Sentido común e incoherencia



Eduardo M Romero-. Siempre he señalado que los liberales económicos resultan incoherentes al hablar del Estado y al establecer las utilidades empresarias; señalo esto en razón de que los liberales económicos propician que el Estado desaparezca y los deje actuar libremente sin ningún tipo de control, pero cuando sus bienes están en peligro o cuando tienen aprietos económicos exigen que el Estado ejerza su poder de policía o que los auxilien económicamente para mantener fuentes de trabajo o con muchos otros justificativos y como una consecuencia cuando incurren en pérdidas piden que sean soportadas por toda la ciudadanía, sea directamente o sea mediante el auxilio estatal. Sin embargo, se oponen a distribuir excedentes aun con sus propios trabajadores y tratan de evadir impuesto a toda costa.


Esto es lo que ocurrió en el caso de la resolución 20/2018 de la Secretaría de Energía, ya que impone a los consumidores de gas una compensación para que los distribuidores puedan pagar un mayor precio del gas a raíz de la disparada cambiaria producida en el semestre pasado por el gas ya consumido por la población.
Es tal la incoherencia del gobierno que Javier Iguacel, el Secretario de Energía, pretendió justificar la legalidad de la resolución señalando que solo los kirchneristas se quejaban por el pago extraordinario (por encima del precio de factura) y llegó a señalar que el promedio será de $700 (hoy ya dicen 900) ya que es la mitad de lo que sale el cable.
Pero la incoherencia de Iguacel fue más allá, en una conferencia de prensa, a pesar de que ya transcurrieron casi  tres años de gestión, siguió en la pretensión de que la culpa la tiene el Kirchnerismo, indicando que este reajuste semestral entre los productores de gas y los distribuidores estaba establecido en una legislación existente al tiempo del Kirchnerismo; pero muy veladamente reconoció que existía una ley de emergencia que anula su vigencia y no dijo que Macri fue el que derogo la Ley de Emergencia y volvió por ello a hacer vigente esta actualización que rige los contratos entre productores y distribuidores pero que para nada obliga a los consumidores.



Iguacel, en la conferencia de prensa, jugó mucho con las culpas kirchneristas y para ello señaló anuncios futuristas indicando que si siguiera aplicando la legislación, que ellos (ahora) pretenden mejorar, los aumentos serían mayores, lo que no se comprende a la luz de la emergencia y nada se sabe que hubiera ocurrido con tres años más de Kirchnerismo, para bien o para peor también, lo cierto es que dio cuenta que ellos juegan con “la ley y la verdad”.
Veamos “la ley y la verdad”. Lo primero es la ley que da cuenta que el pago total de lo facturado cancela la obligación, es decir, a mí la empresa me factura por junio y cuando pago el total de la factura extingue la obligación; es decir no debo más junio y así sucesivamente todo el primer semestre del año, por lo que es ilegal pretender cobrar al consumidor final algo a lo que no está obligado, ya que la actualización rige en un contrato entre los productores y los distribuidores. A la manera de ejemplo, es como si me cortase el cabello, o me tiñese el pelo, o lleve el auto al taller o contrate un seguro y pague el precio que me facturan y la próxima vez que vaya a cortarme el cabello, teñir el pelo, lleve a reparar el automóvil o contrate un seguro me digan que debo un reajuste porque un tercero le cobró al peluquero o al mecánico o al asegurador un reajuste por lo que yo había pagado totalmente; esta pretensión es en el sentido común absolutamente disparatada y fuera de la ley.
Además Iguacel reiteró en varias oportunidades que este gobierno actúa con la verdad; solo basta observar que dijeron que la inflación de este año sería del 15% para corregirla luego al 25% lo que llevó a muchos gremios a acordar paritarias en un 15% a raíz de la mentira del gobierno. El gobierno dijo que vendrían mareas de inversores para aumentar la producción, que no habría devaluaciones, que bajariamos el déficit, que bajariamos la pobreza (para no citar pobreza cero por resultar una mentira a todas luces): queda demostrado que falta a la verdad.

Como este gobierno derogó la ley de emergencia y no previó la devaluación, que él causó, ahora indica que para el futuro están trabajando. En realidad nadie puede asegurar que al vencimiento de futuros semestres surjan nuevamente este tipo de desfase entre los productores y distribuidores, fundamentalmente porque nadie puede garantizar la depreciación del peso en torno a la divisa estadounidense ya que depende de cuestiones macroeconómicas, de cuestiones locales e incluso de cuestiones regionales, sobre todo con relación a Brasil, cuando no de cuestiones internacionales, por lo cual hablando con la verdad Iguacel no puede decir que no ocurrirá lo mismo en próximos semestres.

Si la premisa es la ley y la verdad, poco importa si el monto es poco o mucho, importa si es legal. Algunas veces pedir sentido común a quienes se caracterizan por la incoherencia de que las ganancias son de las empresas y sus dueños y que las perdidas la tenemos que soportar todos, resulta una tarea titánica.