A los lectores:

El proyecto de Juicio Por Jurados presentado por el gobierno provincial, nos parece de suma importancia. Aunque la línea editorial -antes de que se presentara el proyecto, incluso- era, a grandes rasgos, a favor, estamos tratando de reflejar todas las opiniones en torno a un tema complejo pero que hace a la vida de las personas comunes y corrientes.
Para tal efecto, vamos a abrir el debate a los ciudadanos que, sin ser necesariamente expertos en el tema, quieran opinar.
El único requisito es que las opiniones estén fundadas, firmadas y den por descontado que alguien puede confrontarlas o tener derecho a réplica.
Los artículos de opinión deben enviarse a la dirección de mail de Noticias Entre Ríos y serán publicados, de ser aprobados, en cuanto corresponda de acuerdo a la edición de cada día.
Muchas gracias por leernos.


Por qué quiero mucho a mi perro

Mi perro Teko Jones, especialista en medicina homeopática, según certificado emitido por Boiron USA.

Mauricio-José Schwarz-. No necesito pensar que mi perro es persona para quererlo. Es un perro, actúa como perro, ve el mundo como perro. Puedo entender algunas cosas de su visión como para establecer comunicación, hacer que tenga conductas deseables y enseñarle cómo evocar en mí conductas deseables. Pero es un perro. Todos queremos distinto a distintas personas: una pareja, un primo, un padre, un amigo, alguien que nos atrae físicamente... no tratamos de igualarlos a todos, sino que los queremos de modo distinto.



Mi perro es mi amigo, es mi compañero, cuida a Marta, pide cariño... no tengo derecho a pedirle que sea más que un perro ni a hacer numeritos de dama entrada en años con carencias emocionales y disfrazarlo de Marlene Dietrich o de Marlon Brando. Sólo puedo esperar a que sea un buen perro. Un buen tipo, un personaje entrañable, un miembro de mi familia... pero un perro.

Antropomorfizar a nuestros animales es triste. Primero porque les dice que si no cumplen nuestra irracional expectativa de ser humanos, no los vamos a querer. Segundo, le quitamos valor a lo que son como animales, perros, gatos, caballos, conejillos de indias, y les decimos que así, simplemente, no tienen derecho a esperar cariño. Caricaturiza al animal y caricaturizarás a los demás seres humanos que nos rodean. Y de paso muestra la limitada riqueza de nuestras emociones.

No los queremos menos por no ser humanos. Los queremos distinto. Y así se ha forjado una complicidad de miles de años. No interfieran con su curso normal