La ganadería del futuro en el mercado mundial


Roberto Guercetti-. La ganadería, así como sucede con todo, se va aggiornando y presenta cambios. Argentina, en su vuelta a la normalidad, se encuentra con la necesidad de cumplir con determinados requisitos para estar a la altura de las exigencias del mercado mundial. Se pueden identificar algunos ejes que serán clave en esta próxima ganadería.






La ganadería, así como sucede con todo, se va aggiornando y presenta cambios. Argentina, en su vuelta a la normalidad, se encuentra con la necesidad de cumplir con determinados requisitos para estar a la altura de las exigencias del mercado mundial.​

Se pueden identificar algunos ejes que serán clave en esta próxima ganadería. Uno de ellos es la bioeconomía en los agronegocios. Como mencionan distintos académicos especialistas en la temática, la bioeconomía tiene la llave para que nuestro país pueda ser el supermercado del mundo, pensando en un modelo económico sostenible, es decir compatible con la disponibilidad limitada de recursos y su uso eficiente.

Otro punto fundamental de esta evolución, es la ganadería de precisión, que sigue la huella del agro, pionero en implementar tecnología aplicada para hacer más eficiente el negocio.

La sustentabilidad juega también un rol determinante en este nuevo paradigma. Un modelo debe ser sustentable, por lo que realizar prácticas acordes a esta premisa es un imperativo para las empresas. En este sentido, certificar normas es la manera de dar garantías, el sello final que demuestra que los parámetros de calidad, de protección de medioambiente, de bienestar, entre otros, son cumplidos por una organización. Estos ítems son excluyente para los usuarios/consumidores/clientes a la hora de evaluar y elegir una empresa o producto. Esto se relaciona con otro punto que es el mercado, los nuevos estándares.

El cliente es el rey, que elige y exige. En el pasado teníamos a doña Rosa como único árbitro, mientras que ahora, con las medidas adoptadas, la apertura al mundo y la globalización, nos encontramos con el consumidor externo que tiene otras exigencias y que valora la certificación de normas, la protección del medioambiente, entre otros requisitos que deben ser cumplidos a fin de cubrir dicha demanda.

Un modelo debe ser sustentable, por lo que realizar prácticas acordes a esta premisa es un imperativo para las empresas.

De vital importancia es, para este progreso, agregar valor a la producción primaria. Tal aspecto es fundamental para contribuir al desarrollo de la economía nacional y así diferenciarse dentro del sector. Por otra parte, es la manera de movilizar el círculo virtuoso de la bioeconomía. En lugar de exportar commodities de manera directa, se los integra en la cadena de la industria que es capaz de agregar valor en origen, transformando, por ejemplo, el maíz en etanol y la soja en biodiesel, para que los subproductos obtenidos, sean convertidos por los feedlots y tambos en carne y leche. Los mismos son la materia prima que frigoríficos y usinas lácteas transforman en alimentos para el mercado interno y externo con todo el desarrollo que eso implica en los pueblos del interior: mano de obra directa, fletes, refrigeración, envases, comercio, marketing. Se genera así un verdadero desarrollo social, con una integración real, digna y sustentable.

A su vez, de esta cadena surgen bienes de donde antes solo se veían desperdicios. Nos referimos al biogás y biofertilizantes, producidos con los desechos de la actividad. De esta manera la bioeconomía entra a jugar un papel trascendental. Esta generación de nuevos subproductos se dirigen nuevamente hacia el agro, retroalimentando esta nueva tendencia de la economía circular.

Agregar valor es otro factor determinante para poder contribuir al desarrollo de la economía nacional y así diferenciarse dentro del sector.