser. Siempre y cuando se dosifique bien con información valiosa de carácter público que le sirva a la gente y se interactúe con los usuarios de las redes, sin distinción de jerarquías. De hecho, esa es la base de las redes sociales: hacer creer que se borran las jerarquías y que todos valen por igual. En los hechos, no es así, pero es esa ilusión la que persiguen los usuarios comunes y es a ellos a quienes deben dirigirse los mensajes.

Luego existe otro defecto: creer que están no dentro de una red social descontracturada sino dando un discurso ante la ONU. Grandilocuentes, solemnes, puros. Se presentan como si todo un auditorio mudo los estuviera escuchando atentamente.
En el fondo, persiste la vieja noción de emisor-receptor, que justamente las redes sociales vienen a cuestionar y han generado una revolución en la percepción cotidiana de las cosas, incluida por supuesto la política.

Comprender esta revolución digital en el campo de la comunicación es clave para un buen desempeño del político en las redes sociales.
Para esto, no basta con asesores estrellas, sino que se debe estudiar y profundizar conceptos para que resulte más sincera la comunicación. Los usuarios notan inmediatamente cuando es el político real el que comunica o cuando son asesores expertos, que hacen todo bien desde la técnica pero no llegan a gente con el mensaje sincero, que es lo fundamental en el uso de las redes.