Bordet y la economía



Ezequiel Bauman-. Por estas fechas, un año atrás, los econochantas pronosticaban un crecimiento del 3% (fue -3), una inflación de 10 o 15% (fue 50) y una lluvia de inversiones (aumentó la desocupación y la pobreza).



Los econochantas de la religión neoliberal viven en una realidad paralela. 
Es posible, humano, normal y común equivocarse. Convendría aprender la lección y tener un poco de humildad.
Aunque en el caso de estos pronósticos, que son diametralmente opuestos a la realidad; y eso que solo hemos citado algunos de estos pronósticos no todos, conviene dudar sobre si se equivocan o mienten. Porque detrás de la mentira hay un negocio: fomentar expectativas positivas tratando de que sus deseos se conviertan por magia en realidad y ocultar a la población el duro ajuste para pagar el endeudamiento que el propio gobierno nacional sobreendeudó para pagar beneficios a los más ricos.


En los últimos días, no todas las noticias fueron negativas.
En el arranque de su campaña, el contador Gustavo Bordet finalmente se diferenció del credo neoliberal del PRO. Además, dijo algunas verdades: se mejoró un poco el enorme déficit de la provincia. Si bien esto lo hizo en buena medida la inflación y faltan computar la deuda flotante y discutir si es conveniente el endeudamiento para gastos corrientes, los salarios de los empleados públicos no perdieron tanto en relación a la inflación, excepto en las áreas de privilegios como jueces, fiscales, etc. Lo cierto es que el superávit primario; es decir, el superávit antes del pago de la deuda, se logró. Ésto dota a la provincia de un principio de autonomía, aunque lejos de las aspiraciones federales que suelen proclamar los gobernantes. No olvidemos que la coparticipación está hipotecada en bancos privados y la seguiremos pagando por varias generaciones.
El sostenimiento de algunos programas nacionales en Entre Ríos y la absorción en parte de los despedidos del gobierno nacional, amortiguaron los efectos del ajuste, principalmente en la ciudad de Paraná, donde el intendente Sergio Varisco gastó más presupuesto en contratar gente que en hacer obras, que por otra parte no le enviaban dinero desde Nación sus propios cofrades de Cambiemos.
De esta manera, el comercio pudo amortiguar su caída a partir de los salarios públicos, que con Bordet y Varisco se pgaron en tiempo y forma.

En otros sectores de la provincia, la brutal devaluación  favoreció el turismo.
Los grandes ganadores, como siempre, fueron los terratenientes y los bancos, en especial la familia Eskenazi, responsable del subdesarrollo crónico de Entre Ríos.
Entre Ríos sigue a contramano de lo que pasa en el mundo a pesar de que el contador Bordet es seguramente el gobernador que más viajes al exterior realizó en toda la historia.
Mientras tanto, se concluyeron la mayoría de las obras públicas que no alcanzó a concluir el exgobernador Urribarri y la Nación obtuvo el voto de los legisladores peronistas que se cambiaron de bando ideológico, a cambio de nada. Por supuesto, no faltaron las clásicas mentiras como el puente Paraná- Santa Fe, la terminal de cargas en Concordia, el aeropuerto internacional y un largo etcétera.

Con las cuentas más ordenadas, el cierre del crédito nacional e internacional nos encuentra mejor parados que otras provincias.
La infraestructura básica se logró mantener y la sabia decisión del gobernador de continuar la política inaugurada en 2003 de no reprimir la protesta de la gente, hizo que el conflicto social no escalara. Ojalá esta política de estado continúe si cambian de signo político la gobernación.

Quedan pendientes abordar la cuestión del cierre de fábricas, para lo cual hay que discutir la vuelta de un banco provincial y bancos municipales, la necesidad de un trabajo genuino para los jóvenes y la mala calidad de nuestra educación. La UADER, aunque fue saneada económicamente, aún no tiene calidad educativa incrementando la desigualdad social y laboral al interior de las personas con estudios terciarios, que por suerte crecieron. No es un dato menor el aumento de las matrículas para estudios terciarios, pero desde el gobierno provincial no se han dado cuenta y por eso no introducen este dato positivo en la profusa y abrumadora propaganda oficial. Sin duda, este dato, será importante de cara al futuro y de la economía del futuro.
También queda pendiente discutir la inequidad tributaria de la provincia, los privilegios al campo y la falta de investigación judicial sobre la patria contratista y las mafias financieras de supuestas mutuales. Por ahora y como es de público conocimiento, el Ministerio Público Fiscal está en guerra contra la democracia. En eso ocupa su tiempo.
Lo cual imposibilita cualquier inversión seria, por ausencia de seguridad jurídica. Por más viajes al exterior que se hagan.