"Estos tipos se han cagado en todo, hicieron mierda todo"



Joakito-. En esta segunda parte, (la primera parte está acá) seguimos un rato hablando del pasado. La verdad es que en aquellos años, en Noticias Entre Ríos, nos divertíamos muchísimo haciendo sátira, que es un género literario que se cruza con la crónica, que es un subgénero dentro del género periodístico. Es inevitable porque es la primera vez que Noticias Entre Ríos entrevista a Pedro Báez (también, todo hay que decirlo, la primera vez que le solicitamos entrevistarlo, y accedió inmediatamente y sin condicionamientos). Luego la charla va derivando hacia temas más profundos, incluso, en determinado momento, cuando me tocó hacer preguntas personales difíciles, conocí un Pedro Báez distinto, más sensible y más humano. También a un político que se emociona (algo inusual de por sí) cuando habla de los talleres musicales para los niños carenciados.
Las definiciones del diputado sobre el clima cultural imperante hoy, son impecables.
Se puede coincidir o no con su visión política, pero lo que no se puede negar es su profundidad.






Joakito: A veces, bromeamos, o no tanto, en nuestra redacción sobre vos porque extrañamos -entre tantas cosas- la discusión político y cultural de aquellos años, tan intensos. Nosotros sentimos que nacional y provincialmente hay un clima ...no light, sino de una tremenda grasada cultural. Independientemente de la derechización ideológica y cultural que reina en buena parte del peronismo, Carolina Gaillard parece lo mejorcito de este gobierno, pero su cargo no solo está rebajado, sino que lo juntaron con turismo...

Pedro Baez:  Es muy difícil. Cuando desde la cabeza del poder político no se define el rumbo. Yo tengo una forma de decir eso, le da lo mismo "ir para el norte que ir para el sur". Cuando no se le da sentido a la gestión de gobierno: haces un kilómetro de ruta que dé a un country o un kilómetro de ruta para sacar las patas del barro a un barrio humilde, no es lo mismo, porque no es lo mismo lo que estás privilegiando. Cuando se pierde ese sentido, se pierde todo. No se le puede pedir a nadie que descolle. Y me parece que eso es lo que hoy está ocurriendo. En el gobierno provincial hay compañeros y compañeras que podrían ponerle otra dinámica, otra impronta a la gestión, pero no hay rumbo, no hay un sentido dictado, en este caso por el gobernador, que en alguna medida uno puede entender que no lo hay por las condicionalidades del gobierno nacional, pero, aunque no le va a resolver la situación a los agricultores, a los arroceros, a los productores porcinos de la provincia, hubiese puesto en el mástil de la casa de gobierno, al lado de la bandera argentina y la entrerriana, la bandera de la UNASUR; aunque la UNASUR esté como está hoy, y hubiese puesto la bandera del MERCOSUR, aunque el MERCOSUR esté como está hoy, bombardeado como está por propios y extraños. 
Es una cuestión simbólica, que de alguna manera dice, nosotros estamos como estamos, nos están atacando pero en este pedacito todavía conservo este suelo que está dispuesto a defender a los mas humildes, a bregar por la unidad nacional porque por acá pasó Artigas, pero no hay nada desde el punto de vista simbólico. 
Entonces, no le vamos a pedir a Carolina Gaillard, que yo ni sé cual es su proyecto... Nosotros si tuvimos -perfectible mil por ciento- pero tuvimos un norte. Por eso, en materia de cultura por ejemplo, a mi me duele tanto que las orquestas infanto juveniles estén moribundas. Nosotros tuvimos mas de 1700 chicos en ese programa. Y no era solamente un programa para que los pibes aprendan a tocar el violín, que de hecho lo aprendían y muy bien, porque tenían buenos violines y tenían buenos profesores, los mejores que pudiéramos conseguir. Sino que era un programa que los concebía como ciudadanos iguales -"diferentes pero iguales" decía Artigas- ellos eran diferentes porque venían de los barrios más humildes donde todavía la pobreza estructural no se había podido revertir, pero eran iguales, porque cuando había un encuentro de orquestas sinfónicas infantiles, por ejemplo, hicimos dos acá en Paraná, hasta los chicos de las orquestas de Paraná, ese fin de semana.sabían lo que era parar en un hotel, eso es Evita, eso es el peronismo. 
Recuerdo un domingo, eran como 400 pibes que teníamos en las orquestas. Cada orquesta tenía como 15 docentes. Trajimos los mejores profesores de Córdoba, de Buenos Aires, de acá, para hacer talleres. Los concentrábamos a los pibes en la Escuela Hogar. Comían ahí, y a la noche dormían en un hotel, ocupamos el Hotel Paraná, ocupamos el Hotel Paraná Jardín. No me voy a olvidar jamás que el domingo yo voy y me siento en una de esas mesas chiquitas que hay y uno de los pibes me dice: "señor, señor, yo dormí con éste anoche, una pieza enorme para nosotros dos, y tenía bañera y este se bañó no se como cuantas veces", o sea habían pasado una noche en una pieza que a lo mejor era más grande que la casa en donde vivían con diez personas, y habían conocido un baño con bañera. Ese programa al que nosotros le pusimos todo, por decisión mía y por apoyo y acompañamiento del gobernador. 
La Nación insinuaba lo que se podía hacer, pero nosotros no nos quedamos con lo que insinuaba la Nación, nosotros acá lo reprodujimos y creamos orquestas que no estaban en el programa nacional, las creamos nosotros porque esa era la política. El hecho de que las familias después vinieran a verlos, como ocurrió en esos encuentros, al Teatro "3 de febrero" -familias que ni siquiera nunca habían entrado al teatro- y que vieran a este hijo adolescente o todavía niño tocar en una orquesta sinfónica y ser aplaudido, cuando volvían a sus casas, ni el pibe era el mismo y ni el padre y la madre eran lo mismo, porque lo valoraban de otra manera. A partir de ese hecho es otra la situación de respeto, o de violencia que vivían, porque si el padre le pegaba o lo trataba mal al pibe, después de verlo, que lo aplaudan y verlo tocar en el escenario del teatro, estoy seguro que llegaba a la casa y lo valoraba de otra manera, por lo tanto no le podía pegar un sopapo como le había pegado el día anterior. Bueno, estos tipos se han cagado en todo eso, lo han hecho mierda y el programa hoy sobrevive, languidece y todavía lo que se conserva es porque en el gobierno provincial hay algún apoyo y fundamentalmente de los trabajadores que están al frente.
No es un tiempo para esperar que nos planteen una gestión de gobierno con rasgos de utopías, es un tiempo muy difícil, pero creo que hay que intentarlo, hay que insistir en esa idea. Yo valoro mucho a algunos compañeros y compañeras que están en la función de gobierno -debería nombrar algunos pero seguramente me voy a olvidar de otros-. Fundamentalmente, me parece que la posibilidad está en el plano de la política, ahí es donde tenemos que ser capaces de construir algo alternativo a todo esto que estamos padeciendo.




Joakito: Se sabe poco de tu vida privada, pero un dato que tengo -quizás esté equivocado- es que tenes una relación muy estrecha con Stella Calloni- ¿Es así? ¿Sos de relacionarte con intelectuales y pensadores?

Pedro Baez: No tengo una relación estrecha. Tengo la suerte, la vida ha sido generosa conmigo porque me ha regalado relaciones, pero sobre todo me ha regalado la posibilidad de formarme políticamente en una metodología, en una ideología, en una corriente del pensamiento, en un sector del peronismo que me hizo prestarle atención a ciertas cosas, ahí está la cuestión de dónde uno viene. Hay una frase de Freud que dice "en el origen está el destino" y yo creo en eso. Si yo en el año 83, cuando llegué a Concordia a estudiar Ingeniería en Alimentos, no hubiera tenido la posibilidad de relacionarme con compañeros que me llevaron por un camino, que me invitaron a la primer reunión política, que me prestaron los primeros libros de Hernández Arregui, de Scalabrini, de Jauretche, de Cooke. Si no lo hubiese conocido y militado con él, al "Vasco" Orduna, obviamente que no hubiese tenido el interés por leer o por escuchar a estos pocos intelectuales, como Stella Calloni, Horacio Gonzalez, Jorge Rachid, te darás cuenta que estos nombres no son personajes de la televisión, son integrantes de una lista de malditos, o de olvidados por la historia oficial y por los medios del establishment. Lo de Stella Calloni, en realidad, es una relación que nos dejó a todos los entrerrianos, un tipo que hoy extraño mucho que es José María Blanco (NdR: Director de la Editorial de Entre Ríos, fallecido en funciones) que murió hace un par de meses. José María, es el que nos permite a nosotros establecer la relación con esa mujer extraordinaria, pero desde que falleció José María no anduvo por acá, la estamos esperando. La última vez que vino, fue con José María, en mi casa, cociné unas pizzas, eramos como 20 y ella estaba muy apurada, pero aún así se dio el tiempo para tener una reunión con nosotros: fue un monólogo de ella, era como que estaba comprometida con decirnos cosas acerca de lo que está pasando en Bolivia, en Chile, en Centroamérica, en Brasil, "que hay que tener cuidado, que hay que ir por acá, que hay que ir por allá", esa noche fue como una descarga que tuvo ella de querer dejarnos un montón de información, fue la última vez, creo que fue en abril. Después me mensajeé con ella, cuando ocurrió lo de José María. Esperemos verla prontamente.

Joakito: A las complicaciones política y judiciales que has tenido, se han sumado problemas personales que no querés hacer público ¿Cómo soportas este momento?

Pedro Baez: Siempre se puede estar peor, hay algunos que la pasan peor que vos (risas). Lo judicial es muy difícil, muy duro, pero a su vez está la comprensión histórica que no es la primera vez que ocurre, eso también provoca un alivio de por qué casualmente estamos en esa situación, ocurrió desde San Martín para acá, no es una comparación personal, es una visión histórica de cómo ha actuado el poder ante las fuerzas populares y frente a los integrantes de esas fuerzas, no con dos o tres, sino con centenares. Ha ocurrido en la Argentina a lo largo y ancho, entonces por eso no le temo, me las banco. Y me las banco con la mayor dignidad posible, tratando de no arrugar, por eso, aunque algunos me puedan llegar a decir "vos no sos el más indicado para hablar", sigo hablando y señalando lo que para mí es mandato de coherencia, y no me voy a andar haciendo el héroe. En todo caso, estas situaciones te enseñan más, algunos golpes te enseñan más. A mi me ha tocado, en estos últimos meses, perder a un compañero muy valioso como José María, muy valioso, que lo extraño todo los días, y perder nada más ni nada menos que a mi vieja y a mi viejo, pero con la tranquilidad de que creo haber sido un buen hijo. En este sentido, más personal y más íntimo, creo que los dos se fueron orgullosos, pero no me gustan las autoreferencias, creo que la cosa es colectiva.




Joakito: ¿Como te llevas con el estrés?

Pedro Baez: Yo he vivido situaciones de muchísimo estrés, la mayor fue cuando recién me iniciaba en la gestión, en marzo del 2008 hasta el 2009. Éramos un barco de papel en un mar. Nos agarró el conflicto con las patronales del campo y la interna peronista en la provincia. Esa fue una situación, para mí, tremendamente estresante porque venía a hacerme cargo de un área sin haber sido periodista, ni empleado de un diario o de una radio, ni de estar en la facultad de comunicación. Era un mundo absolutamente desconocido, en el que yo no sabía quién era quién, cómo era la cosa. Y los medios no paran, son las veinticuatro horas, los 365 días del año. Todavía me dicen: la bajada, el copete y tengo que pensar cómo es. Esa etapa fue tremendamente estresante. Me provocó una afección en mi organismo que todavía la sobrellevo y la voy a sobrellevar siempre. Mas allá de que estaba en tercera o cuarta línea siempre he tenido responsabilidades electorales, responsabilidades importantes y me lo tomaba con mucha responsabilidad, así que siempre viví con esa presión. Trabajé muchos años con Hernán Orduna, que era un animal del trabajo también, no había sábados ni domingos, siempre jugado. Así que conviví con muchas situaciones de angustia, de estrés. Nadie sale indemne de esas situaciones, Joakito, así que trato de contrapesarlas, qué se yo, con actividad física y algún cuidado adicional. Nadie sale indemne, pero no puedo verme de afuera para ver cuánto he cambiado.

Joakito: ¿Cómo vive tu familia las críticas que recibís de la prensa?

 Pedro Baez: Mi mujer se enoja. Mi viejo, que era de leer todo y escuchar todo, porque fue periodista. Aprendió computación muy de grande, cuando le pudimos comprar una computadora, entonces recorría el mundo digital de Entre Ríos y de varias provincias y de medios extranjeros, vivía con su radio a cuesta, la llevaba a todos lados, a veces íbamos en auto y el llevaba su radio -quedó en Córdoba esa radio- él no decía nada, pero sé que estaba al tanto de todo. Tenía la sabiduría de analizar todo a la luz de la línea histórica, por eso creo que, más allá del dolor que seguramente tuvo -a nadie le debe gustar que tu hijo esté acusado de esa manera en la prensa- nosotros éramos de estar mucho tiempo juntos pero de hablar poco, así que no hablábamos de eso, pero si con algunos familiares míos lo habló y claramente me di cuenta que el viejo era sabiondo en ese sentido, lo analizaba a la luz de la política. Y tengo la suerte que mis hijos -como los hijos de todos- maman mucho más de uno que lo que uno mismo cree- mi mujer y yo somos militantes de siempre- y ellos han crecido con nuestros compañeros, nuestros amigos, con los que íbamos a un asado o de vacaciones, eran compañeros militantes, nuestro mundo ha sido un mundo militante, de manera que los pibes también -por suerte- a veces sonríen, a veces putean, pero entienden. Tengo en ese sentido una tranquilidad importante.



Joakito: Tenes hijos jóvenes y a la vez el kirchnerismo despertó entusiasmo en un sector de la juventud ¿Cómo es tu relación con los jóvenes? Nosotros somos personas adultas y venimos de otras vivencias, nos cuesta entender algunos códigos de la actual juventud ¿Cómo sobrellevas eso?

Pedro Baez: Es muy difícil. Pero lo difícil es darte cuenta y poder interpelar a sectores o a personas que están más allá de los ámbitos en los que uno se siente que nada como pez en el agua, porque cuando te encontras con un compañero puede haber diferentes matices, pero vos sabes que estás en una pecera mas o menos común, eso me ocurre también con mis hijos que ven o interpretan la realidad con el mismo prisma que yo. El desafío es, por un lado, con los jóvenes, ayudar a transferirles algunas cosas rescatables de nuestro pasado, que entiendan la necesidad de formarse, que entiendan la necesidad de leer, que entiendan a quién hay que leer, porque hay que vacunarse muy bien para que el veneno que todo los días destila la superestructura cultural no te envenene, es muy difícil escapar del individualismo, de no adscribir a la agrupación "me salvo solo, vos no tenes nada". Entonces, mantener esa pelea de que la salida es colectiva es una cosa muy importante para los jóvenes. Esto en la actualidad con las redes sociales es más difícil, porque las redes sociales, fragmentan. El desafío está en demostrar las tomas de muestra que nos permitan ir mas allá de lo que ya está identificado. 
Si bien los sectores juveniles, sobre todo desde el 2009, después de la crisis con el campo, creo que hubo un quiebre y una incorporación muy importante hasta el 2014, que se sanciona la ley que le da la posibilidad a los jóvenes de votar, me parece que, mas allá que es un sector muy dinámico, hay una mayoría que está afuera, que hoy está siendo atacada por la incertidumbre, por la falta de trabajo, por la falta de futuro. Y está siendo atacada por el veneno que estos tipos destilan todos los días por los medios, que va a costar mucho. En términos de autocrítica, creo que nosotros, nuestro gobierno en los 12 años, y acá en la provincia también, el Pato hizo 152 escuelas nuevas ¿Cuántas se han hecho ahora?. Cristina y Nestor ,creo que hicieron mas de 2000 ¿Cuántas se han hecho ahora? Esa mentira que decían de los jardines de infantes, no han hecho uno. Se han fugado 55 mil millones de dólares y no han hecho ni un jardín de infantes. Han endeudado el país en 150 mil millones de dólares, el año que viene vamos a tener que pagar 600 mil millones en intereses de deuda ¿Cuántos jardines de infantes se puede hacer con eso? No han hecho uno. Digo la autocrítica porque nosotros con todo lo que hicimos en infraestructura, equipamiento, de currícula también, no fuimos capaces de modificar el sistema pedagógico del país, porque con todo el esfuerzo que se hizo seguimos con el normalismo de Sarmiento y seguimos idolatrando a tipos que han hecho lo que hoy está haciendo Macri. Si no clarificamos un proyecto que les clarifique y diga a los argentinitos -"en el origen está el destino", como decía Freud- qué es lo que pasó en el país, esto de los ciclos va a ser inevitable.



Joakito: ¿Un libro imprescindible?

Pedro Baez: La formación de la conciencia nacional, de Juan José Hernandez Arregui.

Joakito: ¿Un disco imprescindible?

Pedro Baez: Uhhh, tantos. No me considero culto musicalmente, escucho de todo. Escucho mucho Jazz, Bossanova, Laguna cantando Chamamé, pero bueno. Un disco...centrémonos en Litto Nebbia que tiene a esta altura como cuatrocientos discos. Es una cosa de juventud, me genera mucha nostalgia.

Joakito: ¿Un cuadro artístico?

Pedro Baez: Dame dos. Cualquiera de Carpani. Y me impactó mucho cuando vi en el Museo Del Prado, en Madrid, la serie negra de Goya.

Joakito: ¿Una salida ideal?

Pedro Baez: La soñada hoy, es compartir con mis mujer y mis hijos y obviamente en un marco multitudinario, el regreso de Cristina.

Joakito: ¿Una bebida?

Pedro Baez: Vino tinto

Joakito: ¿Creés en Dios?

Pedro Baez: Tuve una educación profundamente religiosa, tuve la consabida rebeldía cuando salí del closet una vez que terminó la dictadura y empezar a ver que te habían encerrado, provoca una natural rebeldía que te lleva al alejamiento de todo el ritual, de las prácticas y de lo formal, pero sí creo. Siento culpa de no tener una práctica que acompañe a los curas comprometidos con la justicia social.

Joakito: ¿Estás a favor de la legalización de la marihuana?

Pedro Baez: Si, ¡a esta altura!

Joakito: ¿Estás a favor de la legalización del aborto?

Pedro Baez: Si, consecuencia de la lucha de las mujeres. Con mi señora nunca estuvimos frente a la situación concreta de considerar siquiera abortar, de manera que corro con cierta ventaja, pero reconozco que me terminó de abrir la cabeza la lucha. Tengo en mi radio de acción, en la agrupación, hay compañeras que están en contra pero la mayoría con sus argumentos a favor, son las que te terminan liquidando y lo he manifestado en la cámara de diputados.

Joakito: ¿Estás a favor de la eutanasia?

Pedro Baez: No conozco el debate, no estoy en condiciones de opinar al respecto. Puedo decir lo que nosotros, con mis hermanos, cómo hemos acompañado el proceso -que fue muy largo en el caso de mi mamá y que fue muy corto y muy rápido en el caso de mi viejo- que fue no hacer nada que significara prolongar una situación que es irreversible, sino acompañar.

Joakito: ¿Qué fue lo mejor de Perón?

Pedro Baez: La cultura del trabajo

Joakito: ¿Qué fue lo peor de Perón? 

Pedro Baez: Lopez Rega

Joakito: ¿Qué se te pasa por la cabeza cuando te vas a a dormir?

Pedro Baez: Tengo la suerte de que me voy a acostar cuando tengo sueño y apoyo la cabeza y me duermo y a la mañana temprano me levanto y no hago fiaca. Creo que me privo de ciertos placeres, pero nunca he podido hacer fiaca. Me despierto y me levanto, y me acuesto y me duermo. Después el resto del día obviamente que uno está preocupado por muchos temas.

Joakito: ¿Cómo te gustaría que te recuerden?

Pedro Baez: Hace unos días, un compañero dijo una frase, una cosa que me gustaría, no sé si seré merecedor. "Un compañero noble", dijo, refiriéndose a mi, en realidad a dos compañeros, a otro y a mi. Que lograra que unos digan eso de mí, me voy hecho.

Joakito: ¿Cómo te ves dentro de 30 años?

Pedro Baez: Me veo activo, pero no lo tengo comprado, uno no sabe que va a pasar dentro de 10
minutos.

Joakito: Se que esta pregunta es muy difícil por el momento que estas pasando, pero ¿Qué significa para vos la muerte?

Pedro Baez: La muerte es la muerte. Dicen que uno le tiene miedo a lo desconocido, nadie ha vuelto de ahí como para decir lo que hay del otro lado, sigue siendo desconocido. Lo que a mi me asusta de la muerte es irme y dejar muchas cosas pendientes, por eso uno no es muy dormilón. Yo voy a terminar mi mandato y creo que no hay un día en el que no haya venido a la oficina, de mañana y de tarde. Yo no soy de ir a pescar, aunque no me vendría mal ni censuro a los que lo hacen, pero en mi caso particular, creo que eso es lo que tengo. Resolver las cosas que uno tiene que resolver para que esté todo ordenado. Para lo que hemos venido, no pasar por este mundo desapercibido, como creo que ocurre. En la facultad por ejemplo, hay muchos que pasan por la facultad y se van y nadie se acuerda de ellos, pero hay otros que se van y 15 años después, en el laboratorio, el profesor, el empleado administrativo, se acuerdan, eso es lindo. Vuelvo a José María. El vivía en Gualeguaychú, un día lo llamo y el tipo no tenía ni la menor idea que le iba a decir "vení, hacete cargo de la editorial de la provincia". Y vino acá, se instaló, se desarrolló, formó pareja y termina sus últimos días acá. Creo que es un buen final porque terminó siendo querido. Los familiares de él, que no eran de venir para acá, él iba a visitarlos a Buenos Aires, y la única razón, el único hecho que mitigó el dolor de ellos, era ver lo que había construido en términos de relaciones, de afectos, eso me parece lindo y lo que uno trata de lograr.