Big Data y campañas electorales



Alexis Gravier-. El uso de Big Data hoy es barato y accesible para campañas electorales de municipios y gobernaciones. Ya no es una cuestión que solo usaban los candidatos presidenciales de EEUU. De qué se trata. Para qué sirve. Cómo se usa.
En una nota anterior explicábamos qué es la Bid Data -o Grandes Datos, en castellano- y su uso común por parte de grandes multinacionales, pequeños comercios, campañas políticas.
Esa tecnología antes estaba disponible solo para equipos de comunicación sofisticados, caros y con insumos caros. Eso cambió velozmente. 
Si bien los recursos humanos siguen siendo caros, los insumos, o sea la Big Data propiamente dicha, se ha abaratado muchísimo a la par que ha crecido en relevancia. Siempre atentos a que una campaña electoral, por más buena y profesional que sea, no sirve para los fines exagerados que se pregonan, incluso entre quienes demonizan el Marketing Político porque no lo conocen ni lo entienden. 

El uso de Big Data hoy es accesible, barato y de fácil entrecruzamiento con herramientas tecnológicas gratuitas y al alcance de cualquiera. 
Básicamente, se trata de planificar una campaña electoral a través de la segmentación. Pensar políticas, mensajes y estrategias para, por ejemplo, mujeres de 32 años de nivel social medio alto, comerciantes de 45 años cuyo principal interés es el deporte, o la comunidad de diversidad sexual, los militantes ecologistas, los devotos de tal o cual religión y asiduos a tal o cual parroquia. Todos estos datos están disponibles gratuitamente, las personas los hacen públicos en sus redes sociales, solo se trata de saber reunir estos datos, saber comprenderlos y tener la capacidad profesional para elaborar campañas específicas, que a la vez tengan un eje articulador de todas entre sí, que conecten con la imagen del candidato y se asocien a las ideas preconcebidas del partido político que representa. 
Por eso es que estas herramientas están al alcance de cualquiera, hoy en día. Desde los candidatos a concejal con escaso presupuesto para campañas políticas, hasta los gobernadores de provincias pobres y alejadas de los centros urbanos e industriales. 

El conocimiento fino de los intereses y deseos de cada segmento del electorado y la sutilidad para intentar llegar a través de los diversos medios -ya sea folletería, timbreos, redes sociales, medios de comunicación tradicionales o llamadas telefónicas- es hoy un insumo estratégico en cualquier campaña electoral moderna. Está al alcance de cualquiera. Su uso ético depende, por supuesto, de las ya existentes regulaciones legales en la materia y en la conciencia de cada estratego político. Pero también en una ciudadanía activa y crítica, que sepa que las redes sociales no son "gratuitas", que su acceso a internet está siendo seguido y monitoreado por los grandes ´pulpos como Google, Facebook, Window y las empresas de telefonía y cable, además de los grandes medios de comunicación y toda página donde solo se pueda leer estando logueado. Además de saber que la inteligencia artificial llegó para quedarse. Es un avance de la civilización y su uso ético permite, en el campo de la política, mejorar la democracia y la transparencia. Siempre y cuando haya voluntad política. Algo que lamentablemente escasea en Entre Ríos y sus principales municipios, sean del partido político que sean.