La oportunidad perdida de Cambiemos



Osvaldo Quinteros y Pablo Mori-. Una parte de la sociedad aceptaría una avanzada de un progresismo laico, que puede encarnar Cambiemos. Obteniendo los beneficios de Alfonsín con el divorcio y los Kirchner con el matrimonio igualitario.



A diferencia de los columnistas políticos naif, los sociólogos especializados en religión no se asustan para nada al analizar la religión en conjunto con la política. Dos destacados intelectuales liberales, antieclesiásticos y de derecha que sirven de inspiración -muy bien paga- del macrismo, el historiador Loris Zanatta y el filósofo eclesiástico Jaime Durán Barba, son especialistas en Historia de la Religión, sobre todo, católica.
El politólogo Ernesto Laclau, ya fallecido, fue un intelectual que ganó cierto reconocimiento porque valoró el término "populismo", traducido de la política anglosajona, en un análisis que a pesar de los orígenes trotkistas del autor, seguidor de Abelardo Ramos, es netamente gramsciano.
Antonio Gramsci desarrolló lo principal de su corpus de ideas analizando la poderosa iglesia católica. Así fue como Gramsci, comunista encarcelado por Mussollini, logró cimentar las bases de lo que tras su muerte fue el poderoso Partido Comunista Italiano, quizás el más poderoso de occidente que operaba en la esfera democrática. Aún no existían en las universidades occidentales ni la carrera de Sociología ni la de Ciencias Políticas, pero hoy ambas en todo el mundo estudian obligatoriamente a Grasmci y en especial su concepto de "hegemonía".
En Argentina, la mayoría de los sociólogos y politólogos especializados en religión (católica) siguen los pasos de algunos destacados intelectuales radicales de la UBA. A diferencia de todos los nombrados, éstos últimos no son ateos militantes. Pero sí liberal progresistas, una corriente fuerte dentro de la UCR. Esta corriente está un poco eclipsada últimamente por el ascenso de los sectores conservadores del radicalismo a partir de su alianza con el PRO por un lado, y un peronismo K que se recostó en la centroizquierda durante 12 años, dejando poco espacio para una oposición que se le pareciese. Esto explica el ascenso de la dirigente mesiánica Elisa Carrió y el espiritista New Age Mauricio Macri luego. Siempre recostados sobre el electorado radical.

La ruptura de Macri con el evangelista Hugo Moyano, acercó a éste último a través del kirchnerismo a las huestes del Papa Francisco, que mal disimula sus movidas abiertamente opositoras.

La religión católica siempre tuvo un componente fuertemente corporativo, lo que le hizo fácil asociarse al peronismo ya desde sus inicios en 1945, cuanto apoyar el sangriento y conservador golpe de estado de la Revolución Libertadora. Para volver a encontrarse durante el gobierno de Frondizi y de Onganía.
Esta historia de amor y odio entre peronismo e iglesia católica está teniendo una mutación en las bases. Porque las bases del catolicismo y del peronismo están siendo ganadas por las religiones evangélicas. Lo que explica, en parte, la comunión de intereses entre el catolicismo y el peronismo, porque el evangelismo en Argentina ha reclutado muchos adeptos pero no ha construido poder. En Brasil, manejan medios de comunicación importantes, inversiones cuantiosas, innumerables empresas y hasta centros educativos de relevancia. Construyeron poder. En parte porque la Iglesia Católica de Brasil no depende tanto del Estado como en Argentina, donde el catolicismo es poder, puro y duro. Y al peronismo el poder, más si es sustentado en las clases bajas con excusas morales y sin ánimos de que realmente salgan de la pobreza, le encanta.
Es sencillo explicar esta comunión de intereses, que tiene a algunas iglesias evangélicas como furgón de cola, para hacer el decorado del ecumenismo.



Lo que es difícil de explicar es por qué Cambiemos no explota políticamente la veta anticlerical, que tantos resultados le dio a Raúl Alfonsín con la ley del divorcio y al kirchnerismo con el matrimonio igualitario. Ambas medidas surgieron cuando los respectivos gobiernos pasaban por una crisis donde no tenían economía para mostrarle a la gente. Que es el principal problema de Cambiemos, hoy.
Algo de esto estudió Durán Barba cuando lanzó, inteligentemente, la iniciativa del aborto legal. Aunque finalmente no prosperó, tarde o temprano se aprobará porque la mayoría de la sociedad así lo quiere.
La oposición de un sector del peronismo al aborto recuerda a su oposición al divorcio y el apoyo a Frondizi contra la educación pública, a favor de la educación religiosa. Son debates que parecen superados pero en realidad habían sido superados antes por la sociedad. En el caso de Frondizi, la escuela pública ya entraba en decadencia y estaba muy cercano el recuerdo del primer peronismo, que instauró la religión católica obligatoria en la escuela pública.
En el caso de Alfonsín, las parejas de divorciados ya existían, solo que no eran legales. Como ya existían los concubinatos de parejas del mismo sexo durante el kirchnerismo, solo que no eran legalmente reconocidas. Ni podían adoptar, como tampoco pueden hoy: tienen tantas trabas como una pareja de sexos distintos. Lo que en los hechos termina en niños huérfanos maltratados -el caso entrerriano del COPNAF es emblemático- y parejas haciendo montones de trámites burocráticos sin destino.

El por qué Cambiemos no ahondó el probadamente redituable camino del liberalismo laico se explica en parte por las contradicciones al interior de esa alianza, donde abundan los conservadores culturales como Federico Pinedo, María Eugenia Vidal y Gabriela Michcetti, tres emblemáticos hipócritas que no pueden comulgar (uno por tener un hijo extramatrimonial, las dos restantes por estar divorciadas) pero son activos en la defensa de la familia tradicional que no tienen ni conocen.
Sin embargo, los errores políticos que viene cometiendo Jorge Bergoglio pueden revitalizar esta veta de progresismo laico en Cambiemos de cara a una reñidas elecciones donde el desplome de la economía obliga a Macri a correr el eje del debate.

Asociar el anticorporativismo -que tanto resultado le dio en términos de relato al kirchnerismo- con "las mafias", es decir, las corporaciones sindicales y católicas, y dejar que las imágenes sociales proyecten este manto sobre el peronismo, puede ser un recurso electoral exitoso. Como se ha probado ya en las últimas victorias resonantes de la derecha en la región, como en el caso de Colombia y de Brasil.