El agua potable y el desarrollo de la ciudad




El Arquitecto-. La Organización Mundial de la Salud, recomienda -debido a que es un bien que en el futuro puede escasear- que cada persona debería utilizar como máximo 50 litros de agua por día. Sin embargo, Argentina en general y Paraná en particular, están muy por encima de ese número, derrochando agua, aprovechándose de la falta de medidores y de que en muchas ciudades, entre ellas Paraná, no se controla cuánto consume y cuanto derrochan sus ciudadanos.



Entre Ríos, como su nombre lo indica, se encuentra rodeada por dos de los cursos más importantes de la región: el río Paraná y Uruguay; además, de una amplia red de trazados interiores y cuencas que se nutren de riachos, arroyos y cañadas, cuyos cauces siguen los accidentes topográficos, orientando las aguas hacia zonas bajas. A pesar de esto, son recurrentes los problemas de sequías como de exceso hídrico, que ocasionan grandes pérdidas a la economía regional, como así también para contar con la suficiente garantía de potabilización y calidad para el consumo humano en muchas regiones y poblaciones y la insuficiente gestión en el tratamiento de efluentes. Por lo que es necesario, priorizar el cuidado de este recurso natural, ya que abunda pero no es ilimitado y  es extremadamente frágil a la acción humana.


El crecimiento demográfico, la urbanización y el desarrollo económico han provocando un incremento de la demanda de agua potable.
La construcción deliberada de edificios de departamentos - lo cual es saludable para el crecimiento de cualquier ciudad, sobre todo si son construcciones verticales- sin control por parte del Estado ha llevado a que muchos ciudadanos vean afectados el servicio de agua potable en sus domicilios. Si a esto le sumamos que casi el 40% del consumo de agua potable en la ciudad no esta registrado debido al uso de cañerías no facturadas, es indudable, que con el paso del tiempo, el suministro de agua potable será un problema en una ciudad con cada vez mas expansión y que se aleja cada vez mas del río.
El diseño de un edificio o de un barrio con casas particulares, asimismo como el proceso de construcción bien planificado, puede lograr ahorro de agua, y también puede traer bajos costos asociados de energía y tratamiento de las aguas residuales. Avanzar hacia una construcción sustentable ayuda a reducir el impacto sobre el ciclo del agua, incluyendo los procesos constructivos, ya que conlleva un uso racional del recurso y evita la contaminación de napas freáticas y flujos de agua.
Instar a todos aquellos que instalen algún nuevo proyecto inmobiliario a que estos proyectos cuenten con un sistema de recolección de agua para que pueda ser usada en la limpieza y el riego puede ser una medida significativa. Esta medida no influye en el costo de construcción, siendo inferior al 0,33%, y se podrían recuperar casi 50 mil litros gratuitos anuales cada 100 metros cuadrados de construcción, aportando a su vez a reducir el impacto en las grandes lluvias que anegan aguas de las calles. Hay que tener en cuenta, que la construcción -única rama de la economía que no se ha visto afectada enormemente en la ciudad de Paraná por el impacto de la crisis económica nacional- es la industria que mas agua potable utiliza, ya que se la utiliza para la fabricación del cemento, debido a que carece de impurezas.

Otra solución para pensar el problema a largo plazo, es la instalación de medidores en los domicilios particulares. Está demostrado que solo a través de los progresos tecnológicos e instalando servicios tarifados ya es posible reducir significativamente el consumo de agua en los hogares. Por más que suene políticamente incorrecto, hay que tener en cuenta, y todas las experiencias en el mundo lo comprueban, que cuando se asocia el el precio del agua al volumen de agua consumida puede constituir un incentivo importantísimo para un uso más sostenible del agua.
¿Por qué mi madre de casi 80 años, que vive sola en su casa familiar, debe pagar lo mismo por el agua al año que X, mi compañero de gimnasio, que lava su auto casi todos los días y llena su pileta en verano?

Lograr una utilización más sostenible del suministro público de agua potable en la ciudad no exige únicamente aplicar medidas como las dichas mas arriba, sino también es necesario sensibilizar a la población sobre la necesidad de ahorrar agua.
En este sentido, desde los órganos estatales se puede aportar impulsando el etiquetado ecológico de los electrodomésticos o la certificación ecológica de los hoteles. que incluyan por supuesto el gasto de agua en la utilización de esos instrumentos o servicios.
Esta mínima acción puede jugar un papel determinante a la hora de educar a los consumidores y ayudarles a tomar decisiones bien informadas que favorezcan tanto un consumo más eficiente como un ahorro de agua.