Un freno al lobby de las constructoras



El Arquitecto-. Nunca es fácil, no por que uno no quiera sino más bien por faltas de políticas públicas que los avalen, hablar bien de quienes están al frente del estado municipal. Sin embargo, nobleza obliga, hay dos acciones llevadas adelante por el municipio que vale la pena celebrar.
Ya he escrito en este sitio mis opiniones desfavorables en cuanto al descuido y el abandono en el que se encuentran el patrimonio arquitectónico de la ciudad. Tal vez de alguna manera las palabras utilizadas en esa ocasión no cayeron en un saco roto y de alguna manera, desde el municipio de Paraná se tomaron cartas en el asunto.
En una buena iniciativa, el intendente de la ciudad resolvió volver a otorgar los Premios a la Preservación Urbana, un premio que estaba instituido desde el año 1990 y que el ex intendente Halle -fuertemente vinculado a empresas constructoras- dejó de otorgar. Este premio, otorgado durante muchos años, cumplía un papel importante en la generación de conciencia en cuanto al resguardo y respeto del patrimonio arquitectónico.

Durante mucho tiempo, Paraná respetó su patrimonio, no solo por el incentivo que este premio de alguna manera generaba, sino también por una ordenanza del código urbano autoría del ex concejal y arquitecto Ecio Bertellotti durante la anterior gestión de Sergio Varisco, que obligaba a todas las empresas constructoras a respetar las fachadas originales de los edificios y casas antiguas que conforman el patrimonio urbano de la ciudad.
Esta ordenanza fue dejada de lado, siendo derogada por por otra norma sancionada sobre tablas con mayoría en la última intendencia de Julio Solanas, permitiendo que las empresas constructoras no sólo no respeten el patrimonio, sino que también los habilitaba a construir en cualquier lugar y sin ningún tipo de control, normativa que aún sigue vigente. Como es sabido, el Concejo Deliberante ha perdido mucho durante estos años en cuanto a calidad intelectual y hoy es centro de escándalos y operaciones de prensa por parte de su presidenta, que solo usa el Estado para su beneficio personal, sin aportar nunca ninguna idea valiosa para el público.
Volvamos a lo importante.
La selección de los premiados tuvo dos etapas. Por un lado, el trabajo de la Comisión de Conservación y Defensa del Patrimonio Urbano, quien seleccionó diferentes inmuebles de la ciudad donde se llevaron a cabo trabajos de conservación, rescate, preservación y recupero de fachadas de edificios. Y la segunda etapa donde la Dirección de Diseño Urbano Arquitectónico de la Subsecretaría de Planeamiento seleccionó a los ganadores para llevar adelante las obras de refacción necesarias. Las categorías que se tuvieron en cuenta fueron preservación, restauración, reciclaje, conservación, revitalización e intervención urbana. Cabe destacar que como premio los seleccionados tienen un año libre del pago de la tasa inmobiliaria.
Otras de las medidas a destacar tomadas por el ejecutivo, tiene que ver con la continuidad de políticas públicas anteriores. Solemos acostumbrarnos a que cada vez que un gobierno asume, deshace todo lo hecho por los que estuvieron antes. No fue el caso de Varisco, que además de continuar con la política pública sobre los residuos y los trabajadores de la basura, decidió continuar también con el rescate y conservación del borde costero. En este sentido, ya quedó habilitada para que todos podamos circular la arteria que va desde Augusto Bravard en el Thompson hasta el cruce con calle Batalla de Suipacha, pasando por el puente que cruza al arroyo Las Viejas. La calle en sí pertenece al Túnel Subfluvial, sin embargo el organismo interprovincial se lo cedió al municipio hace 50 años, aunque nunca se llevaron adelante las tareas de asfaltado, señalización e iluminación necesarias. La apertura de esta arteria, culmina con el trabajo iniciado en la gestión de Blanca Osuna cuando se abrieron las calles que unen el Barrio El Morro con Puerto Nuevo. Esta continuidad de este tipo de políticas son fundamentales para recuperar definitivamente el Borde Costero para todos los paranaenses, culminando los trabajos en uno de los frentes ribereños que tiene la ciudad como es  el que se desarrolla entre Bajada Grande y la Toma Vieja (sentido noreste). Ojala esta obra sirva para que todos los gobiernos tengan en cuenta el valor -cultural, económico y social- que significa construir una ciudad a la vera de un río, y este acto de gobierno sirva como puntapié para poder realizar las obras necesarias en el otro frente ribereño que es el que va desde  Bajada Grande hasta los Anegadizos (sentido Oeste – Sur Oeste), aunque este ya es otro cantar. Material para una próxima nota. Hasta pronto.