Los anarquistas entrerrianos



Santiago Zorrilla-. El fin de la era anarquista-que tuvo en Entre Ríos uno de sus últimos bastiones de resistencia- tuvo un protagonista entrerriano,  fundador de la pandilla fascista Liga Patriótica.




La historia contada por Osvaldo Bayer e inmortalizada en el cine por Hector Olivera "La Patagonia Rebelde" tiene entre sus protagonistas a un entrerriano: José Font, mas conocido como Facón Grande y cuyo papel en la película interpretara Federico Luppi.



Uno de los fundadores de la Liga Patriótica después de los hechos sucedidos durante la "Semana Trágica" fue el entrerriano Leopoldo Melo. La Liga Patriótica estaba conformada por matones a sueldo, rufianes y delincuentes financiados por personajes provenientes de la derecha católica y las clases altas y la mayoría perteneciente a la Unión Cívica Radical Antipersonalista, críticos al gobierno de Yrigoyen pero integrantes de la UCR. ¿Por qué destacar la actuación de un entrerriano en la principal organización formada para atacar a los anarquistas y a los "sindicalistas molestos"?
Porque veremos en el desarrollo de la nota, que tanto la imposición del terror, como (años mas tarde) la irrupción del peronismo, fueron los hechos que terminaron con la influencia anarquista entre los trabajadores.

Porque en Entre Ríos germinaron las ideas ácratas y libertarias debido a la influencia ejercida entre los trabajadores rurales por los sindicalistas portuarios y en la incipiente industrialización de los inmigrantes, sobre todo aquellos los judíos rusos conocidos como "Alemanes del Volga".
Tengamos en cuenta que Entre Ríos, al ser una provincia mediterránea, contaba con una fuerte red fluvial que permitía tanto la salida de la producción como la comunicación con Buenos Aires. Quienes se hacen fuertes en el movimiento obrero son los sectores de los trabajadores del transporte y, entre ellos, fundamentalmente, los portuarios. El surgimiento y consolidación de las organizaciones sindicales estará estrechamente relacionado con este sector, convirtiéndolo en protagonista casi exclusivo del movimiento obrero en Entre Ríos durante fines del siglo 19 y principios del 20.
Hay muy poco material bibliográfico que registre el desarrollo del anarquismo en la provincia. Existen, sin embargo, algunos trabajos que dan cuenta del desarrollo acráta en Entre Ríos, por ejemplo un artículo sobre el teatro anarquista, Carlos Fos en la revista teatral La Vorégine. Según Fos, hacía finales de 1890, dos maestros rurales catalanes, ambos influenciados por las ideas de Francisco Ferrer Guarda (también Catalán, pedagogo, fundador de la Escuela Racionalista) abren la Primer Escuela Racionalista de Entre Ríos, ubicada en el departamento La Paz. La Escuela Racionalista tenía una orientación anarquista.
En esta nota se citan también folletos de la Federación Obrero Marítima de La Paz de fines del siglo XIX y comienzos del XX.

La fundación de esta escuela, sin dudas que está relacionada al avance en Entre Ríos que significó la creación de la Escuela Normal en Paraná y el primer jardín de infantes de Latinoamérica, ya que las ideas revolucionarias empezaron a ser más comunes entre los obreros rurales -principalmente inmigrantes- accediendo muchos por primera vez a la escuela y a su vez a aprender el idioma local, el castellano.

Con el desarrollo del ferrocarril, Entre Ríos comenzó a estar más aislada. Esta situación de aislamiento fue la que permitió el surgimiento de una organización obrera independiente, donde las corrientes ideológicas de mayor gravitación en el movimiento obrero entrerriano en su período inicial fueron el sindicalismo revolucionario y el anarquismo. Esta situación llevó a que Entre Ríos sea uno de los últimos baluartes del anarquismo, expresados fundamentalmente en la  Federación Obrera Comarcal Entrerriana. La caída y final de las ideas anarquistas -con gran influencia en los gremios portuarios- empieza a partir del año 1921, ligado sobre todo al desarrollo de la Liga Patiótica que se dedicaba a imponer el terror entre los obreros que osaban organizarse y llevar adelante reclamos contra la superexplotación de la patronal. 

Ocurren dos hechos de trascendencia nacional. El primero, en la ciudad de Villaguay a fines de febrero de 1921, cuando en un acto obrero en la plaza central del pueblo, ésta es rodeada por los cuatro costados por un grupo armado de la Liga Patriótica, y dispersaron la reunión, apaleando trabajadores ante la mirada cómplice de la policía. Incluso entran a una imprenta donde se encargaban materiales para los sindicatos, rompen las máquinas y le pegan a los trabajadores.
El otro hecho es más trágico aún y es el que se dio el 1° de mayo de 1921 en Gualeguaychú. Había dos convocatorias: por un lado el acto de la F.O.R.A., que era una Federación de gremios anarquistas, y por el otro, la Liga Patriótica, que  había organizado un asado, en las afueras del pueblo, para conmemorar el 70º aniversario del pronunciamiento de Urquiza contra Rosas, hecho que jamás la Liga había recordado. La importancia de la reunión se observa en el hecho de que participa Manuel Carlés, presidente de la Liga y funcionario del gobierno radical, llegado desde Buenos Aires en avión. En ese acto nunca se habló de Urquiza sino de combatir a la FORA, el sindicalismo y las banderas rojas.  A las 15 hs se realiza el acto de la FORA, y aunque ya ha culminado el encuentro de la Liga, varios grupos a caballo rodean la plaza central y desde un automóvil se descargan armas que se instalan en la iglesia y en la casa contigua del cura. El acto de la FORA se realiza en medio del grito de los liguistas, que reclaman que se saque la bandera roja. Ante la presión y la imposibilidad de hacerse escuchar por los asistentes, los organizadores depositan la bandera en la comisaría, con la intención de recuperarla después del acto, pero eso no hace más que envalentonar a los atacantes, quienes empiezan a agredir a los trabajadores. Se produce un enfrentamiento armado, la mayoría se dispersa y una quincena de miembros de la FORA hace frente a los disparos de wínchester que provienen de la patota liguista, desde el campanario de la iglesia y de la casa del cura. El resultado es que hubo cuatro muertos (uno de ellos, un sargento de policía), veinte heridos del acto obrero y cuatro o cinco heridos de la Liga. Contrariando a la policía porteña y bonaerense, la intención de la policía entrerriana -según señalan las crónicas publicadas en La Organización Obrera (órgano de difusión de la F.O.R.A.)- fue en todo momento intentar disuadir a los liguistas de realizar actos violentos, hablando incluso con los dirigentes de esa agrupación, todos ellos ricos hacendados de la zona, para que no se acerquen al acto proletario.