Religión y "derecha alternativa"

Pablo Mori-. Se está exagerando el papel de la religión en la emergencia de una derecha "alternativa".





La derecha autodenominada alternativa es una derecha antirepublicana, más ultraconservadora que liberal, sustentada en el odio y en busca de chivos expiatorios de colectivos débiles para culparlos de todos los males.
Esta característica, entre muchas otras, tiene a veces componentes militantes de carácter religioso, como en el caso del Tea Party en Estados Unidos, una parte del evangelismo en Brasil y en Argentina, aunque el fenómeno es transversal, una "ola azul" de católicos integristas que surgieron contra el presidente Macri a partir de que habilitó la discusión sobre la legalización del aborto.

Una mirada más amplia sobre el mundo en que vivimos, muestra que los conflictos religiosos no tienen en el continente americano el peso que últimamente algunos analistas le dan. Por empezar, en la propia Argentina, desde la reforma constitucional de 1994 el presidente del país no debe pertenecer obligatoriamente a la religión católica. Aún con un Papa argentino, la iglesia local está debatiendo dejar de financiarse del Estado.
Los dos atentados terroristas de los años 90, en Argentina son vistos como atentados a todo el país, más allá de su difuso origen religioso fundamentalista. En Argentina nadie ve el atentado a la AMIA o a la Embajada de Israel como un mero hecho antisemita, dirigido a un colectivo específico, sino que se lo ve como un acto de barbarie que afecta a toda la nación. Aunque parezca normal en nuestro país caracterizar así este hecho de terrorismo, no lo es lamentablemente en la mayor parte del mundo.
Los atentados con fundamentalismos religiosos están a la orden del día, tanto en Medio Oriente como los menos publicitados en Asia -donde al igual que en Medio Oriente, etnia y religión se confunden-y África, además de Europa, donde el avance de la ultraderecha se debe en parte a los siglos de opresión cristiana sobre el resto del mundo.

En Estados Unidos, donde la religión es parte importante de la política, las distintas iglesias son el motor de movilización electoral no solo en la ultraderecha republicana, sino también en la izquierda demócrata y en general en todo el Partido Demócrata, que descansa más en las iglesias que en los sindicatos. Cuando digo iglesias en plural es porque efectivamente conviven protestantes, cristianos, católicos, judíos, musulmanes y un largo etcétera con todos los matices que hay entre medio de estas grandes religiones.

En Brasil, el apoyo de un sector del evangelismo a Bolsonaro, debe ser matizado. Ese mismo sector apoyó durante más de una década a Lula y el Partido de los Trabajadores, conviviendo con el apoyo que siempre le brindó la Iglesia Católica. Bolsonaro, además, pertenece a la religión judía.

En la propia Argentina, la tan cuestionada misa en Luján junto a Moyano, debe también analizarse a la luz de esta ola azul de católicos movilizados contra Macri, que le restan votos por derecha. Como se sabe, a Macri no le sobran votos.
El diputado nacional Atilio Benedetti, tuvo que soportar escraches de estos sectores especialmente en ciudades rurales de Entre Ríos por votar a favor del aborto. Difícilmente compense esta pérdida de votantes tradicionales de la UCR con votantes progresistas, tras el giro a la "Doctrina Chocobar" del gobierno nacional. Probablemente, esos votos progres vayan a Julio Solanas, que votó contra el aborto.
Sergio Varisco, intendente radical de Paraná con un perfil socialdemócrata, apareció en la marcha contra el aborto. Sigue siendo el mejor posicionado para ganar en las elecciones municipales.
La Ministra de Salud del gobernador Bordet, Sonia Velázquez, se pronunció a favor del aborto, sin que esto escandalice a nadie. En otros momentos históricos, le hubieran pedido la renuncia.

Lo que en otros países o contextos resultaría en el abandono de la carrera política o pero aún en atentados y violencia, en Argentina es apenas un debate apasionado que corrió por los carriles institucionales normales, con un final abierto como toda discusión de relevancia.