A los lectores:

El proyecto de Juicio Por Jurados presentado por el gobierno provincial, nos parece de suma importancia. Aunque la línea editorial -antes de que se presentara el proyecto, incluso- era, a grandes rasgos, a favor, estamos tratando de reflejar todas las opiniones en torno a un tema complejo pero que hace a la vida de las personas comunes y corrientes.
Para tal efecto, vamos a abrir el debate a los ciudadanos que, sin ser necesariamente expertos en el tema, quieran opinar.
El único requisito es que las opiniones estén fundadas, firmadas y den por descontado que alguien puede confrontarlas o tener derecho a réplica.
Los artículos de opinión deben enviarse a la dirección de mail de Noticias Entre Ríos y serán publicados, de ser aprobados, en cuanto corresponda de acuerdo a la edición de cada día.
Muchas gracias por leernos.


Urribarri vs Bordet



Gerardo Pressman-.



Que el grueso de los fiscales sean parientes y ex funcionarios de José Carlos Halle -el exintendente que, desde que fracasó para hacerse reelegir ha pasado, junto a su esposa, Rosario Romero, por varios partidos y hoy ambos integran el gobierno de Bordet- le quita toda seriedad a las ya de por sí ilegales prisiones preventivas contra los adversarios internos del gobernador. Eso explica muchos "pases" de última hora, entre varios imputados, a las filas de Bordet. Mágicamente esquivan la prisión ilegal y los ataques en la prensa oficialista luego de una reunión en el despacho de la gobernación.
En este escenario, que haya o no interna, es irrelevante. Los votantes están enojados.


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El gobernador de Entre Ríos, con una cuidada postal de marketing, se presenta como quien gobierna Suecia y pide "fair play" y un debate de ideas, mientras los opositores que no están cercanos al macrismo como su propio gobierno, son perseguidos políticamente.
Semejante muestra de cinismo, solo hace enojar a los que ya no querían la variante del peronismo de derecha adonde se vendió el actual gobernador a cambio de nada, porque en la provincia no se ven obras públicas de importancia, más allá de que terminó algunas que dejó inconclusas Urribarri. Además de que para la minoría del peronismo que sí quiere estar en la derecha cercana al macrismo, esta situación de exacerbación le impide al gobernador hacer un acuerdo con el otro sector.
De esta manera, cualquier acuerdo de cúpula será inútil: difícilmente el electorado lo convalide.

Por la propia historia del peronismo y por el recuerdo fresco de la persecución que realizaba Montiel -aunque no llegaba a tanto como las prisiones ilegales- los reflejos inmediatos en las bases peronistas cuando reciben este tipo de ataques, son los de votar en contra de las corrientes colaboracionistas.
Si Bordet quisiera realmente "un debate de ideas" como declaró ante un periodista que hace obsesivas operaciones políticas a su favor, difícilmente saldría airoso a la hora de explicar la corrupción política y la putrefacción del sistema judicial entrerriano, especialmente porque las críticas más duras provienen del Presidente del Superior Tribunal de Justicia, el peronista Emilio Castrillón.
Citar fantasiosas ONG que hacen ranquing a pedido sobre "transparencia" es solo posible en un ambiente amigable, donde no haya debate.

La unidad es el mantra que todo dirigente peronista agita para la tribuna. Pero la ola de detenciones ilegales y la persecución política al mayoritario sector no macrista del peronismo, vuelve dudosa la posibilidad de la unidad. Más aún, la torna irrelevante.
Cuando las bases de militantes y simpatizantes están enfadados, la unidad termina restando.
Una buena lectura del proceso electoral de 2017, que concluyó con una interna ridícula entre diez listas peronistas que en la general sacaron menos votos que todas juntas y la paliza electoral contra Bordet por parte de Cambiemos, lleva a concluir que los votantes son quienes difícilmente convaliden acuerdos cupulares. Desde el sector de Bordet llevaron las cosas a un extremo que las bases no van a convalidar.
Desde el sector del urribarrismo, en cambio, no obstruyeron desde la Presidencia de la Cámara de Diputados la gestión gubernamental, como sí hizo Jorge Busti cuando giró a la derecha y se alió con De Ángelli -actual senador nacional del PRO, electo en la boleta con la esposa de Busti- contra el gobierno de Urribarri.
Por lo tanto, en condiciones normales, sería un paseo ganarle una interna a Bordet.
El problema es el juego sucio por parte del gobierno. Las actitudes mafiosas de la fiscal anticorrupción (paradójicamente, perteneciente a la UCR, aunque sea la que decide la interna peronista) quitan toda chance de una interna en condiciones normales. De hecho, la falta de institucionalidad y la puesta en duda del Estado de Derecho, no permiten hablar de "condiciones normales" para una interna o una elección general desdoblada, donde estarán en duda los mecanismos judiciales encargados de que sean elecciones limpias. Desdoblar significa también sacarse de encima la Justicia Federal y las fuerzas de seguridad nacionales para controlar el proceso electoral.
Entre Ríos vive un proceso de descomposición democrática parecido al de Jujuy. Con una diferencia: el gobernador de Jujuy es exitoso y gana elecciones. El de Entre Ríos, no.