A los lectores:

El proyecto de Juicio Por Jurados presentado por el gobierno provincial, nos parece de suma importancia. Aunque la línea editorial -antes de que se presentara el proyecto, incluso- era, a grandes rasgos, a favor, estamos tratando de reflejar todas las opiniones en torno a un tema complejo pero que hace a la vida de las personas comunes y corrientes.
Para tal efecto, vamos a abrir el debate a los ciudadanos que, sin ser necesariamente expertos en el tema, quieran opinar.
El único requisito es que las opiniones estén fundadas, firmadas y den por descontado que alguien puede confrontarlas o tener derecho a réplica.
Los artículos de opinión deben enviarse a la dirección de mail de Noticias Entre Ríos y serán publicados, de ser aprobados, en cuanto corresponda de acuerdo a la edición de cada día.
Muchas gracias por leernos.


El largo adiós a Leonardo Simons



 Lucas Carrasco-. El gobernador no se suicidó. Leonardo Simons sólo se subió al techo de Casa de Gobierno para reclamar trabajo a partir del 11 de diciembre, cuando le lluevan las causas judiciales.


El exgobernador Gustavo Bordet redujo la megareforma política a su conveniencia personal. Cegado por el egocentrismo, presupone que el suyo no solo fue un buen gobierno, sino que además fue diferente a los doce años de peronismo que lo precedieron, tras un escenario inédito que solo se explica por la confluencia del gobierno de Montiel, las tasas chinas de crecimiento y el alzamiento fascista de la Mesa de Enlace que, al tener como líder al australopithecus afarensis Alfredo De Ángelli envalentonado como piquetero vip en Gualeguaychú derivó en la conveniencia del kirchnerismo en poner un arsenal de obras públicas en esta comarca. Y pasaron la friolera de 16 años.
Aún así, en 2015, Leonardo Simons ganó con el porcentaje más bajo de la historia del peronismo y el radicalismo, por primera vez desde que existe, no presentó candidato a gobernador. De haberlo hecho, hoy ése sería el gobernador.

Desde 2008, la Constitución entrerriana reformada puso en vigencia un solo artículo de esa reforma que es papel muerto: la reelección.
Urribarri fue el primero y hasta ahora único que la consiguió, a pesar de una variable inédita en la historia democrática de Entre Ríos: partido que perdía las legislativas intermedias, no ganaba la gobernación.
Pero Urribarri perdió junto a Busti en el 2009 con la economía en picada y ganó contra Busti en 2011 con la economía volando hacia arriba. Bordet perdió en 2017 con la economía subiendo y adelanta las elecciones en 2019 con la economía volando en bajada. Pero Bordet perdió contra Benedetti y la UCR, en un juego de suma cero: no hay de dónde recuperar votos.
Si le sale bien, el abundante periodismo patrullero que hoy se dedica a demoler a los críticos a través del lumpenaje judicial, le verá cualidades parecidas a Jesucristo, Buda y Messi: más o menos como ahora. De perder, aplicarán la regla que ya le aplicaron a Urribarri después de ser tan chupamedias. Para despegarse, pedirán a los gritos que Bordet vaya preso. Delicias del periodismo patrullero.
El problema es que el lumpenaje judicial se sumó a esta extorsión para defender sus privilegios: todos debieron ajustarse el cinturón menos el lumpenaje del Poder Tribunal.
Lo que está en juego no es solamente una elección, sino las reglas que impuso Nina Aragonés de Halle, quien por supuesto escapará de los tribunales yendo a ofrecer sus servicios al ganador, sea del partido que sea. Experiencia le sobra. En cambiarse de partido.

Sin un candidato a vicegobernador confirmado, sin candidato a intendente en Paraná, colgado de la nube de cachivaches que es el Peronismo Federal, Leonardo Simons apuesta al narcicismo como estrategia política. O quizás estuvo elaborando una sofisticada estrategia en sus constantes vacaciones por el mundo y los analistas no nos dimos cuenta. Puede ser.
Lo que sí es previsible es que las primeras y segundas líneas del gobierno, que ya pasaron por todos los cambios de profunda convicción doctrinaria, no se imaginan arrojados al abismo del mero salario estatal (el mercado laboral privado no es una opción que alcancen, siquiera, a imaginar). Aburguesados, ya acostumbrados a su inutilidad estructural, apuestan por el triunfo porque no se les ocurre cambiar de modo de vida luego de 16 largos años. No ven lo que pasa en sus narices ni captan el humor social.

La única chance razonable del peronismo entrerriano era ir con el candidato a gobernador en las elecciones presidenciales, para que el debate se centre en la política económica (como propone el kirchnerismo) o en la corrupción, como propone SOCMA y la SRL radical. En ambos escenarios, con ambos clivajes, el gobernador podía buscar su reelección si no hablaba mucho, o si se iba de viaje al exterior y dejaba la pelea en manos de los candidatos presidenciales y de los intendentes.
Pero el narcisimo como estrategia lleva a estos disparates. Ya explicamos lo jodido que tiene el escenario para la reelección. Y por qué se viene el turno de los radicales.
Ahora, se puede ampliar más la mirada con la fecha confirmada de elecciones el 9 de junio de 2019.
Antes, habrá elecciones en la estratégica Córdoba, bastión del macrismo. ¿Cuánto podrá impactar la muerte de De La Sota en el resultado? No lo sé. Lo que sé es que esas elecciones, que son el 12 de mayo, pueden causar pánico en el peronismo macrista, autodenominado federal. Si el principal activo de esa corriente colaboracionista pierde las elecciones provinciales, aún cuando Schiaretti, que va por la reelección, hizo un buen gobierno, qué les espera a los demás.
Y eso que Córdoba sí tiene una tradición de autonomía al elegir gobernador, porque es una provincia con una configuración económica compleja: no es un sembradío al costado de una ruta nacional, como Entre Ríos.