"Los jefes peronistas están escasos de coraje"


Gerardo Pressman-. Omar Bojos (conocido como Omixmoron) es un mítico bloguero peronista, un intelectual que vive en el conurbano y es seguido por miles de lectores silenciosos que fuimos aprendiendo a lo largo de muchos años a través de sus escritos y sus ya antológicas polémicas con otros blogueros peronistas.
Muchas veces hemos planteado en esta columna que lo que suceda con el peronismo bonaerense tendrá impacto en todo el peronismo nacional, incluido, por supuesto, en Entre Ríos.
En esta entrevista, Omar contesta todo y no se ahorra su fina ironía, que tanto le sirve para los debates y para analizar la realidad de una manera amena y comprensible, sin perder profundidad.




¿Cómo ves al peronismo hoy?


-En crisis, así que bien, saludable y yendo de a poco hacia otro avatar que actualice su sentido histórico. Recién ahora empieza a quedar al descubierto la lucha por la sucesión del último liderazgo peronista que quedó vacante con la muerte de Néstor Kirchner (el último jefe) en 2010. Las sucesiones en el peronismo llevan tiempo, la muerte de Perón recién se resolvió (guste o no) con Menem, y el eclipse del menemismo se resolvió para 2005 con la consolidación del liderazgo de Kirchner. En el medio pasan cosas que a veces nos confunden. Duhalde no fue conductor y Cristina Fernández tampoco. Perón decía que “el que nace con suficiente óleo sagrado de Samuel no necesita mucho para conducir”, algunos en el peronismo piensan que el “oleo sagrado de Samuel”, la capacidad para conducir el conjunto, se transmite sexualmente y yo soy escéptico respecto a esa verdad revelada. Algunos lo quisieron ver en Evita como Cruz del Sur ideológica y sus escritos no fueron más que una de las herramientas (quizás la mas extraordinaria y sentida) de la propaganda peronista. Otros vieron esa capacidad de conducir el Movimiento hasta en Isabel Perón y otros, los lúcidos, sabían que era una solución de circunstancia, la realidad demostró, con demoledora saña, que no estaba para conducir ni era la conductora del conjunto, solo de un grupete de fanáticos y oportunistas.
Como sucede siempre, todo se reordena bajo otros ejes, distintos a los conocidos, en este caso serán distintos al nestorismo y a su fotocopia de bajísima calidad, el cristinismo, que al igual que el isabelismo (y salvando las distancias entre la política profesional Cristina y aquella pobre mujer a la que al menos debemos reconocerle mantuvo un silencio digno por décadas) es un espejismo.
Eso es lo que veo del peronismo hoy, y no es que haya mil peronismos, al final la zaranda va a dejar solo dos, aquel que se nucléa bajo la forma “Alternativa Federal” y el cristinismo.



¿Qué rol creés que juega el peronismo del conurbano en el concierto nacional?



-Si hablamos de los Intendentes, creo que no jueguen ningún rol digno, están hace rato en modo “sálvese quien pueda”. No hay vocación de conducir el conjunto sino de retener su territorio a como dé a lugar. Tenían más líneas políticas comunes las federaciones de ciudades estados griegas, justamente por hacer política y competir solían guerrear entre sí, que estos muchachos.
Hay que entender que este es el momento del territorio, el que quiera conducir en un futuro el conjunto debe entender que en esta etapa hay que tomar como dato que no se puede confiar en los jefes territoriales, ni exigirles sacrificios y que es una burrada tratarlos de traidores si buscan retener posiciones, cada territorio peronista es un bastión, asimilemos este proceso a las reconquistas. El esfuerzo es del que quiere conducir, o mas preciso aun, de la nueva runfla que quiera conducir el peronismo la próxima década.
De todas maneras, bien podrían dar una mano, pero no hay que exigirles nada, un amigo suele decir que “están escasos de coraje” y esto vale para el peronismo conurbano como para mas de un jefe regional.
Si hablamos de la base es otro cantar, se desdibuja la identidad pero aun queda como atavismo.
Al final del cristinismo estaban divididos en dos fracciones, el “moyanismo social” criados en la cultura del trabajo y haciendo grandes esfuerzos para continuar en ella y el “pobre estatalizado” al que despectivamente se lo llama "planero". El primer grupo terminó volcándose hacia un No a Cristina y sigue asi, el otro grupo puede acompañar a cualquier estructura peronista porque entiende que lo va a contener, pero por experiencia se siente mas seguro con Cristina.

 A lo largo de los años, en tus escritos hay varias constantes, pero te cito una: tu insistencia en que el gobernador bonaerense sea bonaerense y no porteño, como el caso de Scioli en su momento. ¿No te parece que esa tendencia llegó para quedarse ahora que gobierna la exvicejefa del gobierno porteño?

El gobernador bonaerense suele ser un delegado del poder central, que es federal, es decir representa una alianza entre varias provincias y poderes económicos e ideológicos (ahí entran los religiosos tan en boga ahora con Bolsonaro y los evangelistas). El ciclo en 1983, cobra renovada vigencia con Armendáriz que nadie notó que lo votaba en la desesperación por votar contra Herminio Iglesias, Lorenzo Miguel y la jefatura de Isabel Martínez. Armendáriz actuó de delegado de Alfonsín hasta diciembre de 1987 en que se fue, durante el año siguiente Buenos Aires, ya con Gobernador peronista, resignaba en el congreso nacional valiosos puntos de Coparticipación, nunca más hubo una provincia de Buenos Aires autónoma financieramente. Con una CABA rica, con Cordoba, Santa Fe y Mendoza haciéndose las estúpidas es el fin de una Provincia de Buenos Aires federal.
La Pax Renovadora sobre el eclipse final del alfonsinismo se montó sobre un solo consenso, el expolio presupuestario de un solo distrito, la Provincia de Buenos Aires. Después vinieron Ruckauf, un militante capitalino al que Duhalde digitó para que ningún barón le soplará el territorio, el manco del porteño barrio del Abasto, Daniel Scioli y ahora la chica del porteño barrio de Flores, a quienes solía escribir el poeta, también porteño, Oliverio Girondo.



 Siempre fuiste mordaz con el progresismo, especialmente de Sabbatella en Morón. Lo escribías cuando Sabbatella era una estrella intocable. Hoy casi todos usan tus argumentos. ¿Cómo lo vivís?



-A pesar que la construcción del adversario que tenían era el militante territorial o sindical peronista concreto, de cada barrio o lugar de trabajo, su honestismo frepasista inicial a mi no me tocaba, sigo viajando en colectivo, tengo una casa en el extremo pobre de Morón, y nadie puede señalarme con el dedo de quedarme con algo que no es mío, así que podía y puedo diseccionarlos sin cola de paja. Al honestismo, que es una pose, la combato con honestidad comprobable. De todas maneras, no es más que un odio local con quienes cuando estaban en el llano eran amigables y humildes.
Políticamente son, y ahí les reconozco mérito, formados en la escuela del PCA (NdR: Partido Comunista Argentino) y buenos alumnos. Concibieron un plan de crecer geométricamente en tres lustros y lo están llevando a cabo, lo que no es poco. Saben que por sí solos –y con el presupuesto de un municipio- no podían sostener ni una estructura pequeña en la Provincia de Buenos Aires, digamos un 3% provincial y con suerte un 1% nacional, así que se subieron al carro cristinista, que les permitió nombrar adherentes en las estructuras mejor pagas del estado, Anses, PAMI, Affsca, etc. en todo el país. Ahora esperan pacientes (y exagerando lealtad) el eclipse de Cristina Fernández para heredar un buen porcentaje de los seguidores que le queden al final del proceso. Piensan ser, y van a ser, el partido nacional del entre 3 y el 5%, que no es poco, repito. El resto, lo de la multiplicación de voces, del horizonte de expectativas, de subir el piso, perforar el techo, sacar la ventana y poner un ojo de buey, es saraza.



 En un libro mío yo planteo la tesis de que el peronismo solo puede tener liderazgo nacional si ese líder hace pie en el conurbano, pero que a la vez es difícil que el resto del peronismo se entusiasme a fondo con una candidatura presidencial de un gobernador peronista bonaerense. Caso Mercante, Cafiero, Duhalde, Scioli. Cómo ves esta situación.



-Matemáticamente es difícil, sería muy cuesta arriba sino se hace pie, lo que no quiere decir que deba ganar en el conurbano, pero al menos tiene que tener un volumen considerable que le sirva para sumar al total nacional. Para ganar una elección o para liderar al peronismo desde el llano vas a tener que hacerte de fracciones de estructuras territoriales y sindicales y para gobernar sumarle una alianza económica.
Lo de la maldición del gobernador es porque los gobernadores presupuestívoros desconfían de un gobernador bonaerense al frente del ejecutivo nacional, pero no de cualquiera, sino de aquel que pueda cuestionar la ley fundamental del estado federal que es la coparticipación, la víscera mas sensible. Nada tiene que ver con lo del porteño sobrador que suele extendérsenos a los bonaerenses. Si es un gobernador que ha sido delegado del poder central no van a tener problemas, es macho probado, como no lo tuvieron con Scioli porque saben que no van a romper esa ley fundamental.


 ¿Qué destino le ves al peronismo?

-Las fuerzas políticas no tienen fecha de vencimiento ni certificado de inmortalidad. A mi entender debe ir hacia un nuevo avatar que le actualice su sentido histórico. Tiene que captar el perfume de época, capturar el nuevo esquema de representación que están dejando los últimos gobiernos, al segundo de Cristina Fernández y a estos cuatro de Macri, y si lo hace, tenga o no el poder, tiene garantizada larga vida.
Si quiere el poder, que no olvidemos es para el peronismo una obsesión ya que pocas causas, por más justas que sean, tienen relevancia en términos políticos sin una estructura de poder capaz de sustentarla, va a tener que reconfigurarse para ser una opción triunfadora sin necesidad que ocurra una crisis del gobierno macrista. Hay cierto facilismo, y lo ves cuando tipos pensantes incluyen el evento de un nuevo 19 de diciembre de 2001 en sus análisis, “esto estalla y nos llaman”, es ahí cuando me surge la pregunta del millón, ¿y si no estalla? o ¿y si estalla y no nos llaman a nosotros?. 


¿Por qué creés que Vidal logró penetrar en el electorado peronista bonaerense?

-Fuimos el Partido del Orden y Cristina Fernández tuvo la idea de armar un esquema ideológico, la cosmovisión progresista no es entendible para experiencias de vida, y en muchos casos de lucha,  enraizadas en la cultura de la solidaridad entre trabajadores, buena parte del peronismo quedó fuera de la representación.
Así se llegó a 2015, el peronismo no supo construir ideas, compró como en los 90 ideas ajenas.
Vidal pudo porque le hemos regalado las banderas del orden al abandonarlas por prejuicios nacidos básicamente en el progresismo que se incorporó y que condujo ideológicamente a la estructura peronista. Un compañero hace unos días dio el ejemplo de uno de esos casos, no supimos construir una idea de movilidad social ascendente con una dinámica de méritos deseables, para su realización personal y la realización de la comunidad. Fijate que estos chantas del macrismo te hablan todo el día de meritocracia y la mayoría de ellos el día que nació ya había acumulado cien millones de dólares, más que mérito eso es tarro, suerte y ni así se les pudo ganar. El electorado peronista bonaerense, el de los 70 años de acompañamiento acompaña, justamente, si los acompañamos, nunca lo va a hacer en bloque si lo dejamos tirado a la vera del camino, si no lo representamos.

Más allá de los gobiernos de turno, cuáles creés que son los problemas principales de Buenos Aires y cómo se podrían abordar.

-Nuestro principal problema, que no nos permite procesar y solucionar los problemas actuales, no nos permite planificar nada, es el de ser la contención de la migración interna, no podemos seguir siéndolo, ayudaría mucho contar con varias Barcelonas pero no hay quien levante la mano. Tenemos problemas de toda índole, solucionables en buena medida con dinero. Mi listado empieza con tener la misma ecuación financiera en la “copa” que Santa Fe, Mendoza y Córdoba. Es decir recibir más o menos lo mismo que ponemos, si en 30 años algunas provincias beneficiadas siguen siendo inviables derrocharon una oportunidad única fundada en el agravamiento de los problemas de una sola jurisdicción, que se “unan” a otras. Buenos Aires ya dio más de lo que se le puede pedir.


 ¿Por qué creés que hay cierta estigmatización de los intendentes, los llamados "barones del conurbano"?

-Conozco intendentes de todo el país y de todas las fuerzas y las prácticas a ese nivel no difieren mucho unas de otras mas allá del tono local. Si bien hubo una evolución en sus practicas, de los intendentes sindicales, tipo Hugo Curto o Manolo Quindimil, a los doctores como Othacehe o Alberto Balestrini y de ahí a la nueva camada, mas plásticos, mejores comunicadores, mas marketineros, como Insaurralde y Massa, siguen siendo lo mismo, jefes locales, buenos administradores, hay pocos de entre ellos que pueden hablar con vos sin tener el handy en la mano, e interrumpiendo la conversación para evacuar una consulta, emitir una orden, pelearse con un proveedor que le ponen en linea. 24 hs. dedicados a la gestión, decisionismo puro. Supongo que es una prolongación del la idea maniquea del pacto sindical-militar pregonado en campaña por Alfonsín, el que al perder credibilidad fue tomando cuerpo en los intendentes y gobernadores peronistas. Para vender las soluciones hay que crear el problema, y el problema de todos los que disputan el conurbano son esos intendentes que no dejan avanzar a sus sociedades, que las quieren pobres, etc. El arsenal clásico de la gorilada o del simple competidor que aprovecha la volada para hacerse de un electorado que necesita mas un culpable que una solución. 

 ¿Notás alguna similitud en esta estigmatización con los gobernadores peronistas del resto del país?

-Tanto nuestros intendentes como nuestros gobernadores en principio no gustan a ciertos sectores por ser peronistas. La mala fama puede venir de las veces que el peronismo tuvo que hacerse cargo de las crisis y procesarlas, ser el Estado, gobernar, imponer un orden, es en definitiva ser el Partido del Orden y eso incomoda. 

 Si tuvieras que elegir al mejor gobernador peronista de la actualidad, a quién elegirías y por qué.

-El problema ahí es cómo lo medimos. Ser jefe de Gobierno de la rica CABA no es lo mismo que ser Gobernador del Chaco. No le voy a pedir al Intendente de Florencio Varela lo mismo que al intendente de Tigre donde las tasas son altas y hay capacidad de pago de los contribuyentes y buena recaudación. Por gestión y expectativas debe estar entre Sergio Uñac, Urtubey y Schiaretti.

 Cómo fueron tus inicios en el peronismo.

-La únicas discusiones que recuerdo entre mis viejos cuando era chico, allá por finales de los 60, eran por el peronismo, mi viejo votaba cuando había una candidatura peronista aunque sea solapada, actitud que mi vieja le recriminaba, porque ella escuchó una vez que no había que votar y no votó hasta verlo pisar a Perón suelo argentino. Luego en dictadura, primero en Linea Nacional de Pepe Rosa en el barrio de Congreso y luego en la Agrupación 18 de Marzo del desaparecido Pedro de Martin y Eubaldo Merino, fue mi paso de un grupo de estructura al territorio.

 Podés contarnos en qué agrupaciones estuviste y cuáles fueron los dirigentes que más te marcaron en tu larga trayectoria como militante.

-Son muchos por suerte, no los puedo nombrar a todos, si tengo que elegir pienso en tres compañeros:
* Eubaldo Merino (Intendente de Morón y Diputado Nacional) porque fue un buen gestor, muy preocupado por el aspecto del dirigente peronista, en la impresión que le causaba a los demás, y por la transparencia de su administración, entró a la Intendencia en 1973 con déficit y la dejó con superávit tres años después cuando las bestias golpistas lo desalojaron. No les quiso firmar nada a los sediciosos y le revisaron todos los papeles, le iniciaron una causa por doce sillas prestadas a una parroquia, el juez lo sobreseyó y lo felicitó.
* Guido Freytes, lo conocí en el Congreso Nacional, cordobés que se había mandado tantas macanas juveniles que tuvo que irse de su provincia, fue reconocido abogado de DDHH en dictadura,  presidente del PJ Chubut y Diputado Nacional en la renovación, un genio político de bajo, muy bajo perfil, un pícaro, muy imaginativo en las soluciones.
* Juan Amondarain, el platense, pertenece a una camada de bonaerenses extremadamente lúcidos, creo que la provincia le debe un reconocimiento por haberla sacado, junto  a otros, de varios incendios. Un bonaerense cabal, respetado, y un excelente amigo de los amigos y muy temido cuando se le ponen enfrente.

Para un no peronista clásico, un militante peronista del conurbano, que además es escritor y hace reflexivos análisis políticos, es un personaje casi imposible. ¿Lo sentís a esto?

-No soy escritor, escribo que es distinto, y escribo rápido, cuando tecleo ya me imagino otra idea y tengo que escribirla ahí mismo porque me olvido y después no recuerdo, soy obsesivo con las palabras o nombres o ideas que olvidé, no duermo tratando de recordarlas, por eso no corrijo.

 En Entre Ríos, como en todos lados, hay narcomenudeo -además de narcotráfico, pero me refiero a la violencia cotidiana que rodea el narcomenudeo- incluso el intendente de la capital provincial está procesado por narcotráfico y hay un concejal preso. Pero la realidad, aunque es dura, no se parece en nada a la violencia del conurbano ni hay tantas drogas duras y baratas. ¿Cómo vivís esta realidad? ¿No pensás que la política está en deuda con la sociedad en este aspecto?

-Si, es un flagelo, aunque no percibo que haya más violencia surgida del narco que la que hubo en Rosario. Eso es un mito. La hay, existe el fenómeno, pero el organizador del narcomenudeo pareciera que fuera el mismo encargado de la seguridad y del combate contra el narco, "por los frutos los reconocereis", así que es de muy baja intensidad en orden a su volumen, y todos mas o menos tranquilos, no es lo ideal pero es la solución Scioli que ahora, marketing mediante, aprovecha Vidal.  

 ¿Has publicado libros? En caso que no: ¿tenés pensado hacerlo?

-No he publicado, no se puede publicar en libro opiniones personales que un día después de publicadas pierden vigencia o que carecen de profundidad. A mi me sobra con la red, el libro es otra cosa, al menos siento que no es para mi.

Nosotros leemos ésto: