A los lectores:

El proyecto de Juicio Por Jurados presentado por el gobierno provincial, nos parece de suma importancia. Aunque la línea editorial -antes de que se presentara el proyecto, incluso- era, a grandes rasgos, a favor, estamos tratando de reflejar todas las opiniones en torno a un tema complejo pero que hace a la vida de las personas comunes y corrientes.
Para tal efecto, vamos a abrir el debate a los ciudadanos que, sin ser necesariamente expertos en el tema, quieran opinar.
El único requisito es que las opiniones estén fundadas, firmadas y den por descontado que alguien puede confrontarlas o tener derecho a réplica.
Los artículos de opinión deben enviarse a la dirección de mail de Noticias Entre Ríos y serán publicados, de ser aprobados, en cuanto corresponda de acuerdo a la edición de cada día.
Muchas gracias por leernos.


Qué andaba pasando por Villaguay



Julio Reibel-. Una reunión peronista fue convocada en la ciudad de Villaguay a partir de las diez de la mañana del último sábado. José Luis Gioja, Alberto Fernández, Sergio Urribarri y Julio Solanas, entre otros, fueron los oradores que avivaron las emociones de la militancia de decenas de agrupaciones que lograron acercarse a las inmediaciones del Colegio Normal Superior “Martiniano Leguizamón”.



La convocatoria pretendía reunir al peronismo provincial que no sea reticente a la inclusión de la expresidenta Cristina Fernández. El evento consistiría de un acto central seguido de reuniones en comisiones (que se están desarrollando al momento de escribir este reporte). Por inconvenientes de los que no puedo sino hacerme responsable, este cronista de Noticias Entre Ríos llegó cuarenta minutos tarde y, en consecuencia, solo tuve que esperar una hora hasta el inicio del acto.



El escenario fue armado en la intersección entre las calles Caseros y Concepción del Uruguay, de cara a esta última, sobre la que los asistentes fueron amontonándose a medida que llegaban desde distintas ciudades, con una proporción de banderas por cabeza para la que este cronista carece de una buena explicación. Con esta estadística en mente, combinada con mi altura y aparente buena salud, no es raro que se me haya requerido que ate un pasacalles sobre el muro perimetral de una vivienda cercana al escenario -muro contra el que me guarecía del sol, cada vez más enérgico, a la espera de los discursos-.
Antes de procurarme ese lugar, por ignorancia, al querer acercarme al escenario, terminé detrás de este y me vi forzado a rodear una cuadra. (Para evitar inconvenientes no quise cortar camino por el vallado, a pesar de estar perfectamente camuflado entre los dirigientes con un pantalón de jean y una camisa). Una vez frente al escenario me tocó escuchar a la locutora que, entre arengas y menciones a las agrupaciones representadas, afirmó que el acto ya ocupaba cinco cuadras. Sin embargo, Noticias Entre Ríos minutos antes había constatado que el grueso de la gente entraba cómodamente en menos de media cuadra. Esto fue verificado nuevamente de inmediato sin que se encuentren cambios significativos. No obstante, luego de que suene Se viene de Bersuit Vergarabat, estratégicamente cantada a coro por la misma locutora (cada vez que llegaban las estrofas “se viene el estallido… de tu gobierno”), la información fue modificada: ya eran seis las cuadras ocupadas, con lo cual cabe asumir que tiene una definición contraintuitiva de lo que supone la ocupación del espacio en ese contexto, o bien no podía ver más allá de las banderas y solo repitió lo que le dijeron, o ambas. Esto, continuó la mujer, sucedió a pesar de que el acto no fue autorizado para llevarse a cabo sobre la avenida, tres veces más ancha que las demás calles y a cien metros del lugar cedido; pero este reproche a la administración municipal parece caprichoso, a la vista de que la avenida es una de las arterias principales del tráfico urbano y ni la intendenta ni su esposo, la principal figura política autóctona, planeaban asistir al evento.



Tras infructuosos pedidos para que bajen las banderas y así poder inmortalizar a la multitud, se dio espacio para que ejecute su arte Juan Carlos Martiarena, con su voz y su guitarra, recitando alrededor de una docena de coplas corrosivas contra el gobierno nacional que sintetizaban gran parte del contenido de los discursos posteriores.

Minutos después, alrededor del mediodía, mientras la música del escenario competía con los cantos y tambores del sindicato de camioneros, se acercó al escenario José Luis Gioja, seguido por Julio Solanas, ambos escoltados por periodistas. Con todos en el escenario (habían alrededor de cien personas, entre concejales y exconcejales, intendentes y exintendentes, diputados, etc.) en la pantalla gigante del escenario, casi absolutamente tapada por los convidados del escenario y las banderas, se transmitió un video motivacional con fragmentos de discursos de Juan Domingo Perón, Eva Perón y Néstor Kirchner, seguido de un locutor que vilipendiaba a la actual gestión nacional, rememoraba románticamente épocas pasadas y postulaba que había que organizarse más allá de las ideologías (“izquierdas y derechas”) para procurar dignidad, justicia y no recuerdo qué otra cosa para el pueblo, para finalizar llamando a apoyar a Cristina como una “madre” política. Se cantó el himno nacional (con algunos dedos en ve marcando el ritmo) y Sergio Urribarri dio inicio a los discursos.

Habló cerca de cinco minutos, al principio con la voz quebrada por razones no especificadas (era imposible ver si tenía lágrimas en sus ojos o simplemente le estaba costando volver a los escenarios). Comentó que era un momento “no muy fácil” para su familia pero se la bancaban. La gente respondió bien, sobre todo a sus aluciones al linaje Perón-Evita-Néstor-Cristina y a la superioridad general del peronismo frente a sus alternativas. Mientras tanto se vio obligado a callar “al microfonito”, un altavoz que amplificaba la pregunta que quizá no pocos se hacían: “¿Dónde está? ¿Bordet dónde está?”.
El exgobernador fue seguido por tres dirigentes de agrupaciones de mujeres peronistas de la provincia, mientras Juan Carlos Martiarena, ya sin su guitarra y a la sombra, las observaba desde debajo del escenario. Continuó Cristina Álvarez Rodríguez, diputada nacional por Buenos Aires, a quien, en adelante, los oradores se referirían indistintamente como Cristina, sobrina nieta de Eva Perón o, simplemente, nieta de Eva Perón. Luego fue el turno del exjefe de gabinete Alberto Fernández, quien reconoció las labores de Sergio Urribarri, Blanca Osuna y Julio Solanas; además dijo estar seguro de que el próximo gobierno provincial sería peronista, sin brindar especificaciones, y descargó una crítica al gobierno nacional y a quienes sostienen que los ricos, cuando gobiernan, no roban. Con suerte tuvo el micrófono por cuatro minutos. Le doy 3 de 5 estrellas porque gustó pero no convenció y le sumo media por la brevedad.
José Luis Gioja comenzó con mucha fuerza, alzando la voz al criticar al gobierno nacional y siendo muy festejado. Intempestivamente debió detenerse para pedir que auxiliaran a una persona afectada por el calor. No obstante y sin parar en boxes pidió un aplauso para el compañero afligido, la gente respondió arengando, y volvió a pedir un aplauso pero esta vez para el médico que lo atendía, que casualmente es hermano de Sergio Urribarri. Y siguió: “¿Saben qué es esto? Esto es mística, es esa cosa que no se toca, que nos enseñó Evita, la tía abuela de Cristina, que los lleva a ustedes a estar al sol hoy, a nosotros aquí, y juntos hacer una apuesta para que se vayan el 10 de diciembre”. Una recuperación impecable.
Continuó destacando la necesidad de un instrumento electoral de tipo frentista, “que se llamará Frente patriótico o como sea”, abierto a quienes pretendan “una patria libre, justa, soberana e integrada a la patria grande latinoamericana”. Tal instrumento nacional deberá ser definido en el congreso partidario del partido que él preside el próximo 22 de febrero.

Tras los mejores cinco minutos de la jornada, Gioja le dio lugar al exintendente de Paraná Julio Solanas, quien dio un velado discurso de campaña, que, tras casi veinticinco minutos, cerró con él diciendo estar “dispuesto a poner el cuero”. Entretanto se oyeron cantos que lo pedían de gobernador, sofocados por el mismo discurso. De todas maneras no hubo ningún anuncio y Solanas fue seguido por la Marcha peronista y una invitación a los asistentes a participar de las comisiones dentro del colegio, donde los esperaban puestos de venta de víveres y baños en buenas condiciones.