Qué es el "voto vergonzante"



Alexis Gravier-. Las recientes elecciones en Brasil, nos despertaron con la sorpresa enorme que dio Jair Bolsonaro, un candidato fascista, de posiciones extremas de ultraderecha, de las que se desdice luego con astucia, sabiendo que algunos creerán que lo que dice lo dice con liviandad y otros, los que coinciden con él, lo tomarán en serio constituyéndose su "núcleo duro" de votantes. Para entender qué pasó hay que entender el llamado "voto vergonzante".


Las encuestas cualitativas estudian en profundidad los miedos y prejuicios del electorado. Pero así como la psicología avanzada -la psicología científica- no ha podido aún encontrar explicaciones para la mayoría de las actitudes humanas, menos lo podrán hacer los estrategas electorales.
Por eso, se acude a la teoría del voto vergonzante.

Para que surja este tipo de voto, tiene que haber un candidato que con sus gestos y declaraciones irrite a las élites políticas, intelectuales, periodísticas. Por eso, es habitual que utilicen tácticas de ataque al adversario con el que no están compitiendo realmente, dado que por lo general van por encima de las encuestas, pero que les sirve para decir alguna cosa polémica, discriminatoria, insostenible. Luego se retractan. Luego dicen que fueron sacados de contexto y luego acusan a la prensa de hacerle una campaña negativa, de prejuzgarlo, etc.
Èste tipo de tácticas se monta sobre el desprestigio que tienen las instituciones como el periodismo, la política, los bienpensantes, etc. A su vez, suelen utilizar el ala más radical de un movimiento de protesta o de reclamo de derechos para que le hagan la campàña gratis, asimilando todo ese movimiento amplio y plural con el ala más radicalizada, pero atacando de forma tan hiriente al ala más radicalizada que obliga al resto del movimiento a solidarizarse, de esa manera, logra asimilarlos a todos los integrantes de ese movimiento con el ala más radical. Es una táctica de guerra que se usa mucho en el marketing político, aunque en dosis adecuadas y sin llegar a los extremos, por lo general. Hay veces que, por supuesto, esto se utiliza de manera alarmante y sin ningún tipo de prurito. Conocemos muchos casos.

Por supuesto, el llamado "pensamiento mágico" que consiste en alegar propuestas simplonas a problemas complejos, es casi de manual en este tipo de candidatos que apelan al voto vergonzante. Aunque ellos suelen ir más a fondo, para apelas a los miedos y prejuicios de una sociedad fragmentada, atemorizada, que ve mal la política y los partidos políticos. Por eso, es esencial que no se mimeticen con la clase política, que se muestren como ajenos a ella, aunque tal cosa no sea verdad.
A su vez, el margo de incertidumbre, este tipo de candidatos lo llena poniéndose en un lugar fuerte, exagerando su machismo, su militarismo, su punitivismo, incluso su extremismo religioso, autodenominándose un hombre providencial. Cuando las candidatas son mujeres y apelan a estas mismas estrategias, no cambian mucho los valores a los que apelan. Lo que sucede es que lo hacen desde otro lugar. El lugar que la mujer debe tener según el deber-ser de ese imaginario conservador.