Patéticos



Juanele-. Al panorama social desolador se le superpone la imagen de los hipócritas en el Coloquio de IDEA. Un caldo de cultivo ideal para una vuelta del "que se vayan todos".

Pasaron de protagonizar el show del confesionario ante el Gran Hermano Claudio Bonadía admitiendo que son corruptos, dándoselas de víctima y recordando que ganan fortunas de manera ilegal, para al mes reaparecer en el coloquio de IDEA junto al peronismo impresentable y el Plan A y Plan B del PRO: Mauricio Macri y María Eugenia Vidal.

Como siempre, alquilaron propagandistas que posan de periodistas o intelectuales, aplaudieron a rabiar sus moralinas truchas y dejaron trascender, sobre todo desde el Grupo Clarín, que ellos no tienen nada que ver con la brutal trasferencia de ingresos actual (ellos lo llaman "turbulencias") de los trabajadores y la clase media a ellos mismos, los patéticos personajes del Coloquio de IDEA. En las próximas causas judiciales dirán lo mismo que ahora dicen de Cristina: Macri los obligó a enriquecerse y seguramente, se habrá quedado con alguna parte. Ya lo veremos. Es tan previsible como es previsible que los mismos propagandistas del PRO se empiecen a dar vuelta y luego hagan las mismas denuncias que hoy hacen sobre Cristina Kirchner.
En el medio, en Argentina no se debate la oscura creación del monopolio Clarín-Telecom, los bancos y empresas privatizadas, el curro de la deuda externa, el aumento de la miseria, el pacto siniestro con el Fondo Monetario Internacional, el rol de los servicios de inteligencia y cómo trabajan mano a mano con la prensa.



La cuestión política queda resumida a irrelevantes reuniones de tal con cual, mientras la calle explota de bronca y la gente se caga de hambre. Como si a alguien le importara la reunión de algún político del montón con otro político del montón que hasta ayer estaban "peleados": ¿es una telenovela el destino de los millones de argentinos? Son patéticos.
En el prime time televisivo, los economistas de ultraderecha son las vedettes, metidos a la fuerza luego de limitar la libertad de expresión a niveles preocupantes. Descargan su crueldad contra los más débiles como si fueran simples matemáticos de un déficit que provocaron ellos y que encima es mentira, porque hay que pagarles a ellos los intereses usureros de un endeudamiento que nunca vimos pero tenemos que pagar nosotros.
Los "mercados" pasaron de entusiasmarse con la candidatura presidencial de Lula en Brasil a entusiasmarse con su cárcel, para una semana antes de la primera vuelta, entusiasmarse con el fascista Bolsonaro. Los mercados, queda claro, siempre ganan. Pero sin embargo, siempre andan quejándose de la injerencia del Estado, excepto cuando quieren socializar sus pérdidas como en el caso de las gasíferas o el Correo Argentino entre tantos otros miles de ejemplos diarios y cotidianos de ilegalidad dudosa de los mismos que quieren brindar consejos de autoayuda.
Es tanto el cinismo que los parlanchines le pusieron de lema al Coloquio de IDEA: "El cambio es cultural, soy yo y es ahora".
¿Cómo es posible tanto cinismo?
Hemos pasado a ser una republiqueta centroamericana de mediados del siglo pasado. Absolutamente bananera.



El panorama es desolador.
En las calles, duerme cada vez más gente. Se ven peleas por apropiarse de los cartones en los containers de basura. A toda hora y en todo lugar, menos donde viven amurallados los hipócritas del Coloquio de Idea, hay niños pidiendo para comer.
En ese paraíso donde viven en su microclima los participantes del Coloquio de IDEA, la violencia es un recurso más, solamente eso, con tal de tener lejos a los pobres. Construyen barrios con cada vez más altos muros, arriba y en las esquinas hay robocops armados hasta los dientes para protegerlos de los estragos que ellos causan a la sociedad. Inmunes a la realidad, por encima de la ley, con un poder político que se les arrodilla, con unos prenseros que le rinden pleitesía, los dueños del país están en su salsa. Nunca ganaron tanto y nunca fueron tan felices.Y el resto del país, que se joda.