10 problemas que enfrenta Leonardo Simons



Lucas Carrasco-.  Las reglas de juego que impuso el gobernador y su ministra estrellada, se les pueden volver en contra. Pero, bue, ya sabemos como es ésto: los políticos en el poder se creen eternos, no ven más allá de sus narices y después en el llano, se deprimen y notan que es demasiado tarde para preparar su salida del poder.


Hay un libro de Pablo Semán, uno de los mejores periodistas argentinos, que se llama "Educando a Fernando". Relata la cobertura que hizo de la campaña electoral que finalmente llevó a la Presidencia de la Nación a Fernando De La Rúa.
En un capítulo -voy a ahorrar nombres porque estoy citando de memoria, no tengo más ese viejo libro- relata una escena cotidiana de una campaña electoral. El asesor estrella de aquellos tiempos, recién llegado de sus éxitos electorales en los principales países del mundo, lee encuestas. Y explica que lo importante, si las encuestas están bien hechas en el plano metodológico, no son los datos que parecen obvios. Lo importante no es leer encuestas, sino interpretarlas. Que ahí radica la pericia de los consultores.
Ernesto Tenembaum, que es periodista pero sus estudios académicos son como psicoanalista, ha escrito en varias notas, en distintos medios y sobre diferentes gobiernos, que un indicador fiable del humor social con traducción electoral es el Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Di Tella.
Esto que viene lo agrego yo.
La confianza de los consumidores está por el piso. El desprestigio de la clase política llega a niveles récord. Esto se traduce en desconfianza hacia las instituciones y el propio sistema.
Desdoblar las elecciones es para Bordet, hacerse cargo de todos los defectos del gobierno de Macri sin compartir los (escasos, pero reales) méritos. Ponerse de sparring de la catástrofe social y económica, de la cual se salvan en el castigo electoral casi siempre los municipios. Con justificada razón, más allá del color político.

Hecha esta introducción, veamos algunos problemas de Leonardo Simons, el gobernador de Entre Ríos, para conseguir su reelección:

1-Incentivó a que el Poder Tribunal persiguiera a sus opositores internos K. El lumpenaje judicial, que fue devoto del kirchnerismo talibán, ahora quiere resguardar sus privilegios más allá de los gobiernos de turno, y le puso los juicios estelares en plena campaña electoral, especulando con la fecha que adelantó -gastando la carta de la sorpresa- el propio gobernador.

2-Esto le sirve en bandeja el argumento a la oposición externa, Cambiemos, para tirarle con los 16 años de gobiernos peronistas. Leonardo Simons se saca selfies cada vez que está de paso por Argentina con Ulises Dumont, el ex gobernador Busti. Y fue Chespirito, el Presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Urribarri, el que logró la proeza de hacerlo gobernador al 8 años Intendente de Concordia, que hizo una gestión con dineros que venían de Julio De Vido y Chespirito pero que resultó una intendencia modelo de honestidad y decencia. Contame otro cuentito que con este no me duermo.

3- No tiene candidato a vicegobernador. Ni a intendente de Paraná (un tercio del electorado total). La tiene bastante jodida en Concordia y Gualeguaychú, además de que los nuevos intendentes de Cambiemos en La Paz, Nogoyá, Villa Elisa, y decenas y decenas de intendentes más, están muy bien y tienen reelección.


4-El gabinete es mediocre. Sin ministros con votos propios.

5-No controla, por razones obvias, las principales variables económicas del país. Las cuales suelen desajustarse en diciembre y enero, justo cuando tiene que tomar las decisiones estratégicas con este calendario.

6-Viene de una paliza electoral histórica, con un agravante. Los votos que perdió el justicialismo en el 2017, no se fueron a otra variante disidente del peronismo, sino a Cambiemos. Es decir, la cuestión es de suma cero. Lo cual siempre es conveniente para el que va ganando. Sumemos otro dato: perdió por primera vez en la historia en la ciudad de Concordia en 2017.

7- Desde 1983 solo una vez un gobierno provincial perdió las elecciones intermedias y luego ganó en la general: 2009 y 2011, respectivamente. No hace falta mencionar las diferencias entre aquel escenario y éste. Además de que las elecciones generales no fueron desdobladas.

8- José Cáceres, en un comunicado de prensa, volvió a recordar a Montiel como argumento para encontrarle cualidades a Bordet. El 65% del electorado era menor de 15 años cuando gobernaba Montiel. Cáceres es el único que ha esbozado un argumento político electoral a favor de Bordet, por eso el análisis. Que incluye, lo que Mario Benedetti denominaría "una soledad tan concurrida".

9- La pelea innecesaria con Urribarri, que no respondió ni le hizo lo que Busti le hizo a él, fragmentó y paralizó el Partido Justicialista. Sin un partido movilizado, el desdoblamiento no suena muy inteligente.

10- Los medios de extorsión comunicación oficialistas no pasan del microclima. La vieja línea editorial de que el gobierno actual siempre es maravilloso y el anterior una porquería, también se aplicará para el gobernador electo y quedará un largo trecho hasta el traspaso de mando, luego de que el propio Bordet decidiera macrizar la política entrerriana: de ahora en más, según sus reglas, el que pierde una elección, va preso. No hubo obras para mejorar los campos de concentración del sistema penitenciario. Ya es tarde para arrepentirse de ese déficit de gestión, que se combina con lo gracioso que será escuchar a Rosario Romero pedir garantías constitucionales y defender los derechos humanos suyos. Son ustedes los que pusieron estas reglas de juego.