Una lección positiva de Bolsonaro



Juanele-. Lejísimo estoy de reivindicar a este fascista que acaba de ganar la presidencia de Brasil. Se ha escrito mucho sobre él, en general con tono crítico, y adhiero a la mayoría de los postulados vertidos. Sin embargo hay una lección positiva que no se debe pasar por alto, en especial en Entre Ríos, donde los dos grandes aparatos políticos que se aprestan a disputar la gobernación en elecciones tal vez desdobladas, enfrentan una corriente interna crítica que se va ampliando en las bases pero que carece de estructura, dinero y las ventajas que da tener un gran aparato partidario como ser el gobierno nacional o el gobierno provincial.

La lección a la que me refiero es sencilla: Bolsonaro demostró que se puede hacer una campaña sin plata, usando principalmente las redes sociales y sin grandes laboratorios de Marketing ni puestas en escena rimbombantes ni grandes compras de segmentos en los medios de comunicación dominantes.
El dato no es menor.
Porque se suma a otro dato central: los políticos que se comen el verso de la muerte de las ideologías, no están teniendo éxito en todo el mundo, sino todo lo contrario. Frente al vaciamiento ideológico que se predica, quienes apuntan fuertemente a la ideología como motor de su accionar político, siempre y cuando ésta conecte con una parte del electorado, tendrán éxito electoral. El contenido de esa ideología es un análisis aparte, así como será un análisis aparte cómo luego finalmente gobiernen. Recordemos lo que se auguraba con Trump en la Presidencia de Estados Unidos y lo que finalmente sucedió. No deja de ser un ser humano horrible el Presidente de los EEUU, pero no ha conducido, por lo menos hasta ahora, a una tercera guerra mundial.



Por supuesto, ante la amenaza que este dato de que se puede hacer campaña sin plata aún en un país como Brasil que tiene 210 millones de habitantes y es el quinto país más grande del mundo, la amenaza que significa para tantos periodistas, empresarios de medios, asesores estrellas y supuestos expertos en marketing en Argentina, todos los cuales no habían pronosticado el triunfo de Bolsonaro, salieron rápidamente y sin ninguna evidencia a decir que en realidad el ultraderechista tenía un discurso muy estudiado y elaborado. No hay evidencias de eso. Más bien, hay muchas evidencias de todo lo contrario.
Sí, la clave quizás resida en utilizar el desprestigio de los medios de comunicación dominantes, provocarlos para que sus estrellas hablen indignados contra él y le den así visibilidad, sin necesidad de poner grandes sumas de dinero para estar en la palestra, como hacen los gobernantes y políticos tradicionales. Es la técnica que usó Donald Trump.
Por supuesto que Bolsonaro explotó los temores y prejuicios de la población con una bajeza indecible. Eso está fuera de discusión.
El punto que quiero resaltar es que lo políticamente correcto, no garpa electoralmente. Además de que la parafernalia de estructuras coercitivas, manejo de la prensa y diatribas morales, no surten efecto en el electorado.
Es una lección de importancia. Que puede derivar en un Bolsonaro pero que antes derivó en un Evo Morales, un Hugo Chávez, un Rafael Correa.
Los que buscan sacar de la carrera electoral a un rival con rimbombantes denuncias, deberían ir repensando sus métodos.
Entre otras cosas, porque si el flamante Ministro de Justicia del gobierno fascista de Brasil, el ex juez Sergio Moro, no hubiera metido preso a Lula, el presidente hoy sería Lula y el jefe de la oposición no sería Bolsonaro, sino Sergio Moro.