El lío en el que se metió Massa

Gerardo Pressman-. Massa criticó al campo y luego arrugó. Las repercusiones dentro del variopinto mundo peronista.



Lo que parecía una inteligente jugada de Sergio Massa, apuntar contra el campo como responsables de la situación económica de las grandes mayorías, terminó metiéndolo en un lío. Que explica los límites del autodenominado "peronismo federal".

Massa visitó a la gobernadora de Tierra del Fuego, Roxana Bertone, que como muchos mandatarios peronistas, estaba cercana al gobierno de Macri y eso le hizo perder las elecciones legislativas, quedándose con poco para negociar con el gobierno nacional, al dejar de tener peso en el Congreso Nacional donde Cambiemos tiene minoría a pesar de haber ganado las elecciones legislativas en 2017. Lo cual hizo que desde el macrismo se avance con medidas antipopulares que castigan a la Patagonia, dentro de un contexto de un modelo anti industrial. Macri tiene pésima imagen en Tierra del Fuego y los radicales se despegan públicamente de su figura. En Tierra del Fuego, a diferencia de por ejemplo Entre Ríos, no hay un sector que se esté beneficiando con este modelo económico, porque no hay campo ni un mercado de capitales especulativos como lo es la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, las cooperativas para no pagar impuestos del campo, bancos que vivan de prestarle a este sector y especular luego con las Lebacs, Leliqs, etc.
En ese marco, Bertone se acercó al kirchnerismo primero y luego invitó a Massa a recorrer una fábrica donde trabajan mil personas. Massa tras la visita luego tuiteó que los que exportan productos primarios "saquean el país".  Eran palabras de un contenido ideológico inusual en Massa.
Massa parecía querer instalar un "relato" sobre el por qué de la crisis y cuál es la solución. Justamente, lo que falta hoy en la escena pública opositora, un relato que explique la crisis y cómo salir de ella.
El kirchnerismo está demasiado enfrascado defendiendo el pasado pero le falta instalar en la agenda pública promesas de futuro. Por supuesto, el constante acoso judicial y los grandes medios machacando todo el día con esa agenda judicial le impide al kirchnerismo hablar del futuro. Pero también hay cierto grado de soberbia en las segundas líneas K que impiden cualquier esbozo de autocrítica que haga permeable, fuera del núcleo duro K, un discurso a futuro, que dote de esperanzas al círculo cercano pero no adherente al kirchnerismo. Los potenciales votantes que se fueron paulatinamente desde 2013 entre otras razones por el sectarismo. 



Lo que parecía una jugada inteligente, porque el voto del campo va a ir a Cambiemos para que prolongue su fiesta (en el campo la están levantando con pala), y dotaba de contenido al propio Massa y de yapa trataba de captar parte del voto K, terminó siendo un papelón.
"La Bolsa de Comercio de Rosario hizo conocer su sorpresa y disgusto por las declaraciones del Dr. Sergio Massa en su cuenta de Twitter, quien criticó al sector primario por "saquear al país en lugar de generar empleo".
La entidad bursátil manifiesta que el campo argentino es responsable de una sexta parte de los puestos de trabajo existentes en forma directa e indirecta, representa el 10% del producto bruto interno y el 60% de los dólares que el país consigue genuinamente gracias a sus exportaciones.
Argentina es el octavo país en superficie dedicada al sector agropecuario (2,7 millones de kilómetros cuadrados). Su región pampeana (más de 50 millones de hectáreas) es una de las cinco planicies más fértiles del mundo. Cuenta con potencial para casi todos los productos primarios y tiene un potencial importante para expandir el área cultivada. El país es octavo productor de alimentos y ocupa el quinto lugar como exportador" expresó en un comunicado la poderosa BCR.
Este comunicado de la Bolsa de Rosario y un par de tuits de multimillonarios del sector, lo hicieron arrugar a Massa, diciendo que no dijo lo que escribió y firmó, sino que se malinterpretó. Que en realidad quiso decir que se refería a la minería y el petróleo, con lo cual, su flamante aliado Juan Manuel Urtubey, de la Salta petrolera, quedaba pedaleando en el aire. Bertone, que busca apoyo nacional para sostener la industria de la que depende su gobernabilidad, quedó en un segundo plano y metida en un lío estéril, que no le sumaba nada. Juan Schiaretti, que en Córdoba sí tiene el voto del campo, guardó prudente silencio.
Los potenciales aliados de Massa, como Gustavo Bordet, que gobierna una provincia agraria, también guardaron silencio. Bordet necesita del voto K que en Entre Ríos concentra Sergio Urribarri, que le está dando manija a una ley resistida por el sector rural, porque pretende regular el uso de pesticidas para que no se fumigue en zonas cercanas a poblaciones, escuelas y asentamientos rurales. Cabe consignar que Santa Fe y Córdoba ya tienen legislaciones en este sentido.
Hasta ahora, también guardó silencio sobre los dichos de Massa, José Luis Gioja, presidente del PJ y principal lobista de las mineras, y el gobernador que le sucedió, Sergio Uñac, que estaba despegándose del macrismo tratando de proyectar su figura en el ámbito nacional como prenda de unidad entre kirchneristas y federales. Massa ya le marcó la cancha, poniéndole un potencial freno a la proyección de Uñac, dado que la prolija administración de San Juan puede explicarse a partir de la minería. Sería simplificar la cuestión reducir el gobierno de San Juan al boom de la minería, pero el debate político argentino de hoy no es muy sofisticado.

En la primera aparición pública de Massa luego de la foto con Schiaretti, Pichetto y Urtubey, terminó en soledad dando explicaciones sobre lo que dijo y lo que no dijo. Nada peor para un político que tener que andar aclarando sus dichos.