Un desafío a las Ciencias Políticas



Gerardo Pressman-. Los cientistas políticos tenemos ante nosotros un desafío de primera magnitud: los estudios sobre el populismo no alcanzan a dar cuenta de una variedad a escala global de fenómenos políticos que, en la década pasada fueron de izquierda o centroizquierda y en esta nueva era todo parece indicar que serán de derecha y centroderecha.



El estilo cesarista de conducción de Mauricio Macri, quien gobierna sin partido político y toma decisiones que ofenden la inteligencia de quien se diga defensor de los procedimientos republicanos como Elisa Carrió, pone en cuestión la categoría de populismo.
Pero de ahí a comparar a Macri con Bolsonaro o Donald Trump hay un trecho enorme. Incluso la ultraderecha europea no puede englobarse de la misma manera. El fascista italiano electo presidente con el apoyo del izquierdista Movimiento 5 Estrellas, tiene razones políticas y económicas para no quedar pegado a los presidentes de Hungría y Polonia, cuyo peso económico es marginal dentro de la zona euro.

Si una cualidad distingue a los populistas es su verba nacionalista. Pero dentro de esta definición, hay que dejar afuera a Macri por ejemplo, aunque su decisionismo sea populista, y a Xi Jinping, el presidente de China, la dictadura populista más grande del mundo que hoy es aplaudida en el Foro de Davos como defensora del capitalismo y el libre mercado, que es internacionalista por definición.
Salvo Alemania y Japón, las cinco grandes economías mundiales están gobernadas por populistas o con la sombra del populismo en la nuca, como Francia. Las dos restantes son China y Estados Unidos.
Rodrigo Duterte, el Bolsonaro filipino, gobierna un país de 100 millones de habitantes. Lo mismo pasa con Turquía y Erdogan. Varios países centroamericanos son gobernados por Bolsonaros locales, pero son tan pequeños que pasan desapercibidos o se los puede criticar sin tapujos, como en el caso de los populismos autoritarios de izquierda en Nicaragua, Venezuela y Cuba. Obviamente, éstos por ser de izquierda concitan más atención que los populistas de derecha de centroamérica.

Las Ciencias Políticas vienen estudiando el fenómeno tratando de adaptar viejas categorías que están quedando obsoletas ante la rapidez con que avanza la coyuntura.
Está claro que hay un desafío intelectual, académico e investigativo pendiente. Entender el populismo.
Hoy por hoy, las categorías que utilizamos, confunden más de lo explican. Nuestro reto es justamente superar esta dificultad teórica.