Papá Noel en la era Macri



Sebastián P.-. Una imagen vale más que mil palabras, pero igual escribimos las mil palabras. Porque esta foto, además de ser una postal graciosa, encierra muchas verdades ocultas.



El uso de Antonia, la única hija menor de Macri y su esposa (ambos tienen hijos mayores de edad que pueden negarse a ser explotados publicitariamente para el Marketing Político) muestra su fastidio. No le causa gracia Papá Noel y entiende que no es para niños la postal, sino para que su padre haga su trabajo. La sonrisa forzada de la madre que mira al piso para que no se note que no sabe bien cómo jugar el papel decorativo que le asignaron, pero eso sí, vestida de rojo para hacer juego con el Señor Coca-Cola. Atrás, unas guirnaldas pobres, a las que les recortaron el presupuesto, cuelgan de una columna con improvisación.
El Presidente, como siempre, posando con absoluta indiferencia de lo que pase a su alrededor: por ejemplo, miremos atrás de la foto. Se recorta la silueta de sus ministros más importantes, que en plena jornada laboral se ve que no tienen nada que hacer ni preocupaciones, se ponen a hablar ante sí sin darle demasiada importancia al Presidente y sin escuchar lo que dice. Uno de ellos es Nicolás Dujovne, el hombre que vive en un baldío y responsable de que mientras brindan y pavean en el patio de la Casa Rosada, el Riesgo País está tan alto que lo pueden usar de estrella en el arbolito de navidad. Ah, cierto que no hay arbolito de navidad: recortes presupuestarios para pagar la deuda externa.

Para dar una señal al mundo -al norte del mundo, que está en pleno invierno- Papá Noel tiene gorro, guantes, mangas largas, corderoy y botones de chapa pintada para simular oro falso: en pleno patio, bajo el sol con temperaturas veraniegas. Por eso el Presidente no usa corbata. Los ministros en su mayoría, tampoco. Es comprensible porque hace mucho calor. Al pobre laburante que contrataron de Papá Noel sí lo hacen transpirar como loco. Debe ser un jubilado que luego del recorte a las jubilaciones necesita cualquier rebusque que le de unos pesos.
El sumus de esta postal es el Papá Noel de la era Macri. En primer lugar, es flaco. ¡Papá Noel nunca es flaco! Excepto que sea un Papá Noel de la estanflación, es decir inflación con recesión. Basta darse una vuelta por el supermercado, mirar los precios de los alimentos, para que el Papá Noel flaco de la era Macri cobre sentido.
Por si fuera poco, Macri tiene una copa, brindando con alguien (el Papá Noel de la recesión) que no tiene nada. Ni siquiera se muestra sensible ante el otro, ni pide que le den una copa: sigue su ritual de brindar como si la falta de copa del otro no le importara ni lo notara, ni siquiera se da cuenta de que la situación es ridícula. Lo mínimo que podía hacer si a Papá Noel no le dan una copa, es no hacer el gesto de brindar con él. Es una metáfora de su insensibilidad.
Pero Papá Noel no se rinde ante la copa del neoliberalismo que nunca derrama nada. Es un macrista aspiracional: aspira a ser como los ricos, pero le basta con ser el decorado de su fiesta. E imita con sus manos el gesto de tener algo, una copa, que no tiene.

Para reafirmar la ausencia de empatía del Presidente, éste lo mira a los ojos y le habla como si realmente lo tuviera en cuenta. El Papá Noel de la recesión, flaco y deprimido, agacha la cabeza. Es la postal de la caridad con la sueñan los ricos en la Argentina. Ser piadosos con los pobres, pero que jamás dejen de ser pobres.
Aman tanto a los pobres que los multiplican. La pobreza ya está igual que en el año 2002.


La niña, cada vez más podrida. Mamá no entiende que su marido está diciendo algo grave, que supuestamente trata de mostrar empatía con los argentinos a los que les arruinó la vida para favorecer a los ricos. Papá Noel se comporta como un alumno ante la directora.


Justo en el momento en que el guión que le dieron a Macri cambia de registro y papa a la esperanza, mamá mira para otro lado, no leyó el guión. La niña ya se quiere ir. Papá Noel ya se está aburriendo de escuchar a la directora de escuela que parece el Presidente y su copa levantada.


La niña empieza a preguntar "¿cuándo nos vamos, mamá?". Mamá disimula y trata de callarla. El Presidente vuelve al guión y su cara de drama. Papá Noel empieza a pensar si no está al lado de un tarado.

Nosotros leemos ésto: