El próximo presidente



Osvaldo Quinteros-. El país que le espera al próximo presidente.


El próximo presidente del país, que asuma a fines del año 2019, puede o no provenir del amplio espectro del peronismo. Las encuestas de hoy no sirven para mucho, como ya explicamos en notas anteriores (ver el link) cuando las encuestas sobre intención de voto se hacen sin la certeza de la fecha electoral, la modalidad de voto, quiénes serán los candidatos y dentro de cuánto tiempo.

Pero imaginemos un segundo mandato de Macri. No tendrá mayoría en el Congreso. No tendrá desembolsos del ruinoso acuerdo con el FMI pero sí tendrá que comenzar a pagarle a ese organismo. Tendrá la abultada deuda externa que deja su gobierno, el cerrado rechazo de más de la mitad del país y una rebelión al interior de Cambiemos por su sucesión, que sería lo que en Estados Unidos llaman un "presidente pato rengo", es decir, que ya no tiene otra reelección por delante.
Imaginemos una nueva presidencia de Cristina. Tendría los mismos condicionamientos económicos, sociales y financieros. A lo que hay que sumarle un Mercosur con Bolsonaro en Brasil y habrá que ver qué pasa en Bolivia (elige presidente en la misma fecha que Argentina).
China ha ralentizado sus importaciones en el sector de materias primas.
La CEPAL (Comisión Económica Para América Latina y el Caribe) modificó sus proyecciones de crecimiento para el año 2019 por la baja de las materias primas en su precio y volumen de ventas por la depresión del mercado mundial. El mundo crecerá un 3% mientras que Latinoamérica menos del 1%. A la vez, señala que las economías sudamericanas en general y la Argentina y Brasil en particular, serán las más afectadas por la restricción de compras de materias primas en el mundo, en especial de China, a la par que Argentina y Brasil tendrán que lidiar con sus déficit fiscal y sus deudas externas. En el caso argentino, hay que sumarle que está segunda en inflación después de Venezuela. Y segunda en caída del PBI en 2018.
Durante el segundo mandato de Cristina, cuando hubo restricción externa y baja del precio de las materias primas, se radicalizó discursivamente pero en economía giró más bien hacia una centroderecha clásica. Lo resultados no fueron buenos. Aunque no terminaron tan mal como Dilma en Brasil, que hizo el mismo experimento.
¿Tiene sentido reeditar esa estrategia o lo más conveniente es hacer lo que hizo Néstor Kirchner, reestructurar la deuda externa y comenzar un proceso de distribución real, con menos alharaca?
Sea cual sea el camino, tendría un Congreso más predispuesto. La Justicia se daría vuelta como una media y los organismos internacionales no serían tan duros con Argentina, por la sencilla razón de que en Argentina y gracias a Cristina en una política de estado continuada por Macri, China tiene su mayor base militar en el extranjero, así como EEUU la tiene en Australia, para monitorear cuestiones militares de comunicaciones y satélites.

Un presidente del peronismo de derecha hoy no es imaginable, pero supongamos que algún candidato nuevo y presentable se montara sobre esa estructura. El Congreso y la Justicia estarían a su disposición. Tendría que renegociar la deuda externa, calmar las turbulencias financieras y tratar de paliar el desastre social. Sin plata. Es un desafío no menor pero del cual dependerá la gobernabilidad.
Tendría a su favor una sociedad más receptiva, menos influencia de las peleas entre Macri y Cristina, cierta incógnita en el mundo por ser alguien nuevo que podría jugarle a favor si sabe mover sus cartas.

En resumen, los desafíos serán enormes. Las ventajas muy pocas.