¿Qué es el "Crisol de Razas"



Santiago Zorrilla-. El término es antiguo y tiene vigencia, más allá de que su evocación vaya cambiando con el tiempo, adaptándose a las nuevas necesidades de los tiempos. Que tenga vigencia no quiere decir que sea del todo correcto o del todo equivocado, sino que aún es objeto de debates.

Es una creencia muy extendida que el término "Crisol de Razas" es un término argentino, que remite a la tradición sarmientina. Tiene como objetivo presentar a la sociedad como una evolución armónica entre diferentes "razas" para finalmente converger en el arquetipo de hombre de la Pampa Húmeda: un europeo en tierras americanas. Por supuesto, tal europeo debía ser blanco, de las "razas" avanzadas de la época como la inglesa y alemana.

Domingo Faustino Sarmiento escribió varios libros, siendo un intelectual brillante. Uno de esos libros se denomina Conflicto y armonías de las razas en América y ahí da cuenta de su visión de que el problema de las "razas" era un asunto americano, esto es, continental. No solamente argentino.
Es con posterioridad a la muerte de Sarmiento, cuando el término se populariza en Argentina y se agrega a los viejos contenidos escolares, en el marco de una extendida escuela pública, que buscaba homogeneizar ciudadanos, tanto ante el miedo a la creciente inmigración como en la búsqueda sensata de incluir a los pueblos originarios sin distinción de "razas".
El término "razas" hoy quedó en desuso porque la ciencia ha logrado demostrar que no existen las razas, que nuestra composición genética es parecida y que solo pequeñas variaciones hacen que tengamos el color de piel diferente. La división de los seres humanos en "razas" es una construcción social, no una verdad validada por la biología. 

El término "Crisol de Razas" estaba en boga en la cultura anglosajona, especialmente en Estados Unidos, de donde Sarmiento se nutría. Con diferentes variaciones, era una categoría de análisis utilizada en aquella época por los intelectuales hijos de la Ilustración y la Revolución Francesa.
Si bien hoy se reemplaza por conceptos como "crisol de culturas" o se niega el mestizaje sugiriendo cierto paternalismo con lo que otrora se hubieran considerado "razas inferiores", lo cierto es que el mestizaje ha funcionado razonablemente bien en Argentina, si consideramos que los conflictos étnicos existen pero no tienen la magnitud que tienen en México con los indígenas, en Brasil con los afrodescendientes ni en Paraguay con el lenguaje doble (guaraní y español). Esto se debe naturalmente a que la población de pueblos originarios y afrodescendientes en Argentina es menor a la de los países citados pero también a una exitosa política de integración social y cultural, que por supuesto no estuvo exenta de conflictos y brotes xenófobos, que a veces se dieron desde el poder mismo. Pero estos brotes xenófobos fueron la excepción y no la regla.

Desde sectores del nacionalismo revisionista histórico se ha utilizado esta cuestión del "crisol de razas" con fines autoritarios a principios del siglo XX. Pero ya a mediados de los años 70, este mismo sector empezó a considerar como un "mito" la cuestión del crisol de "razas" y, en cambio, sostuvo que el mestizaje fue un enorme fracaso y que el concepto sirvió para esconder genocidios. Tales genocidios están comprobados, como el caso de la Patagonia y la llamada "Conquista del Desierto" que inició Juan Manuel de Rosas y profundizó Julio Argentino Roca.
Pero la negación del mestizaje esconde cierto autoritarismo. El paternalismo hacia "aborígenes" no da cuenta que muchos de los argentinos tenemos sangre aborigen sin por eso sentirnos menos o siquiera darle importancia.