Los Milli Vanilli, Sergio Denis y Micky Vainilla




Lucas Carrasco-. Nicolás Dujovne y Guido Sandleris, los Milli Vanilli de la economía, están haciendo playback de los hits del Fondo Monetario Internacional, que planificaba sacar un LP con los 20 Grandes Éxitos pero luego, un poco menos ambiciosos, trataron de hacer una recopilación de los 10 Grandes Éxitos. Finalmente, como la melodía siempre es la misma, piensan sacar el disco Un Gran Éxito.

La canción de los Milli Vanilli se llamará "Cómo cagar a Turquía" y tendrá versiones en francés e inglés, a medida que la actual presidente de Argentina, la primera de tres presidentes en no usar el apellido del marido (a diferencia de Isabel Perón y Cristina Kirchner), Christine Lagarde, la hermana gemela de Sergio Denis, lance su candidatura a presidente de Francia. Puesto menor, podría tuitear Trump, mientras rescata los capitales golondrina de Argentina, garantizando la fuga de capitales y que no haya default, a costa del hambre de una mayoría de la población argentina.
Ey, alto: ¿pero así piensa Trump que Mauricio Macri puede ganar la reelección?
Dudo que Trump logre pensar más allá del fin de semana, pero en todo caso, en el Departamento de Estado, ven a Macri como un asunto perdido. El probable triunfo del candidato de Lula en Brasil impide el ascenso de Bolsonaro, un fascista que podría tener ideas raras como potenciar el Ejército de Brasil y volverlo autónomo.
El miedo a que Brasil se vuelva antimperialista es una tontería inventada por la Red O Globo, así como el Partido Clarín en Argentina inventa el mismo fantasma y hasta se anima a lanzar a Tinelli como un candidato propio dentro de un peronismo domesticado, bajo la conducción de los Cuatro Jinetes sin Caballo: Schiaretti, que va por la reelección en Córdoba pero es decisivo para que Macri ahí no triunfe, Urtubey, que a esta altura ya debe estar eligiendo despacho en el Senado y Sergio Massa, que trabaja de ser candidato, auspiciado por el Banco Macro y Techint. Está también el simpático Pichetto, cuyo flamante partido político KISE (Kiero Ser Embajador) está dispuesto a negociar con quien sea hasta para la embajada de Narnia.



Los Milli Vanilli están dirigidos por un productor que sí crea sus propias canciones, aunque son un poco grasas. Mauricio Macri, el Micky Vainilla, fan del Pobreza Cero. Que se encarga de pedir sororidad con Lagarde, poner a los argentinos de hijos de Trump y otros asuntos menores, como andar por las pizzerías y volar en helicóptero para buscar a su hija, a tres cuadras. Ademá de las acciones de caridad, claro.



La garantía contra el default para la Argentina es una manera, previa a la reunión del G20 en Buenos Aires, de decirle, a través del FMI, a Turquía, que se deje de joder en sus coqueteos con Putin.

Erdogan era el presidente de Turquía. Elegido democráticamente. Sufrió un intento de golpe de estado que alertó a los Estados Unidos sobre el peligro de haber "empoderado" a su ejército.
Con ayuda de Putin, Erdogan volvió al poder e hizo su propio golpe de estado. Por esta razón y otras más complejas de su política exterior (Turquía está ubicada en un lugar estratégico para la frontera occidental, que es Europa) y de su política interior, Erdogan se está alejando de la OTAN, que integra. Una OTAN que desaparecido el Pacto de Varsovia tuvo que redefinir su rol. Pero sus capacidades se acotaron, trasladándose al Consejo de Seguridad de la ONU. Que es la ONU más China y, en menor medida, Rusia. O sea, es como el Foro de Davos pero con aviones de combate.
La lección a Turquía hace recordar a la Argentina del 2001, que no fue rescatada por el FMI porque la fuga de capitales ya había concluido, la devaluación era conveniente para los EEUU así las empresas privatizadas, mayormente en manos europeas, perdían su valor y el resto de países emergentes aprendían la lección, por si querían correrse del eje trazado por una potencia brutal que se salteaba el Consejo de Seguridad de la ONU a invadía Irak, que siempre fue el Plan A desde que asumió Bush hijo. Aunque antes haya tenido que destruir Afganistán como aperitivo. Y amenazar a Siria e Irán, hoy sus aliados por el desastre hecho en Irak.
Actualmente, Turquía tiene que ser el niño puesto en penitencia en el rincón, para que los demás alumnos aprendan la lección.
Por eso, el "rescate" a la Argentina. Para disimularlo, un poco de ayuda a Sudáfrica.
Y si en 2020 Argentina y Brasil siguen dejando entrar a los chinos como éstos hicieron en África, entonces que paguen las consecuencias de la guerra de aranceles.
¿Le conviene a Brasil o Argentina entrar en esa guerra?
A sus dirigencias económicas, que son casi lo mismo que sus dirigencias políticas (como muestran el caso de los cuadernos y el Lava Jato, la lucha por el Socialismo del Siglo XXI parte del concepto leninista de "entrismo", pero esta vez, en la burguesía) no les conviene optar por uno u otro. Les conviene una especie de "tercera vía" que, en lo económico, se inspira en Perón y Getulio Vargas, en lo político, en la socialdemocracia europea y en lo social, en el gran Nelson Mandela, cuya presidencia fue muy parecida a la Lula y los Kirchner: darle algo a los pobres, darle mucho más a la clase media y garantizarles ganancias a los ricos. En lo discursivo, se puede gritar lo que se te venga a la gana, importa poco. Como decía Néstor Kirchner a los empresarios en EEUU "no escuchen lo que digo, miren lo que hago".