Infiltrados



Juanele-. Una historia repetida. Un montaje burdo.
Cómo puede ser que una masiva misa y movilización a Lujan, concentre la mayor cantidad de gente de los últimos tiempos entre católicos y evangelistas, todos militantes peronistas y opositores al gobierno de Macri y no haya ni un solo incidente pero, cuando esos mismos sectores convocan a una marcha frente al Congreso en contra del presupuesto, aparecen grupitos de barrabravas, la pudren, algunos izquierdistas delirantes se suman y la gente como es normal se va a su casa. Resultado: el gobierno queda como una víctima, la oposición habla de represión, la prensa que defiende a Macri llora como cocodrilos por los bancos de la plaza -mientras los bancos financieros de alrededor saquean al país- y nadie habla de lo que importa: el presupuesto del ajuste.

Gana el gobierno porque desvirtúa el debate.
Pero su triunfo es a corto plazo, pensado para la televisión.
Tarde o temprano, la gente piensa con el bolsillo.



Lejos de ser una maniobra nueva, el gobierno ya la ha utilizado con alevosía. ¿Alguien se acuerda de la RAM, que según el gobierno tenían una especie de Plan Andinia de izquierda?
El Plan Andinia es parte de la vieja mitología nazi y conspiranoica que creía que los "judíos" querían apoderarse de la patagonia argentina para crear un Estado propio que maneje "el dinero del mundo". Semejante disparate fue reeditado por los servicios de inteligencia de Macri hasta matar a un joven de 17 años con un tiro en la espalda por parte de Prefectura y que quede sin resolverse aún cómo fue que durante una represión de Gendarmería Santiago Maldonado terminó ahogado en un río de un metro de profundidad.
Horacio Rodríguez Larreta puso a la sospechada Prefectura a reprimir en un Congreso que amaneció con bolsas de residuos de obras públicas llenas de piedras en los alrededores del Congreso.
La complicidad de María Eugenia Vidal es imprescindible porque los contingentes contratados para hacer desmanes salen de provincia de Buenos Aires con toda la parafernalia de cócteles molotov, palos y demás. No los frenan. Los dejan pasar.
Después, la izquierda sin votos ni diputados, se suma a la locura porque ellos reclutan adolescentes con problemas emocionales que los descargan con violencia contra policías, a los que ven, de manera estúpida, como la encarnación del sistema capitalista. Como si los canas tuvieran LEBAC y estuvieran enamorados de la gerente del FMI, como pidió Macri que hagamos todos los argentinos y se reflejó en este presupuesto.

La novedad no es que haya sectores de la oposición que son funcionales al gobierno nacional. La novedad es que la mayoría de la oposición aún no sepa como desarticular estas maniobras burdas, que ni siquiera son creaciones originales del macrismo.

De cualquier manera, este fue un triunfo pírrico del macrismo, como lo fue durante el debate de la rebaja de las jubilaciones a fines del 2017, cuando comenzó la debacle ya imparable del macrismo. Porque las imágenes de violencia generan el rechazo del trabajador común y corriente. Pero tarde o temprano, ve las consecuencias reales de lo que se vota en el Congreso. Las ve reflejadas en su bolsillo. Contra eso no hay marketing ni servicios de inteligencia ni prensa adicta que pueda contrastar esos efectos demoledores.