La segunda presidencia de Rodríguez Saá



Osvaldo Quinteros-. Hay encuestas serias, hay encuestas truchas. Pero hay encuestas irrelevantes, como la mayoría de las que se muestran hoy sobre intención de voto. En esta nota, explicamos por qué.
Durante la mayor parte del año 2002, Adolfo Rodríguez Saá, que había sido Presidente durante una semana inolvidable de fines del 2001, encabezaba las encuestas para la elección presidencial de octubre del 2003, que luego fue adelantada. En ese entonces, Saá concitaba el apoyo de fascistas como Aldo Rico y ultraizquierdistas como Hebe de Bonafini, pasando por piqueteros troscos y el peronismo ortodoxo. El dulce encanto de encabezar las encuestas.
Las elecciones se adelantaron luego de que Duhalde, con un discurso que estaba a la derecha de Bolsonaro, incentivara públicamente el asesinato de dos piqueteros y luego lo tratara de encubrir a través de Clarín.
Adolfo Rodríguez Saá, enfrentado a Duhalde porque era el gobierno de Clarín, a quien culpaba por su derrocamiento no sin razón, finalmente salió cuarto en la elección real. Fue el único gobernador en todo el país que no fue kirchnerista. Empezó a serlo...en 2018. Como dato: durante todo el año 2002, el finalmente electo presidente, Néstor Kirchner, jamás superó el 5% en intención de voto.

El punto en cuestión es que Saá, en un ambiente político crédulo con las encuestas -estudiamos los Mitos y Verdades de las Encuesta en cuatro notas consecutivas, para quien quiera leerlas, están en este link- se movía como si ya fuera el presidente electo. Lo decían las encuestas...
Esto nos sirve para entender la utilidad de la guerra de operaciones con encuestas. Siempre y cuando, continúe la credulidad en torno a estas mentiras.
En Estados Unidos, donde la sociología inventó y perfeccionó las encuestas electorales, es imposible que alguien mida un candidato a la presidencia antes de que empiecen las campañas electorales. En nuestro país y nuestra provincia, sí. Aún cuando ¡ni siquiera se sabe cuándo se convocarán las elecciones ni bajo qué método electoral!
Los encuestadores que hacen esto, venden mitos y falsas verdades.
Por la sencilla razón de que falta tiempo para que se den las elecciones provinciales y nacionales.
El gobernador Gustavo Bordet, que anunció una ambiciosa reforma política y la canjeó con Cambiemos por el antirepublicano método de decidir él mismo cuando a él le conviene para sus intereses personales que se ejecute el mayor acto del estado de derecho democrático, está difundiendo en los medios oficialistas encuestas desde hace rato. Desde los muy mentirosos encuestadores locales que le anticiparon que en 2017 ganaba por...25 puntos de diferencia (perdió por una paliza histórica) hasta los más presentables encuestadores porteños que cuando van a una provincia que consideran de cuarta, venden sus números al mejor postor. Para qué dar nombres, el lector los conoce. Porque además, son siempre los mismos.



No se trata de cuestionar metodologías ni de que inventan los números, aunque efectivamente lo hacen, sino de que esas encuestas carecen de valor porque supuestamente le preguntan a un supuesto elector por quién votaría en tal o cual elección, ninguna de las tales o cuales, provinciales o nacionales, ha sido convocada aún legalmente. Además de que se siguen proponiendo sin ton ni son modificaciones legales al régimen electoral. O sea, le preguntan por quién votarían hoy bajo un sistema electoral indefinido. Pero hoy no son las elecciones, así que no tienen ningún valor. Me corrijo, sí tienen valor: son carísimas, cuando se hacen, por más inútiles que sean. Valor tienen, para los bolsillos de los charlatanes. Paga Juan Pueblo, como siempre.

Que la gente no esté pensando en las elecciones y que supuestamente por amabilidad se dedican a contestar la verdad durante 50 minutos de su vida sobre un cuestionario hecho a la medida de varios clientes, es una estupidez. Realmente, hay que ser inculto para tomar en serio esas verduras que venden los encuestadores y que los medios publican tanto para hacer las habituales operaciones de prensa destinadas al microclima político, como para andar de campaña permanente. La publicidad oficial juega un rol central en esta degradación. Y el silencio de la comunidad universitaria, igual de degradada que los vendedores de humo, cierra el círculo perfecto. Un círculo realmente vicioso.