El kirchnerismo entrerriano



Salustriano-. A diferencia de otros enfoques kirchneristas, en Entre Ríos hay una identidad propia dentro del proyecto nacional del kirchnerismo.
Hay un kirchnerismo mal llamado "puro" que comprende a las organizaciones que responden directamente a Cristina Kirchner. Se caracterizan por un numeroso componente juvenil, referentes que están haciendo una labor digna -como la concejal paranaense y el diputado nacional de La Cámpora-. Lo que por ahora no han logrado construir es territorialidad y referentes que tengan capacidad electoral propia. Es una deficiencia de estas organizaciones en todo el país. En Entre Ríos, Jorge Barreto, de la Corriente Martín Fierro, no pudo capitalizar con su candidatura a diputado nacional en las PASO la totalidad del apoyo a Cristina en la provincia.



El principal referente, en este sentido, es el exgobernador Urribarri, que está teniendo el mismo tratamiento que Cristina pero a escala local: una persecución judicial, articulada con los medios de comunicación que responden al gobierno provincial y nacional, que en este sentido trabajan juntos.
Sin embargo, el principal escollo es que Urribarri no puede ser candidato a gobernador nuevamente porque la Constitución se lo impide. Esto ha posibilitado que Gustavo Bordet, que llegó a la gobernación de la mano de Urribarri, se distancia de él y se acerque al peronismo de derecha que encarnan el reaccionario Urtubey y el Bolsonario trucho Miguel Pichetto.
El posible adelanto de las elecciones provinciales responde a que este proyecto llamado "peronismo federal" armado por el macrismo, no caminó. Ninguno supera el 5% de intenciones de votos.Urtubey, además, salió tercero en las legislativas de Salta, Bordet perdió por paliza hasta en Concordia y en Río Negro no lo pueden ni ver a Pichetto.

La crisis de Cambiemos, producto del desastre económico, se expresa en un radicalismo entrerriano que toma distancia, mientras se destrozan entre sí. Empezando por la viceintendenta de Paraná en tándem con el Juez Federal Ríos para destruir a Varisco, pasando por los ataques de Rogelio Frigerio a Atilio Benedetti, que es el otro líder radical fuerte. Pero ni Varisco ni Benedetti reciben el apoyo de Marcos Peña, el archienemigo de Frigerio.

Sin embargo, este cuadro no ha alcanzado para facilitar las cosas al kirchnerismo local. Que cuenta con referentes de peso como Julio Solanas y habrá que ver qué rol juegan Adán Bahl y Enrique Cresto, el vicegobernador y el intendente de Concordia. También es una incógnita qué harán los ex vicegobernadores José Cáceres y José Laurito.
Sin un candidato urgente que resulte atractivo para ir a unas PASO o eventualmente como Unidad Ciudadana, liderados por Urribarri, el kirchnerismo entrerriano corre el riesgo de que las segundas y terceras líneas de dirigentes peronistas, escojan a Bordet porque es quien tiene la caja, aún cuando sus chances de reelegirse sean escasas, dado que su gobierno no tiene grandes logros en casi ninguna materia. Y con un peronismo dividido, menos que menos.
Por cierto, no es lo mismo que haya un gobierno peronista a lo que sería si hubiera ganado el candidato de Cambiemos,Alfredo De Ángelli.
Con Bordet, por lo menos, hay comida en los comedores escolares, la rebaja salarial no es tan abrupta y los jubilados provinciales siguen cobrando en tiempo y forma jubilaciones que siguen siendo más altas que las de Nación. A su vez, concluyó las obras públicas que dejó en marcha Urribarri, no ha reprimido la creciente protesta social y aunque hay un notable retroceso en materia de derechos humanos y civiles, no se puede comparar con el extremismo de una Patricia Bullrrich.

Pero en conjunto, el problema del kirchnerismo radica principalmente en el propio kirchnerismo, que necesita con urgencia instalar una candidatura a gobernador y a intendentes en las principales ciudades para ir movilizando todo su potencial.
Siempre hay que recordar que hay una minoría silenciosa, probablemente la principal minoría, que apoya al kirchnerismo. Solo necesita que exista una encarnadura política.