Artigas, desde una visión crítica



Joakito-. Artigas, no fue un revolucionario que propugnó una reforma agraria, fue un líder liberal que se alzó contra los realistas. Fue aliado de los porteños. Luego, su principal contrincante. Fue un líder liberal excepcional, pero requiere una mirada crítica. Y un rescate de Pancho Ramírez y Urquiza.


Al tiempo de producido los hechos de Mayo en 1810, el Cabildo de Montevideo no toma posición a favor de Buenos Aires, es entonces como José Gervasio Artigas Arnal comienza su carrera de caudillo logrando la adhesión de los sectores del campo a favor de Buenos Aires. Artigas, que era capitán de la tropa de Blandengues, se pone a disposición de la Junta de Buenos Aires y convoca a sus compatriotas a seguirlo.
Su figura gana influencia y protagonismo y el apoyo inicial que le brinda Buenos Aires, interesada en debilitar la resistencia realista, contribuye a reforzarlo.
Es decir que Artigas era un aliado de los porteños aunque en 1814 la alianza se resquebraja y La Banda Oriental con Artigas al frente se levantaba contra el centralismo porteño en búsqueda de la libre navegación de los ríos y de la autonomía de los pueblos.



La  Liga de los Pueblos Libres nunca existió como tal, fue solo un pacto contra Buenos Aires que agrupaba a Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos y la zona de las Misiones que aún no tenía las fronteras establecidas. La influencia política  de Artigas incluso llegó hasta Córdoba.
El federalismo se hacía fuerte en el Litoral, región dedicada a la exportación de cueros y perjudicada por el control sin límites sobre los ríos y la aduana que realizaba Buenos Aires, y que obstaculizaba el libre comercio. Es decir que la pelea de Artigas era solo una disputa comercial.
Se quiere pensar a Artigas como un revolucionario, y uno de los hechos históricos que se toman para defender esta tesis, es el famoso “Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el Fomento de la Campaña y Seguridad de sus Hacendados”, presentándose como si fuese un hecho de carácter revolucionario similar a una reforma agraria, sin embargo, lo que no dicen los defensores de esta tesis es que la Banda Oriental fueron tierras conquistadas tardíamente, y esas tierras estaban abandonadas durante los primeros años de la guerra de la independencia.
En el  reparto de las tierras las que se tuvieron en cuenta fueron las tierras de españoles y “peores americanos”. Es decir que ningún  terrateniente que estuviese aliado a la causa artiguista fue perjudicado, esto significa que la estructura de la tenencia de la tierra apenas se reformaba y dejaba intactas las grandes propiedades. Si bien, el "Reglamento" era de avanzada en comparación con el sistema de tierras que tenían las demás provincias del litoral, distaba mucho de ser "revolucionario" ya que nunca se propuso la eliminación del latifundio. Pudo haber logrado "adherentes" sí entre el gauchaje, pero el propio reglamento también obligaba a todos a trabajar las tierras para los terratenientes artiguistas, proceso similar al que usaban los porteños con la conocida papeleta de conchabo, que otorgaban los propietarios de estancias, y acreditaba que el peón que la portaba estaba empleado a sus órdenes. Lisa y llanamente, esclavitud moderna.

Lo que tampoco nadie dice, es que la fuerza de Artigas residía en que los sectores rurales mas pobres (negros y zambos libres, gauchos y criollos pobres) como también los ocupantes ilegales de tierras, formaron parte del ejército. Es decir que Artigas supo reclutar fuerzas para sus ejércitos haciendo de los sectores rurales bajos su principal base de apoyo, ya que estos no poseían otro tipo de instrucción posible que le permitiese librarse de su condición.

Hay que recordar que una de las primeras medidas que años más tarde toma Francisco Ramírez es la obligatoriedad por decreto de la enseñanza primaria, incluyendo la alfabetización y la aritmética. Y a diferencia de Artigas, Ramírez no fue a Corrientes a reclutar soldados, por el contrario, durante su ejercicio como "Supremo" creó en ese territorio 12 escuelas.

Tampoco Artigas era "antimperialista", como muchos pregonan. En las cartas a Andresito, le deja muy en claro que hay que profundizar las relaciones de libre comercio con Inglaterra y con Francia desarrollando actividades agrícolas de exportación, sin pensar en desarrollar jamás actividades industriales que procesen esos mismos productos agrícolas como sí lo hizo años mas tarde Urquiza en el gobierno de la Confederación.