Del yaguareté solo queda un monumento



Antonina Della Marisa-. En la provincia de Entre Ríos el yaguareté se extinguió completamente. Solo queda una escultura de este magnífico animal que supo poblar la diversa fauna entrerriana.
En Paraná hay un monumento de bronce, del año 1935, hecho en Buenos Aires, por un artista poco conocido de apellido Sardinet, quien hizo tres copias iguales (las otras dos están en Buenos Aires).
Es un monumento exótico, porque el animal en cuestión está extinguido. Y esta situación es poco difundida y conocida por los entrerrianos en general.
El yaguareté, después del tigre y el león, es el félido más grande del mundo. El único sobreviviente de cuatro especies. Habita solamente en el continente americano. Está extinguido en Estados Unidos y en peligro de extinción en Argentina.

En Entre Ríos, habitó con una gran cantidad de ejemplares, debido a que prefiere los lugares cercanos al agua. Los ríos y arroyos de la provincia argentina de Entre Ríos le sirvieron para sobrevivir y proliferar.

A medida que los bosques nativos se fueron perdiendo, este animal carnívoro fue desapareciendo.
Al ser el principal depredador de Entre Ríos, regulaba las poblaciones de los demás animales, especialmente los reptiles y los pumas, con quienes competían por las presas y el territorio. La expansión de la ganadería vacuna fue paradójica para los yaguaretés: les proporcionaron abundante comida, para varios días. Y a pesar de que son animales solitarios, la población de yaguaretés se multiplicó gracias a esta proliferación de abundante comida de buena calidad y fácil caza. la ganadería, como cuenta Max Weber en sus notas sobre Entre Ríos, era abundante en la provincia. Pero esto significó también su fin, dado que los dueños de los campos empezaron a contratar cazadores para que los maten. De hecho, existía como oficio y las grandes estancias tenían cazadores fijos y especializados, con la única tarea dentro de la hacienda, de matar depredadores, sobre todo, yaguaretés, el cual es considerado un superdepredador, lo que en Ciencias Naturales se aplica a pocas especies, las cuales se ubican en lo alto de la pirámide alimentaria y no tienen depredador natural. Pero son claves para la regulación del ecosistema.
A su vez, la tala indiscriminada para el pastoreo de vacas, fue dinamitando su hábitat natural.
El hombre contribuyó de manera decisiva a su desaparición en Entre Ríos, por varios factores. Por un lado, la venta de estos ejemplares a Europa, los cuales eran pagados muy caros para tenerlos en zoológicos públicos o privados. Además, se comercializaba su piel.  Actualmente, la venta de estos animales está prohibida por la ley argentina.
Por otro lado y de manera decisiva, porque muchos granjeros entrerrianos les pagaban a cazadores y trabajadores golondrina para que los maten, para así proteger su ganado.
En muchos países americanos hay reservas naturales donde cuidan y protegen al yaguareté. En Entre Ríos, nunca hubo una política de estado en esta dirección. De hecho, tampoco hay estudios actualizados sobre cómo fueron los días de esplendor del yaguareté en Entre Ríos y cómo afectó al ecosistema su desaparición. Una hipótesis es que los depredadores medianos se multiplicaron al no existir la amenaza del yaguareté que regulaba estas poblaciones de depredadores medianos, por lo tanto éstos fueron cazando más y más a las especies más chicas, muchas de las cuales ya se han extinguido.
Se cree que quedan algunos ejemplares de yaguareté en la selva paranaense que queda en Misiones. Y desde el año 2015 se está intentando en Corrientes, en la zona de los Esteros del Iberá, reintroducir ejemplares que se encuentran en el zoológico de La Plata, la capital de la provincia de Buenos Aires.
Esto coincide con una tendencia creciente en Europa a terminar con los zoológicos de encierro y crear, en cambio, reservas naturales.
La caza de este ejemplar por supuesto que está prohibida en Argentina, así como en otros países.



El monumento al yaguareté es frecuentemente noticia en los medios entrerrianos porque sufre de vandalismo, un vandalismo inconcebible, pero pocos saben que se trata de un animal extinguido por completo en los montes nativos de la provincia.