El dulce encanto de las palabras mágicas



 Daniela Sánchez-. Gracias, perdón, permiso, buen día, son palabras mágicas, que le recuerdan a una que está viva, que está en un planeta habitado por gente maravillosa y otra que no tanto, pero que el fugaz paso por la existencia, vale la pena.



¿Tanto cuesta expresar las palabras mágicas?
En estos tiempos de tanta violencia verbal, aún por parte de quienes se reivindican víctimas de una u otra victimización (lo cual no quiere decir que no lo sea), se han olvidado las palabras mágicas que abren compuertas al corazón de las personas.
¿Suena conservador pedir permiso, dar las gracias, decir buen día?
¡Qué importa!
Si a todos nos gusta que nos traten con amabilidad, así sea en un breve encuentro obligatorio, como compartir el asiento del colectivo, una cola para pagar la luz, una sala de espera del ginecólogo o una clase en la facultad.
Decir las palabras mágicas no le va a hacer mal a nadie. Quizás le resulte indiferente al otro, aunque a la mayoría no, quizás a alguno que otro le resulte indiferente y ni conteste, pero molestar no le va a molestar. Y nos hace sentir bien a nosotros.
Eso es lo importante. Porque no se le puede imponer a nadie un lenguaje, una forma de hablar, obligándolo porque "es lo políticamente correcto". Eso nunca funcionó y no va a funcionar. El lenguaje es dinámico, complejo y cambiante. Pero hay palabras que pueden cambiar pero su significado queda claro. Y hay palabras, como las palabras mágicas, que nos hacen sentir bien a quien las pronuncie. Si de paso hacen sentir bien a quien las escuche...¿por qué no usarlas más a menudo?