Me drogo, me cojo putos y soy ateo



Lucas Carrasco-. Después de un corte, veremos un video -no se lo pierda- un negrito es decapitado por otros negritos, y luego jugaron al fútbol con su cabeza. No se vaya. Todo para su masturbación y, además, mantras para lo políticamente correcto, para evitar ser eyaculador precoz.

Parece que los que jamás estudiaron la historia latinoamericana, los que miran televisión, se andan tristes, llorándose en los pantalones en plena clase. Oh. Almitas frágiles. Parece que un experto en la narrativa desesperanzada, como yo, debe abonar la idiota melancolía que tranquiliza, ahora que están en las malas, las tiernas conciencias en busca de orgasmos de forclusión.
Y bue.
Una vez me cogí un puto. Lo puse en cuatro patas. Lo despreciaba, pero su culito me podía.
Y siempre soñé con chuparle la pija a un negro.
Me gusta mirar videos pornos de transexuales.
Y he llegado a la conclusión de que los chicos chupan mejor la pija que las chicas.
Ok, todo depende y depende y depende.
Tengo entendido, porque leo los diarios, que una o dos elecciones, cambian estas cosas. Ja.
Tengo entendido que no hay que leer los diarios, donde los heterosexuales blanquitos que antes de un polvo extramatrimonial firman un contrato y llaman a la Asamblea de Feministas del Ministerio de la Verdad Progre y lo autentifican para luego, en un pizarrón, repasar fórmulas de educación sexual y luego, moooooy lentamente y con la pija en son de paz, elegantemente a media asta, tratar, sorry, pedir permiso, y si la señorita da su acuerdo -firmado ante escribana, una señorona con tendencias sexuales revolucionarias y cuerpo impropio (lo que llamaríamos Gorda Tortillera si quisiéramos ir presos) evaluaría, con un látigo, que al no parársenos lo suficiente el OBJETO DEL MAL, la pija, la guerra debería ser declarada.

Porque el fascista, a quien yo jamás votaría, es el fascista, me dicen los fascistas. Nosotros vivimos bajo el fascismo semiótico de las almas dulces y velezsafeladas que, sienten orgamos con los bolsonaros, esos que jamás los atacarán. La violencia es contra los hombres, entre hombres. Que se jodan por ser hombres, piensan los fascistas, los que lloran desconsolados de emoción por los Bolsonaro que les justifican su existencia. Hasta dentro de un año. Donde Bolsonaro sea igual que lo igual.

La ola de mariconería mundial es imparable, en los microclimas de las redes sociales.
Allá afuera hay un mundo entero. Divertido, libre, feliz, con gente que tiene ganas de coger y ser libre. Que las patrullas morales del femin....
 y que los Bolsonaro se peleen en los medios de la derecha, mientras nosotros nos divertimos.