La radicalización del populismo del PRO



 Pablo Mori-. Los parecidos históricos en la estrategia electoral riesgosa del PRO.



A la inversa que Cristina Kirchner, que cuando la economía dejó de dar resultados positivos  en 2012, radicalizó su discurso por izquierda a la par que Kicillof aplicaba un clásico ajuste de derecha, el gobierno de Macri radicaliza su discurso populista de derecha, a través de Patricia Bullrrich, mientras aumenta el impuesto a los bienes personales e impone mayores retenciones al campo, especialmente a la soja. Además de profundizar la relación con China, como hizo Cristina y el entonces opositor Macri, cuestionaba.
En ambos casos, aunque en distintos grados y partiendo de situaciones previas distintas, la economía no da buenas señales a la población.

Ya Perón había hecho uso de este recurso, cuando en 1952 acentuó su autoritarismo político a la par que fue desmantelando en los hechos la política económica nacionalista, hacia una mayor apertura. Lo que derivó además en un cambio en las relaciones exteriores: de la "tercera posición" a un acercamiento con los Estados Unidos.

Kicillof recorría el mundo en busca de préstamos, los mismos que hoy se cuestionan desde el kirchnerismo. Pagó deudas sin chistar al Club de París, a los privatizadores de Aerolíneas Argentinas, y hasta ofreció una solución a los Fondos Buitres, que éstos aceptaron hasta que el fallecido juez Griesa frenó todo y declaró, en los hechos, el default argentino.
Desde entonces, solo China salió en auxilio financiero al agotado Banco Central.
Mientras tanto, Kicillof tenía un discurso de izquierdista estudiantil que nada tenía que ver con su actuación como ministro.
Aunque es justo reconocer que la deuda que pagó, aunque fue una deuda injusta y debiera haberse discutido su legalidad y monto, no fue adquirida por el gobierno K. Además de que no llegó a tomar deuda en los mercados internacionales porque le pedían un interés del 9%. Más o menos lo mismo que paga hoy Entre Ríos por refinanciar sus pasivos.

Con la economía desplomada, Macri dio rienda suelta al discurso fascista de Patricia Bullrrich, cuya aplicación en la realidad está por verse. Lo que es seguro, es que está jugando con fuego.
Mientras tanto, China vuelve a auxiliar al gobierno argentino, esta vez en manos de Macri, que antes cuestionaba "la injerencia de China" y el FMI otorga préstamos a tasas más bajas porque el mercado internacional está cerrado para el país luego del irresponsable aumento de la deuda externa. Argentina volvió a estar en default, solo que tapado por el FMI.

Solo resta recordar que la estrategia de Cristina Kirchner fracasó electoralmente en 2013 y 2015. Macri debería tomar nota, ahora que decidió ir por un populismo radicalizado que, según Elisa Carrió, va hacia el fascismo.
Lo dice su mejor aliada.