El debate por la legalización de la marihuana llegó a Entre Ríos


Joakito-.Por primera vez, en Entre Ríos se discutió, dentro de una institución de salud, la problemática del cannabis. La jornada se realizó en el Hospital Escuela “Antonio Roballos” de Paraná.  ¿Qué significa hablar de cannabis en términos medicinales? ¿Es un paso adelante hacia la despenalización absoluta del consumo de marihuana y otras “drogas”?



Las jornadas de debate en el Hospital Escuela fueron organizadas en conjunto con la Asociación Paranaense de Agricultores Cannábicos, muchos de los cuales padecen constantes ataques y persecuciones por parte de la policía y los jueces que avalan la inconstitucional Ley provincial de Narcomenudeo, a pesar de que el senado entrerriano adhirió hace muy poco a la ley nacional 27.350 que autoriza el uso del cannabis para fines terapéuticos. Es decir, que por más ley que se apruebe, la penalización sigue vigente, principalmente por la ignorancia y los prejuicios de los agentes de la ley.
Por otra parte, desde la sanción de la ley se sumó más burocracia al trámite ya que antes te lo autorizaban inmediatamente y ahora tardan más de un mes en hacerlo. Resultando imposible cumplir con estos pasos principalmente para las familias que no viven en Buenos Aires: es necesario viajar cada vez que hacen un pedido y después para retirarlo.
El cannabis tiene una tradición milenaria como medicina y fue un medicamento de uso habitual tanto en España como en buena parte del mundo occidental hasta principios del siglo pasado. Diferentes razones de índole tanto farmacéutica como socio política hicieron que su uso como medicamento fuera desplazado de la farmacopea. Sin embargo, el descubrimiento del sistema cannabinoide endógeno, al permitir comprender mejor cómo actúa el cannabis en el organismo, ha incrementado exponencialmente durante las dos últimas décadas el volumen de investigación biomédica dedicada a comprender cómo el cannabis puede ser de utilidad en el tratamiento de diversas enfermedades. De hecho, casi cada día se avanza tanto en el conocimiento del funcionamiento del sistema cannabinoide endógeno, como en las propiedades terapéuticas de los distintos cannabinoides que componen la planta, así como de cannabinoides sintetizados en laboratorio.

El aceite canábico es utilizado para  mejorar la calidad de vida y para mejorar los síntomas, por lo que hay que dejar en claro que científicamente no está demostrado que tenga un efecto curativo definitivo, sin embargo es utilizado como anti-inflamatorio, analgésico, neuroprotector, anticonvulsivante, relajante muscular, estimulante o inhibidor del apetito, ansiolítico, antipsicótico, facilitador del sueño, inmunomodulador, antioxidante, preventivo de la recaída y del síndrome de abstinencia en dependencias químicas, por lo que es muy efectivo para prevenir enfermedades neurológicas, digestivas y del estado nutricional y en enfermedades  de la piel.

El avance en la legislación, acompañado de políticas públicas que estimulen el debate y el estudio científico no significa hacer una apología del consumo sino que aportan para sacarle la criminalidad que conlleva su prohibición.
El problema que se presenta actualmente con la legislación vigente es que por un lado, se estimula  el uso terapéutico de la marihuana, pero los enfermos, o los que lo consumimos recreativamente  estamos obligados a  recurrir al mercado ilegal para conseguirla, convirtiéndonos en cómplices de tráfico ilegal y las mafias que se enriquecen con él.
Es en este punto cuando hay que preguntarse: ¿Por qué puedo comprar un paquete de cigarrillos o  una caja de vino en un kiosco, pero no puedo fumarme un porro en la plaza? Tengamos en cuenta que según la Organización Mundial de la Salud, la nicotina es mucho más adictiva que el cannabis. Basta con observar el nivel de muertes o consecuencias negativas vinculadas a uno u otro consumo.