Hombre mirando al norte

 Eduardo M Romero-. Según las consultoras privadas la deuda argentina a diciembre del 2018 ascendía a la suma de 342.000 millones de dólares, un equivalente al 60 % del PBI de Argentina, lo que significa que de todo lo que producimos en un año el 60% es para pagar la deuda, y solo hablamos de deuda externa porque la interna en pesos es otra historia pero que sin dudas agrava el panorama.





Con semejante nivel de deuda uno se interroga si podrá el próximo gobierno soportar esta pesada carga y si en el largo plazo este nivel de endeudamiento es posible y las respuestas de los analistas no son optimistas.
Ante semejante cuadro uno tiende a suponer que las dificultades de Argentina continuarán en los términos de hoy si se logra alguna dilación en el pago de semejante deuda y se pondrá más difícil si no se logran nuevos plazos de vencimiento.
Así las cosas... mal augurio venga quien venga como consecuencia de la próximas elecciones.
Pero, siempre hay un pero, el vicepresidente ejecutivo y jefe de inversiones del fondo Templeton, uno de los mayores tenedores de bonos argentinos, contó que Macri niega un plan B pero que este plan existe y que se trataría de una reestructuración de la deuda al estilo de Ucrania.
Parece que esta alternativa cuenta con el apoyo de Wall Street y se trata de las reestructuraciones de deudas denominadas “amigables” ya que se vuelven a negociar antes de que el país caiga en default.



En el caso de Ucrania obtuvieron una quita del 20% y por ello Ucrania emitió bonos anexados a su PBI tal como lo hizo Lavagna en su gestión, pero además Ucrania extendió cuatro años el vencimiento de cada bono.

Esto no significa que estemos ante un inminente default sino que ante alguna complicación, sea propia o de la región o del mundo, existe la posibilidad, aceptada por los inversores, de realizar una negociación a lo Ucrania como una alternativa futura.

Los que observan los vencimientos dan cuenta que recién en los dos años siguientes al 2021 se producen los más fuertes con motivo de la deuda al FMI y muchos indican que este organismo, si las cosas se complican, debería “rolear” los vencimientos, o sea, volver a negociar.

Sin dudas, esto abre una expectativa para disipar el fantasma de los vencimientos pero sin dudas a raíz de que depende de Wall Street, del gobierno de los EEUU y sin dudas del FMI, la primera cuestión para que esto sea posible es sin dudas que Macri siga gobernando el país después de las elecciones de este año; si triunfa un opositor la cuestión no se transforma en imposible pero se hace más lejana, sobre todo por la actitud de los fondos de inversión.
Solo existe un inconveniente, que Macri criticó duramente: la actitud de Lavagna de haber atado el pago de Bonos Argentinos al PBI e incluso estimaron la posibilidad de rescatarlos, pero esto será materia de análisis en un futuro y si no aparece otra alternativa que no sea el modelo de Ucrania.

Si bien es cierto que esto es una mirada al futuro, realmente no tan lejano, y que además es una conjunción de hipótesis que como tales pueden o no ocurrir, lo único real y tangible es que con el alto nivel de endeudamiento la situación es riesgosa en el mediano y el largo plazo. Solo con pensar el monto del pago de los intereses hace riesgoso el futuro y ni hablar del pago de amortizaciones de la deuda.

El mayor de los problemas de esta situación es la falta de crecimiento en la producción de la argentina ya que las exportaciones de productos fabricados en nuestro país es menor debido a la gran competencia internacional; solo genera divisas la producción agrícola y en alguna medida la pecuaria, ya que Vaca Muerta es una expectativa de futuro y como un dato más el mercado interno está fuertemente deprimido en la búsqueda de desalentar el consumo para disminuir la inflación.
Sin crecer no podremos pagar la abultada deuda y sus intereses y si observamos algún crecimiento el mismo no será para una mejoría de la población sino para contar con los fondos del pago de esta deuda y sus intereses.

Es una aliciente que exista una nueva posibilidad para demorar los vencimientos de la deuda aun cuando lo sea a la ucraniana, sería mejor poder pagar y salir de ella pero como resulta difícil la reestructuración es una salida aun cuando sea para demorar las dificultades.

Seguiremos en dificultades hasta que no crezcamos y generemos los recursos que nos hacen falta para afrontar nuestros pagos y pareciera que Macri en el supuesto de su reelección ya tiene en vistas el beneplácito para una reestructuración que al menos nos demorará las dificultades.