¿Y si no fuera tan grave?



Lucas Carrasco-. Incluso los voceros de la jocosa ultraderecha tienen un discurso alarmista. Hay alarmas por todos lados, de todos los colores, hay un epidemia de paranoia intelectual. Pero...¿y si no fuera para tanto?




Resulta algo aburrido leer este tipo de notas. Como la remanida metáfora (¿metáfora, solamente?) sobre los aviones y el periodismo. No es noticia que un avión aterrice normalmente. Miles y miles de aviones aterrizan a toda hora en todos los aeropuertos del mundo, desde los más sofisticados a los más hechos mierda, normalmente. La noticia es si un avión se cae.
Oh, sí, lo ideal sería poner en contexto la caída de ese avión. Y decir que forma parte de X porcentajes de aviones que se caen, y que las víctimas fatales, son Z porcentajes dentro de X, y con este cálculo de dopamina, el trastorno de ansiedad denominado Aerofobia tendrá que desaparecer. Lo voy a llamar a mi amigo José Cáceres, que comparte conmigo este miedo a volar. Voy a averiguar los datos correctos, calcular los porcentajes, sacar los resultados, caerle a la casa con una pizarra y anunciarle la novedad: solo el (ponele, no tengo ni idea) 0, 5% de los aviones se caen y dentro de ese porcentaje los que mueren...Ajá. Pero la Era de la Comunicación será una mentira pero es efectiva. 
Ahora, deducir que uno integrará -con el pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad, decía Gramsci- el escueto porcentaje de los que mueren en aviones, contra las altas probabilidades de que el avión aterrice normalmente y uno pueda fumar un cigarrillo y tomarse un whisky en el aeropuerto (porque el miedo a morir es otra cosa: el problema no es morir, es morir sin tener el control ni la culpa); es casi imposible desde el mero razonamiento lógico.



Hay una deriva del análisis político hacia una carraspera con aroma a Dostoyevski. No, más patética, aún, con personajes más patéticos y conspirativos. Como en Los Siete Locos, de Arlt. Y en general, así como El Astrólogo y el Rufián Melancólico se complementan con Erdosain, que es un metafísico, fusionando saberes sobre hechicerías, burdeles y bajos fondos y un lenguaje vulgar que pinta un inframundo para que se asusten las clases acomodadas que lo leen, hoy predomina el llanto moralista. Y la repetición de categorías políticas de moda en los tiempos en que Arlt escribía sus novelas. Incluso, la hechicería con pretensiones científicas se mezclaba con obras cumbres de la literatura que en aquellos años tenían prestigio -Freud, Adorno, Hermann Hesse, Kafka, Proust y así- para pintar un mundo que, visto en retrospectiva, se formaba sombrío. Era un mundo que salía de la hasta entonces mayor guerra europea, conocida como Primera Guerra Mundial y se aventuraba hacia la Segunda Guerra Mundial, con dos gigantescos saltos en la historia de la crueldad: el Holocausto alemán y la bomba nuclear que arrojó finalizada la guerra Estados Unidos sobre la población civil de Japón.
Entreguerras, el capitalismo sufrió su peor crisis financiera con el crack de la bolsa de New York en 1929, el fin del patrón oro en el plano monetario, y una crisis humanitaria derivada de la primer guerra con millones de desplazados, refugiados, inmigrantes, hambrientos.

Hoy en día, la segregación racial es parte del discurso progresista -en clave "inclusiva" y bastante inofensiva si se la compara con 50 años atrás- aunque se sabe que las razas no existen; el arsenal nuclear está por suerte repartido entre varias naciones, lo que ha evitado que Estados Unidos, el único país que usó bombas nucleares y encima fuera del marco de una guerra y encima sobre población civil indefensa, vuelva a cometer esa atrocidad. Las guerras tribales, derivadas de la brutal colonización europea (con la excepción de las colonizaciones españolas y portuguesas, cosa que el boludismo imperante imposibilita diferenciar: ahí van a aplaudir que en el corazón financiero del capitalismo mundial derribaron una estatua de Colón por "genocida") y asistimos a la mayor etapa histórica de aceptación de la inmigración, aún con las inenarrables atrocidades por las que pasan los harapientos que esperan en las puertas de Europa y Estados Unidos.  

Pero paremos un poco la mano. Hace un año -solo un año- la prensa supuestamente seria de todo el mundo anunciaba la tercera guerra mundial que comenzaría con un holocausto nuclear entre Corea de Norte y Estados Unidos. Hoy, el dictador de la monarquía comunista le regala ositos de peluche al twistar teñido que gobierna Estados Unidos. En Argentina, la amante de la violencia, Patricia Luro Bullrrich de Pueyrredón y Callao quiere poner el Servicio de Limpieza de los Cuarteles (o sea, los soldaditos que están ahí por el alto desempleo estructural) a combatir el narcotráfico, cuando lo esperable en la derecha argentina sería que movilicen tropas a la frontera con Brasil, con Chile, con Bolivia y que invadamos el Paraíso Fiscal de Uruguay cagándonos en cualquier fallo de la Corte de la Haya. Pues no. Patricia Bullrrich de Pueyrredón y Callao anda camuflada con equipo de combate para la selva en pleno asfalto haciendo el ridículo, los anarquistas se autoexplotan la bomba que iban a ponerle a una tumba -una bomba en una tumba: mamita querida...¡qué pelotudos!- pero como tiene que sacarse una selfie se demora y buumm, ¿no es gracioso?
En Musulmandia las guerras tribales tienen la excusa étnica pero las coordenadas del conflicto son alrededor del petróleo, y aunque parezca extraño, el llamado a un nuevo Califato provoca más deserciones entre musulmanes que huyen de los países conquistados por los fascistas de Alá, que jóvenes musulmanes dispuestos a inmolarse por barbudos al servicio de las grandes petroleras occidentales. A pesar de que Estados Unidos invadió y masacró, junto al eje anglosajón, los países más avanzados de Musulmandia, que sí, eran horribles dictaduras, pero también bastante laicas y avanzadas en cuestiones de género, libertades civiles y demás, como Irak, Libia, Siria y el acoso improductivo a Irán.

El nacionalismo resurge. ¿Resurge? ¿Se había ido? ¡Por favor! Acá no hay ninguna ola nacionalista, lo que hay son grandes estados que defienden sus multinacionales en el mundo, con discursos de ultraderecha; y estados subdesarrollados que cagan de hambre a la gente con discursos nacionalistas de ultraizquierda -como Venezuela, Bielorrusia, Corea del Norte y Nicaragua- pero toooodos quieren lo que creen que es su parte en la gran torta del capitalismo mundial. No hay un choque civilizatorio, porque nadie tiene un modelo alternativo, como lo fue el experimento soviético. El notable triunfo económico de la dictadura china ha hecho bajar la confianza en la democracia, a la par que la dictadura cubana, que hasta hace poco fusilaba homosexuales, ahora debate el matrimonio igualitario, vigente en la Argentina del Papa Francisco y el semianalfabeto presidente de derecha, Mauricio Macri, que comparte con Trump ser ambos el primer presidente divorciado y vuelto a casar en sus respectivos países. ¿Hay una ola de xenofobia? Sí y no. En Estados Unidos, la primera dama es inmigrante. Una de las líderes del mundo, quizás el mejor cuadro político de la derecha desde Churchill, Ángela Merkel, ha recibido más refugiados que Francia, la cuna del multiculturalismo de librería. Y Merkel gobierna Alemania, no Holanda ni Narnia.
Y aunque por un lado baja la intensidad de la democracia, por otro lado...Argentina, con Macri es un buen ejemplo: bajó la intensidad de la democracia en lo social, subió en lo político (recordemos el último gobierno de Cristina...de hecho, por eso se sostiene Macri) y el propio presidente de derecha habilita el debate sobre el aborto. Y no plantea un tópico histórico de la derecha argentina: el voto calificado. De hecho, el bastión electoral de la derecha ya no es solo Recoleta, sino la provincia de Buenos Aires. Y ganan en Jujuy y pone un Ministro de Agricultura de Formosa (resultó un fiasco, pero bue) y otro de Tucumán (otro fiasco), buscando arrebatar esas gobernaciones. Y en Estados Unidos, donde gobierna Trump, nunca hubo tal diversidad en la Cámara de Representantes, y eso sin mirar los cambios microscópicos en las Cámaras de Representantes Estatales (diputados provinciales) y las alcaldías de las grandes ciudades yanquis.
Nunca estuvo tan extendida la democracia. A nadie se le ocurre que las mujeres no puedan votar en occidente. Ni siquiera en las dictaduras, las pocas que quedan en occidente, se plantea que en caso de la vuelta del voto "universal" no voten las mujeres, los no propietarios, los nacionalizados, los hijos "naturales", ni tal o cual etnia o religión. Parece una obviedad. Que no existía en casi ninguna parte del mundo en los años 30 del siglo pasado, cuando esa literatura del pesimismo flotaba en el ambiente cultural y moldeaba el estado de ánimo de la clase dirigente. Lo siento. Sé que es más divertido ser catastrofista.