La inmigración asiática en Entre Ríos



Sebastián P.-.  Las grandes ciudades del país se han poblado de inmigrantes asiáticos. En el siglo XXI, el fenómeno llegó a Entre Ríos, primero a sus ciudades principales, luego a sus suburbios. Sin embargo, el Estado no ha hecho suficientes esfuerzos por integrarlos en la comunidad.

La tradición de los próceres entrerrianos desde Urquiza, López Jordán, Ramírez y hasta Artigas (que puede considerárselo como tal) tiene un punto en común: sus esfuerzos por integrar tanto a los pueblos originarios, como a los ex esclavos afrodescendientes y a las corrientes inmigratorias que llegaron a Entre Ríos, principalmente, desde Europa.

Hoy vemos en Entre Ríos dos fenómenos inmigratorios: los de los países cercanos, cuya integración es dispar pero constante, tanto de uruguayos en la Costa del Uruguay como de bolivianos y paraguayos que se han insertado, tanto en la producción de verduras como en la construcción y en menor medida, en los trabajos golondrina que aún quedan disponibles en el campo. Es menor la presencia de peruanos. Poco a poco, se va sintiendo también la presencia de venezolanos y sirios, que huyen de sus países por motivos públicamente conocidos.
En el caso de los sirios, tienen instituciones de vieja data que los ayudan y algunas municipalidades se han mostrado solidarias con su difìcil situación.
La inmigración asiática tiene sus particularidades.
Los que llegan lo hacen con capital propio, invierten -generalmente, en el rubro de los supermercados pequeños- y se integran a la cadena productiva como el último eslabón, que son los comercios minoristas.
Ante el estruendoso silencio de los organismos de derechos humanos y de las secretarías estatales supùestamente con ese mismo fin, las autoridades de Crespo, a pedido de un puñado de empresarios, han realizado actos discriminatorios que rozan la xenofobia. No es el único caso ni la única ciudad, pero sí la más grave expresión institucional de xenofobia como política de estado a nivel municipal.
La dirigencia política calló por completo.
A diferencia de otras comunidades, los nuevos inmigrantes no tienen instituciones comunitarias sólidas que los puedan defender y desde las cuales buscar ganar influencia en los medios de comunicación, en el diseño de políticas públicas y en la comunidad en general.
¿Podrá el tiempo remediar ésto?
La experiencia dice que no, que cuando no hay voluntad estatal, la integración cuesta mucho, lleva mucho tiempo y además la alta volatilidad de la economía argentina no lo vuelve un lugar atractivo para quedarse.



No hay ningún concejal en ninguna ciudad entrerriana que sea inmigrante asiático. No hay eventos culturales en lugares públicos que se dirijan tanto a ese segmento de la ciudadanía como al resto, para que se conozca su arte, sus costumbres, sus tradiciones.
La prensa solo habla de ellos en términos peyorativos, aunque con lenguaje cuidadoso para que no se note la distancia enorme que ponen.
En las escuelas, no hay ninguna política educativa que los tenga en cuenta. Lo cual va a contramano de la noble tradición argentina en esta materia: la escuela pública como integradora de corrientes inmigratorias.
En las instituciones, no se ven representados. Ni en Sindicatos, ni en Cámaras Empresarias, ni en Clubes y Comisiones Vecinales.
La Dirección de Estadísticas y Censos de la provincia, no tiene un trabajo específico sobre la inmigración asiática. Las universidades que están en suelo entrerriano, tampoco. Hay un trabajo de la UADER que analiza los datos del censo 2010 y se enfoca en "los extranjeros" en general, como si un uruguayo tuviera las mismas costumbres y cultura que un nigeriano o un boliviano o un chino. De todas maneras, es el único estudio universitario y es del 2015.
Los datos disponibles, claramente desactualizados, son del Censo Nacional del 2010 y dicen que en la provincia hay 279 personas nacidas en Asia, principalmente provenientes de China.  Lo que representa menos del 1% del total de la población asiática en Argentina en el año 2010. Se ubica así, Entre Ríos, en la provincia número 10 en presencia asiática.