¿El presupuesto lo hizo el FMI?



Ezequiel Bauman-. Por qué no vale la pena analizar un presupuesto votado por Cambiemos y algunos peronistas, en un contexto de compra y venta de votos, mentiras institucionalizadas y una Justicia Federal carente de seriedad.


Hace un año, la totalidad de los legisladores nacionales de Cambiemos más los peronistas unitarios que responden a algunos gobernadores, haciéndose llamar curiosamente "federales" votaban un presupuesto que estimaba la inflación del 2018 en 10% (a las 24 horas el gobierno se desmintió a sí mismo y cambió lo votado por el Congreso un 50%, que de todas maneras quedaba en un ridículo 15%) y un dólar a 17 pesos para diciembre. El dólar hoy se vende a 40 pesos y la inflación para diciembre los economistas neoliberales, que nunca aciertan nada, la estiman en 50%.

Por mucho menos que esta mentira contable, fue destituida la señora Dilma Rousseff. Y convengamos que Brasil no es un paraíso institucional, sino todo lo contrario.
Para seguir con las comparaciones regionales, las imágenes de la policía golpeando a legisladores nacionales nos recuerdan a Venezuela. ¿No era que este gobierno vino a impedir que seamos Venezuela? No solo económicamente nos estamos pareciendo, al parecer, también políticamente.

El recuerdo del presupuesto votado por los mismos legisladores que votaron este presupuesto es importante porque nos recuerda que a este gobierno no se lo puede tomar en serio.

Este presupuesto no fue elaborado por el FMI. Ese es un error que tiene su explicación en el marketing, no en la vida real.
Pero con su sesgo de derecha y su rol de cuidar los grandes capitales de occidente, el Fondo Monetario Internacional sabe lo que hace y en sus propósitos es serio. Jamás elaboraría un presupuesto con tantas mentiras. De hecho, en sus pronósticos para la Argentina, desmienten lo votado ayer por la Cámara de Diputados de la Nación.
El FMI simplemente pone los objetivos, que son garantizar el pago de la astronómica deuda externa contraída irresponsablemente por el gobierno de Cambiemos, a tasas usureras; además de garantizar que existan dólares prestados que operen contra la Argentina de dos maneras: garantizando la fuga de capitales e hipotecando al país para cuando el próximo presidente, que surgirá de la oposición, tenga las manos atadas.
En pos de ese objetivo, el gobierno apela a lo que en la jerga de los contadores se denomina "contabilidad creativa" y se usa para estafar al fisco. En el ámbito público, para estafar a la gente.
Efectivamente, la gente será estafada a través de un brutal ajuste de los servicios que presta el Estado, agravando la mezquindad fiscal que produce tanta pobreza y desigualdad.


No vale la pena hacer un análisis del presupuesto porque dejó de ser la ley de leyes para transformarse en una mentira de la A a la Z. Es un presupuesto que lo terminarán de resolver las fuerzas de seguridad y los damnificados.
Pongamos un ejemplo. El gobierno nacional se endeudó de manera irresponsable y nadie sabe el destino de ese dinero, que ahora hay que empezar a pagar porque vaciaron las arcas del Banco Central en la última fuga de capitales, a la cual un cínico ingeniero Mauricio Macri llama "turbulencias" y los economistas de derecha denominan corrida cambiaria: son juegos de palabras para denominar un hecho concreto que es la fuga de capitales especulativos una vez hecho su monumental negocio con las LEBAC e instrumentos parecidos y cada vez más riesgosos por parte del interventor ilegal del Banco Central. El solo hecho de que la conducción del Banco Central esté ocupando sus lugares de manera ilegal, le quita legitimidad y legalidad al presupuesto, además de que a futuro permite declarar como "deuda odiosa", es decir contraída ilegalmente, la deuda con el FMI que es la pesada herencia que deja este gobierno. Esta veta jurídica permitirá a los próximos presidentes liberarse del lastre del FMI.
Para pagar parte de ese dinero del endeudamiento, el gobierno nacional propone parar todas las obras públicas en 2019. Pero la familia del Presidente vive de este Club de la Obra Pública que opera en la Argentina desde prácticamente su fundación como Nación. ¿Está dispuesto Franco Macri y sus socios a frenar lo que sin sonrojarse denominan "actividad empresarial"? Hay una "deuda flotante", que es donde se concentra el grueso de la corrupción, donde están todos los empresarios amigos de los funcionarios del gobierno. ¿Van a dejar de pagarse a sí mismos en el gobierno?
El gobierno nacional también bajó un 90% las partidas presupuestarias para escuelas técnicas. Si los docentes se resisten, los reprimirán. Si aún se siguen oponiendo y hay demasiados muertos y heridos, probablemente el gobierno retroceda y el ajuste no sea del 90% sino del, pongamos, 70%. Pero de otro lado tiene que sacar ese dinero que no le pudo sacar a las escuelas. Así que volverá a apelar a los más débiles. Pero a los discapacitados ya les sacaron todo, a los jubilados y beneficiarios del derecho humano a la Asignación Universal ya les rebajaron el pago y les quitaron asistencia social y medicamentos. Un nuevo manoteo a estas cajas no parece viable. Pero es la única salida que le queda al gobierno nacional. En el presupuesto dibujado no se menciona en ningún tramo que vayan a volver a sacarle plata a los jubilados para pagarse a ellos mismos la deuda flotante y los intereses del endeudamiento que crearon.
En definitiva, la situación dependerá de las relaciones de fuerza, las resistencias que opongan los distintos sectores sociales y la empatía o falte de la misma para con los sectores más débiles de la sociedad. Lo votado ayer no tiene ninguna importancia bajo este gobierno, con este Congreso donde los votos se compran y venden y con esta Justicia Federal.

El FMI no solo agravará estos problemas, sino que hará todo lo posible para que suframos por más tiempo. Pero ellos saben lo que quieren. En el fondo también saben cómo va a reaccionar un gobierno de derecha para cumplir los objetivos que el FMI les obliga a cumplir. Pero no es el FMI el que hace el presupuesto. No son tan tontos.