Se vienen los radicales



Lucas Carrasco-. Los fracasos de Nina Aragonés de Halle sirvieron para que los radicales le marquen la cancha al PRO y puedan diferenciarse del trato bajo la mesa que hicieron con Leonardo Simons.


La "conducción" (que no conduce nada) de la UCR provincial plantó a Nina Aragonés de Halle, Ministra de Fiscales y Parientes, porque si las elecciones se adelantan y se anuncia por los medios de extorsión, no hay nada que consensuar. Nina Aragonés de Halle, se sintió incomprendida: la ministra Multipartidaria había hecho Mindfulness para que la resolución sobre su futuro personal, es decir, la fecha de las elecciones, salga por consenso. Creyó que bastaba una introspección para abarcar a todos los partidos políticos.
Un breve e inútil recuento -que vamos a obviar- sobre las promesas de la mega-ultra-archi-súper Reforma Política, que derivó en poderes de monarquía plebiscitaria, es al pedo: los radicales y el PRO, junto al Partido Justicialista que por lo bajo putea a Leonardo Simons y lo defiende en los medios de extorsión a los gritos, votaron, disciplinadamente, una ley para convertir este rincón africano del país en una monarquía plebiscitaria. Pero, como es natural, los radicales tuvieron que posicionarse como opositores y dejaron plantada a Nina Aragonés de Halle, que no tiene ningún cargo partidario, y eso que pasó por todos los partidos.

La reunión con la UCR debió hacerla Leonardo Simons, en su carácter (es un decir) de Presidente del Consejo Provincial del Partido Justicialista. De no estar en el país, como suele suceder con nuestro Marco Polo en busca de inversiones, hay un vicepresidente, Sergio Urribarri.
Pero la Multipartidaria quiso hablar con los radicales de asuntos municipales: posta, les propuso consensuar la boludez infinita de los pasacalles. Hasta el más aburrido de los radicales se dio cuenta que esa reunión iba a ser inútil. Y peor todavía -porque una reunión inútil no se le niega a ningún radical- los dejaba expuestos. En el acuerdo con Leonardo Simons por la fecha electoral. El último de tantos acuerdos...Atención a la frase: "el último". Es sencillo: se vienen las elecciones, los radicales esta vez quieren ganar. Ellos. No el Centro de Estudiantes de la UCA que es el PRO entrerriano.

"Si se conocen anticipadamente los males que pueden manifestarse, quedan curados bien pronto" le escribió Maquiavelo, optimista, a Lorenzo de Médicis en El Príncipe.
Los radicales se quejaron no de la falta de consenso, sino del exceso de consenso, lo que los llevaba a que la gente se de cuenta si se escenificaba una reunión con la Multipartidaria. Y tener que compartir la merienda de quedar pegados a un gobierno provincial mediocre, que no les disgusta por su debilidad estructural. Los hace sentir vivos. Aunque sea para llenar de parientes el presupuesto público. Y cerrar tratos judiciales en disputas arregladas, por ejemplo, alrededor de los puertos, convenientemente privatizados.
Así que sacaron un comunicado de prensa para marcarle la cancha al PRO. Que al otro día, tuvo que renunciar a juntarse con la Multipartidaria.



En el fondo, los radicales terminaron dándole una coartada a Leonardo Simons por si diciembre se complica y no se anima a firmar el decreto de adelantamiento. "Falta de consenso", es la coartada por telegrama que le sirvieron en bandeja. Pero para la cosmovisión acotada y estéril de los autodestructivos radicales de la "conducción", lo más importante es la interna. Y de pronto se sintieron como quien logra salir vivo del COPNAF y sacarse, por cinco minutos, la tutela de los embajadores de Rogelio Frigerio, el Ministro de Obras Públicas sin Obras Públicas. Sonrieron cuando su franquicia local del PRO tuvo que rechazar el convite de la Multipartidaria. Violencia Rivas, la viceintendenta de Paraná, tendrá que negociar con la Multipartidaria su futuro laboral en la Justicia en otras tertulias, menos ampulosas. Y sin nada que dar a cambio, porque ya hizo todos los favores gratis. El año que viene tendrá que ponerse una heladería, como Bahilo.

Más adentro del submundo de la política, están los argumentos. Los radicales saben que buena parte del electorado vota a los intendentes si no está en juego en una misma elección la Presidencia de la Nación. Y que el que encabece la jerarquía de las boletas -en este eventual caso, el gobernador oficialista- será el blanco del malhumor social, que es justo reconocer que no es culpa de Leonardo Simons, solo fue un socio menor a cambio de impunidad judicial, aportando votos para que el Congreso Nacional sancione las sucesivas leyes que llevaron a la catástrofe social y económica vigente. La que le quita toda chance de competitividad a Macri, por más que ponga a bailar vestidas a las mujeres de Tinelli en el Teatro Colón o anuncie la pena de muerte sin juicio previo para la gente que nació con el color de piel equivocado. El Presidente Iletrado ya no es la niña bonita de la derecha sudamericana. Bolsonaro le quitó el trono.

También saben, los radicales, que solo en la cabeza de Leonardo Simons y especialmente, Nina Aragonés de Halle, que se ganó su lugar por el solo hecho de permanecer en Entre Ríos y en su lugar de trabajo ocho horas diarias (proeza que la transforma en superhéroe laboral de este gobierno provincial), ellos son "radicalmente" diferentes a los otros dos gobiernos peronistas, los de Busti y Urribarri. Saldrán con el previsible discurso de que Leonardo Simons tiene que hacerse cargo de los 16 años de gobiernos peronistas.
Difícil de desmentir, dado que fue Urribarri quien lo hizo gobernador y a Busti lo compró a posteriori y en oferta, luego de que Busti fracasara en la alianza con el Australopithecus afarensis Alfredo De Ángelli (que ya era socio de Busti) y la propia UCR en el 2015. De Ángelli, Busti, Bordet, la UCR, coinciden en que es mejor olvidar y reescribir la historia. Ya lo lograron: con un comunicado de prensa...
Contra ese argumento de los 16 años de gobiernos peronistas, Leonardo Simons quiere oponer los cuatro peores años de esos 16, que son los suyos. Como un diferencial positivo. Está complicado. Solo en la propaganda oficial puede funcionar ese argumento. Pero a la propaganda oficial no la toman en serio ni los funcionarios del gobierno.


Con sorpresivos reflejos, la UCR se dio cuenta que dejar plantada a Nina Aragonés de Halle le servía para marcarle la cancha al PRO al interior de Cambiemos y para agitar la interna peronista. Con apenas un comunicado de prensa. Así de fácil y barato. La calidad estratégica del conjunto de la dirigencia es un Monumento a la Pelotudez.
Mientras, Leonardo Simons, por haraganería perseverante, se queda sin embargo con una carta valiosa: desconocer las fracasadas gestiones de su ministra multipartidaria, ponerse al frente del asunto y "por consenso" tratar de desarmar este quilombo en el que se metió solito. Con una foto en la Casa de Entre Ríos amagando con jugar en las grandes ligas nacionales para en la misma semana adelantar que adelantará las elecciones provinciales, adelantando de paso la jugada y quedándose sin su principal activo, el manejo del tiempo y la sorpresa.
Pero, si decide abandonar la Sección de Arsenales Adelantada «Apóstoles» y pasar al Escuadrón de Inteligencia Blindado, puede aprovechar el fracaso para diferenciarse de la UCR y el PRO, ya que ellos fueron pioneros en decirle que hasta la puerta del cementerio lo acompañan, pero entrar juntos ya es otro precio.

La oposición interna al gobernador, convenientemente acorralada por las extorsiones públicas del lumpenaje judicial, está acobardada y sin reflejos. Como un boxeador cansado y viejo. Para colmo, aburguesado.
En ese letargo, de Atención Plena Consciente, naufraga sin destino soñando toparse con una isla misteriosa o con los guionistas de Lost, que le den un giro imprevisible a la trama para forzar una nueva temporada, donde los protagonistas del elenco coral se la pasan mirando en primer plano con cara de asombrados y llorando, para luego correr en el desierto perseguidos por fantasmas.