Mas prevención y obras, menos punitivismo



Joakito-.  En estos tiempos llegaron a la justicia casos de delitos cometidos tras el volante, con sentencias dispares. A algunos lo dejaron libres a otros lo condenaron, sin embargo esto despertó quejas de los familiares de las victimas, que salieron a pedir penas mas duras. Uno puede entender el dolor de perder a un ser querido pero la solución a los siniestros viales no pasa por mayor punitivismo. Las estadisticas nacionales y provinciales demuestran que nada cambia a pesar del endurecimiento en las penas.
En el año 2017 se sancionó una ley en el congreso nacional que imponía penas mas duras a quienes cometían un delito vial.
La ley aprobada aumentó las penas a quienes cometan delitos viales en estado de ebriedad, bajo el efecto de los drogas o para quienes abandonen a las víctimas lesionadas o fatales. También incorporó la figura de "conducción temeraria", que se refiere a los casos donde el conductor, además de cometer el hecho, lo hace "a sabiendas de que está causando un daño". A mas de un año de sancionada la norma, los datos duros demuestran que de nada ha servido el endurecimiento de penas, sino de lo que se trata es de tratar de trabajar en materia de educación, de prevención y de control vial.

Algunos números para tener en cuenta: En 1990 en Argentina había 7.000 muertes en accidentes de tránsito contra las 9.000 de España. En estos últimos 26 años, España redujo las víctimas viales considerablemente (aunque aumentó la población total y el parque automotor) mientras que la cantidad de casos en nuestro país creció de manera agigantada.

¿Qué se puede hacer desde los estados provincial y municipales para atacar la epidemia de siniestralidad vial por la que atraviesa Entre Ríos?
En principio, desde el poder legislativo se tendría que declarar cuanto antes la emergencia vial, para posibilitarle al ejecutivo llevar adelante las medidas necesarias y urgentes para tomar cartas en el asunto que permitan mejorar las condiciones de circulación y tránsito y procurar que se garantice la integridad física de todas las personas que transitan por las rutas y caminos de la provincia.
A su vez, tendría que crearse de manera inmediata una Unidad Coordinadora de Emergencia Vial, que involucre a todos los actores (Agencia Provincial de Seguridad Vial, la Dirección Provincial de Vialidad, un representante de cada uno de los municipios, y también convocar a los familiares de las víctimas de accidentes de tránsito).
Una de las primeras tareas que tendrían que llevar adelante desde esta Unidad Coordinadora debe ser un relevamiento estadístico para identificar las vías de circulación y lugares con mayor siniestralidad, y un relevamiento técnico para identificar causas principales de siniestralidad y problemas de circulación, sean éstas relativas a la infraestructura o a las conductas humanas, elaborando un mapa de la siniestralidad.
Por otra parte, debe enfocarse en el diseño y la implementación de campañas de concientización sobre la seguridad vial, y que estas campañas sean claras, unificadas y de fácil entendimiento para trabajar no solo en todos los establecimientos educativos, sino también en clubes, sindicatos o parroquias.

El mejoramiento de la traza vial es indispensable. Es necesario mejorar la señalización y la iluminación en las rutas y caminos que atraviesan la provincia de Entre Ríos. En cuanto al control, se hace muy necesario la implementación de sistemas de radares que identifiquen los excesos de velocidad. Este control debe ser acompañado de una amplia capacitación al personal policial para que pueda hacer efectivas las multas.
Muchos se quejan de que las multas solo sirven para promover la corrupción policial, lo cual es cierto ya que no hay estudios que confirmen o desmientan que la multa pueda ser un instrumento preventivo eficaz. Habría que pensar, en este caso, alternativas a las multas económicas, como por ejemplo, la detención preventiva de 12 a 48 horas de acuerdo a la gravedad de los infractores de tránsito.

Pero el estado provincial por sí solo no puede reducir la siniestralidad vial. También se hace necesario que los estados municipales hagan su parte. En principio, mejorando el sistema público de pasajeros. Si este fuera eficiente y económico, se reduciría la cantidad de autos y motos particulares dentro del ejido urbano.

También es necesario mejorar el sistema de control dentro de las ciudades, para ello es necesario no solo renovar y aumentar la planta de agentes de tránsito, sino fundamentalmente brindarle una formación adecuada. Muchas veces se observa que son los propios agentes de tránsito los que desconocen la normativa vial o incluso quiénes la incumplen. A su vez, es necesario repensar el trabajo de estos agentes de tránsito ¿Para qué le sirve al municipio que los inspectores solo hagan multas por estar en lugares prohibidos de estacionamiento? Para recaudar, lo que no aporta en nada a la reducción de los accidentes de tránsito. Los inspectores deberían estar en las zonas y en los horarios donde se producen los accidentes, estas zonas y horarios estaría determinado por el mapa de siniestralidad.

Los ejemplos sobre ciudades y provincias que han logrado reducir los accidentes de tránsito aplicando este tipo de medidas y no con medidas de carácter punitivo abundan, pero basta con rescatar el ejemplo de Salta, de Mendoza o Neuquen que declararon la emergencia vial y lograron reducir los índices de accidentes de tránsito.