“Hay mucha vergüenza de mostrarse en desacuerdo con el feminismo hegemónico”


Nancy Giampaolo-. Con su canal de youtube “La entropía de Valen”, la joven comunicadora, escritora y feminista disidente Valentina Ortiz, expone una visión inteligente y mordaz sobre la agenda de género para más de 56 mil seguidores.


 ¿Cómo y por qué comenzaste con tu canal de youtube? Por qué el nombre, tan seductor...

Bueno, yo actualmente tengo 22 años, por lo cual soy perteneciente a la generación que (por suerte) se crió con YouTube. Hubo una generación de YouTubers (la primera) que se encontró con el éxito en YouTube y descubrió que ahí había una carrera inexplorada, pero los creadores de contenido de generaciones siguientes ya sabíamos del fenómeno youtuber y nos criamos con él. Así que a mis dieciocho años ser youtuber era una más de esas profesiones que ningún padre recomienda nunca. A los dieciocho años estaba formando un montón de ideas y sentía que tenía mucho para decir. Siempre fui la clase de persona que si en una conversación le das un poco de pie te hace un monólogo. Así que abrir un canal de YouTube fue algo casi deducido. Se juntaban dos cosas que yo amaba: Comunicar y expresarme y la posibilidad de hacer una carrera en el marco público, yo siempre fui muy estrellita (Risas)
“La entropía de Valen” es un nombre bastante nuevo. El canal hasta hace muy poco era conocido por mi nombre “Valentina Ortiz”, porque al momento de crearme el canal no se me ocurría un nombre que sintiera que representara mi esencia y al mismo tiempo pensaba que si algún día me iba a ir bien en algo, quería ser conocida por mi nombre. Hace poco tuve una suerte de revelación que cambió drásticamente mi modo de ver las cosas y junto a eso surgió “La entropía de Valen” como recordatorio para mí misma de que ese siempre iba a ser mi espacio, mi entropía, mi propio caos personal y que siempre iba a primar lo que yo quería en mi canal.

¿El feminismo te interesó siempre?

No. Y mi respuesta es esa porque a pesar de que yo siempre me consideré feminista, era una suerte de “feminista por default”. Realmente no me planteaba nada ni me ponía a estudiar el tema. Para mí el concepto de “feminismo” fue siempre tan orgánico y natural en su definición que para mí no hacía falta ni teorizar. “El feminismo es el movimiento social y político que busca conseguir la igualdad de género”. ¡Pero por supuesto! ¡Soy feminista! ¿Quién no estaría de acuerdo con eso? Sin embargo, lo que luego más feminista me hizo, fueron irónicamente, las críticas al feminismo. Eso despertó mi curiosidad. ¿Por qué lo odian? Ah, por “esto”. ¿Y por qué esta persona dice “esto”? Y eso al final se convirtió en un proceso que aún sigue funcionando en mí al día de hoy. Hay muchos vídeos en mi canal que hoy en día están en privado porque siento que ya no me representan, ni a mí ni a mis ideas (y creo que próximamente haré lo mismo con otros) donde realmente era una persona bastante agresiva y crítica (pero crítica nociva, de la que se ve que está hecha desde la ignorancia total y absoluta) respecto del feminismo. Pero creo que fue parte importante del proceso para hoy haber crecido tanto respecto a ese tema y haberme situado en el feminismo disidente. Por supuesto está demás decir que hoy soy feminista. 

También sos muy jovencita ¿Qué pasa con la gente de tu generación? ¿Te critican?

Sí, en general se me critica bastante (en su mayoría por gente de mi propia generación). El problema suele ser la falsa dicotomía de “si no estás de acuerdo con “X” postulado no te puedo considerar feminista, por lo cual sos machista”. Para mí, la costumbre que se tiene en mi generación de polarizar todo, sumado al sentido de pertenencia que en muchos casos dan los movimientos sociales, hace que se genere un rechazo casi automático a cualquiera que se identifica como parte del movimiento pero no coincide con absolutamente todo de forma casi dogmática. Si bien hay mucha gente que tiene genuino rechazo a mis ideas, me he cruzado con mucha que casi “a escondidas” me dice que me banca, en eventos o gente que me encuentro que vio videos míos, incluso otros youtuber. Lo cual me da a pensar que en realidad… mis ideas no son tan descabelladas. Simplemente hay mucha vergüenza de mostrarse en desacuerdo en algo tan grande y que se encuentra tan en crecimiento como es el feminismo hegemónico. Cassie Jaye dijo en su conferencia en TedxMarin: "Cuando empiezas a humanizar a tu “enemigo” vas a ser deshumanizado por tu comunidad". Obviamente lo de “enemigo” es referencial, pero es lo que pasa en el feminismo como en un montón de ámbitos más. Y la realidad es que cuando uno trabaja en el marco público, es muchísimo más peligroso. Porque si un civil de a pie dice que no está de acuerdo con “X” postulados dentro del feminismo, va a quedar como un detalle más sobre esa persona y fin. Como mucho tendrá una sobrina o un sobrino que le dirá un par de cosas, pero ahí se acabó. Cuando uno tiene un nivel de fama, por mínimo que sea, la condena social se convierte en el asesinato de tu imagen y por ende en muchos casos, de tu carrera. Por lo cual entiendo el por qué mucha gente “oculta” su opinión respecto a esto. 


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En uno de tus videos diste una original definición de patriarcado ¿Podrías simplificarla acá para nuestros lectores?

Por supuesto. “Patriarcado” significa de forma literal “gobierno de los padres”, pero tiene muchísimas formas de ser definido. Se define como “patriarcado” a la organización social, cultural, política y económica donde el poder es ejercido por el “patriarca” (el “jefe de familia”). En una sociedad patriarcal la autoridad es ejercida siempre por el varón y la mujer queda supeditada a él. En los diccionarios se lo define como “organización social primitiva”, y así es. En un patriarcado las mujeres no son consideradas ciudadanas de pleno derecho y no poseen derechos básicos del ciudadano (derecho al voto, derecho a vender y comprar posesiones, derecho a heredar y derecho a viajar, entre otros). Es normal confundir el término “patriarcado” con “sociedad machista” cuando en realidad un patriarcado es desde luego una sociedad machista pero una sociedad machista puede serlo sin un patriarcado. Hoy en día en occidente las mujeres gozamos de los mismos derechos ciudadanos que los hombres y por lo tanto no podemos considerar que vivimos bajo un patriarcado porque esa es la diferencia fundamental. El tener o no tener derechos básicos. A partir de ahí podemos debatir sobre la sociedad machista bajo la cual aún vivimos, pero no de un patriarcado como tal porque sólo con eso ya estamos confundiendo la historia del feminismo. Nuestras abuelas, ellas sí crecieron en un patriarcado. 

Tu opinión sobre el acoso callejero/piropo...

Sobre esto tengo una opinión tajante y rotunda. Hoy en día aún no tenemos una manera de controlar y detener a tiempo cuál es un comentario respetuoso hacia otro desconocido y cuál es una falta de respeto y una irreverencia desproporcional. En Argentina me tocaron vivir situaciones de violencia muy feas en la calle, donde realmente me hicieron sentir muy insegura y realmente dudé por un segundo de si me iba a pasar algo. Comentarios groseros, explícitos e incluso amenazantes. Y esos comentarios cuando una está sola, con la calle medio vacía o es tarde, generan muchísimo miedo. Creo que esas son cosas que tienen que cambiar urgentemente. No hay ninguna necesidad de “piropear” a nadie por la calle y mientras no haya una forma realmente efectiva de distinguir lo que es un comentario respetuoso y con buenas intenciones de lo que es una clara muestra de acoso, la única manera es que en general dejemos de pensar que tenemos el derecho de opinar sobre el cuerpo de un desconocido en la vía pública. Creo que no hay mucho más que opinar si cuando defendés los “piropos” decís que es para “halagar” y el 95% de las mujeres te dicen que no las halaga.  Si supuestamente es para “halagarnos” y te decimos que no nos halaga, simplemente dejá de hacerlo. 

Contale a los lectores qué es masculinismo y cómo se relaciona con el feminismo

Bueno, la definición más valiosa y acertada del masculinismo que leí hasta ahora la dio Experto en Igualdad en su canal de Youtube y lo define como “movimiento heterogéneo que tiene como objetivo el análisis de la construcción masculina de la identidad, así como solventar los problemas de los varones respecto al género”. Para mí uno de los mayores errores de la teoría feminista es asumir que el sexismo es unidireccional y que la mujer es la única perjudicada por él. Es verdad que hemos sido el único género privado de derechos básicos debido a nuestro género durante la mayor parte de la historia, pero esto no necesariamente implica que seamos las únicas perjudicadas por el sexismo a día de hoy. El concepto de “sexismo” es abarcativo, así como lo es el clasismo y el racismo, y no se da obligatoriamente de un lado hacia otro, sino que cualquier tipo de discriminación por un motivo de género cae necesariamente en el sexismo. Creo que para poder abogar por la igualdad de género primero tenemos que ser capaces de analizar de la forma más objetiva posible qué problemáticas acechan a cada género. En el caso de las mujeres se puede remarcar cómo en aún tantísimos países occidentales (el nuestro incluido) el aborto sigue siendo un acto penalizado por la ley. En el caso de los hombres (y esto puede sorprender a muchos) hay países que aún mantienen el servicio militar obligatorio, países donde los hombres tienen penas mayores por un mismo delito e incluso casos donde sólo existe la cadena perpetua para hombres. Un ejemplo muy simple es que hay un país donde sólo los hombres pueden recibir pena de muerte, las mujeres no. Este país no es un país alejado y marginal, no hablamos de Uganda, no hablamos de Irak. Hablamos de Guatemala. Esas son problemáticas asociadas únicamente al género masculino relacionadas al ámbito legal y público, pero dentro de un marco social nos encontramos con el clásico “los hombrecitos no lloran” o “eso es de nena”, como si el hombre por el simple hecho de ser hombre tuviera que cumplir con un rol social inamovible. Nosotras dentro del feminismo comenzamos a plantearnos el rol que cumplíamos en la sociedad en la segunda ola del feminismo (hoy estamos en la tercera) y sin embargo ese debate aún no se termina de instalar entre los hombres. Pero hay un movimiento, el masculinismo, que se centra en el análisis de la construcción masculina de la identidad y que aún es muy nuevo y recibe poca atención de los medios de comunicación. ¿Estas causas no podrían incluirse en el feminismo? Sí, por poder podrían (por lo menos desde mi feminismo, otras feministas probablemente te dirían que no) pero la realidad es que el feminismo ya se ha instalado como un movimiento que aboga por las mujeres y ese es el eje principal de su debate. Honestamente yo no lo veo mal. Para mí es necesario que hayan dos movimientos que se centren en las necesidades y reclamos específicos de cada género. Con lo que yo no estoy de acuerdo es que se genere una disputa donde el feminismo y el masculinismo son movimientos irreconciliables porque tienen más que ver de lo que a primera instancia pueden ser. No me canso de decir que son dos movimientos que se complementan en sus objetivos, que no se solapan ni se neutralizan entre ellos y que no podemos ser uno sin el otro. Para llegar a la versión más tolerante, igualitaria y comprensiva que podemos ser como sociedad es importante que el feminismo pelee por los derechos que aún faltan por conquistar abogando por la mujer y del mismo modo es imprescindible que el mismo camino se de con los hombres. Trato más extensamente esta temática y la analizo más en profundidad en mi primer libro “El feminismo sexista” (obviamente, un título provocativo) que se va a publicar en los próximos meses por medio de Luhu Editorial. Aprovecho a dar la premisa del libro acá para quien quiera estar al pendiente y enterarse de cuando se publique. 



¿Cuáles son, para vos, las falacias más graves del feminismo corporativo o de genero?

Las falacias argumentativas fueron de gran ayuda a la hora de deslegitimar el feminismo como movimiento y lamento tener que decirlo, por parte de personas dentro del movimiento. Lamentablemente veo mucha gente incluyéndose dentro del feminismo que perdieron el eje de la cuestión y pasaron de militar su búsqueda por la igualdad de género a simplemente buscar tener razón siempre. El debate para mí fue siempre algo apasionante aunque no por resultarme apasionante es siempre limpio. Soy de la escuela de aquellos que creen que usando las herramientas adecuadas, podés convencer a una persona de cualquier cosa. Una falacia argumentativa es un argumento que en principio parece válido pero que no lo es. Se pueden usar falacias argumentativas de forma intencional a fin de manipular o persuadir al interlocutor o de forma accidental por desconocimiento o descuidos. Es verdad que dentro de feminismo corporativo hay ciertas falacias que se vuelven recurrentes, ya sea por uso voluntario o involuntario. La falacia de autoridad (argumento ad verecundiam) es una de ellas y lo que propone es que se da por “válido” o “cierto” determinado dicho en función de quién sea el emisor del mensaje. Si yo cito a Simone de Beauvoir (por dar un ejemplo), y doy a entender que eso que digo es necesariamente cierto porque lo dijo una teórica feminista de relevancia, estoy utilizando una falacia ad verecundiam. También se da a la inversa, donde toma el nombre de falacia “ad hominem” y propone que un argumento es menos válido si el emisor del mensaje no es considerado alguien de relevancia o aún peor, se lo considera enemigo de la causa. Un ejemplo de este fenómeno es Dalas Review, quien es enemigo público del feminismo hegemónico porque es este mismo feminismo quien lo rechaza. Él tiene un vídeo sobre el aborto que yo considero excelente, sin embargo nada que él pueda decir se va a considerar valioso en el feminismo hegemónico porque es Dalas Review el emisor del mensaje. Por otro lado y ésta es una de las falacias más utilizadas, es el argumento del falso dilema. Es una falacia que involucra una situación donde se proponen dos puntos de vista como las únicas opciones posibles cuando existen más alternativas que ni siquiera son consideradas. El famoso “estás conmigo o estás en mi contra”. El famoso “Si no sos feminista sos machista” o “Si no luchás con las mujeres entonces luchás en su contra”. Otra que entra en el “top ten” de falacias más utilizadas es la falacia del hombre de paja, donde no se critica las ideas del emisor del mensaje sino una versión caricaturizada y manipulada de ellas. Muy habitual que la utilicen conmigo cuando hablo del patriarcado o la brecha salarial. Generalmente solo por el simple hecho de no estar de acuerdo con ciertos postulados generan una idea falsa en torno a mis opiniones y terminan asumiendo (sin que yo tenga la posibilidad de explayarme al respecto) que como no creo que vivamos en un patriarcado, creo que la mujer nunca ha sido oprimida, que no padece de ningún tipo de discriminación y que, ya de paso, nos merecemos que nos violen por tener la falda muy corta. Obviamente, nada más alejado de la realidad. Pero es coherente cuando tratás de simplificarte y utilizás el método de meter todo en la misma bolsa. Seguramente estas personas escucharon a muchos machistas decir esas cosas y al mismo tiempo decir lo mismo que digo yo sobre el patriarcado y por ende tienden a englobar todo en una misma idea.