De dirigentes universitarios a empresarios de las universidades

Joakito-. El lado oscuro de la candorosa militancia universitaria. El grueso de las agrupaciones estudiantiles que ocupan cargos en los centros de estudiantes y en la Federación, han pasado de ser "portadores" de la discusión política y académica a ser meros "prestadores" de servicios.
Promediando la década del 90 en el siglo pasado, como consecuencia del descrédito que comenzaban a tener las poderosas agrupaciones nacionales vinculadas a partidos políticos tradicionales como la Franja Morada (UCR) y la JUP (PJ) a partir de la sanción de la ley menemista de educación superior, surgieron hacia el interior de las universidades públicas nacionales, centenares de agrupaciones pequeñas, que disconformes con los "relatos nacionales" centraron la discusión puertas adentro, preocupándose por las discusiones relacionadas a la formación académica y al perfil profesional.
Con el tiempo muchas de estas agrupaciones independientes, que fueron creciendo a partir de la crisis de Franja Morada durante el gobierno de la Alianza, se "reconvirtieron" y pasaron a ser parte del entramado de negocios que significa estar al frente de una administración nacional. Muchos de ellos hicieron escuela, a partir de administrar los cuantiosos dineros que obtienen por parte de los estudiantes a cambio de fotocopias y de otro tipo de servicios.

Es sabido que los estudiantes son la segunda fuerza en términos de poder dentro de la universidad, por lo que para ser elegido rector o decano, siempre es necesario "acordar" con las agrupaciones que conducen al estudiantado. Para lograr este apoyo, muchas veces las autoridades de las facultades acuerdan con los centros de estudiantes la concesión de algunos servicios como son el expendio de material bibliográfico fotocopiado, o la instalación de algún tipo de cantina. Algunos veces, estos acuerdos con los "estudiantes" consisten en contratar a militantes de las agrupaciones que conducen los centros u otorgarles “becas”. Todo esto se hace en un marco de informalidad y sin validez legal. ¿O acaso algunas de los centros de estudiantes de la UNER paga cargas sociales a quienes hacen trabajar en la fotocopiadora o la cantina? No, al contrario, rozan la ilegalidad y lo que es peor camuflan esta explotación laboral bajo la figura de "becario".

En el mes de agosto, mes en los que las universidades públicas nacionales estuvieron paradas debido a conflictos salariales, las agrupaciones estudiantiles, en vez de propender a un debate serio, plural y tolerante, sobre qué tipo de universidad necesita la sociedad, malgastó el tiempo en organizar festivales o juntadas para ver si lograban un apoyo de la comunidad a su reclamo. Tampoco se concentraron en buscar alternativas para favorecer la permanencia de los estudiantes en la universidad en tiempos de crisis, como por ejemplo, dedicándose a digitalizar el material bibliográfico, lo que no solo ayudaría a economizar los gastos de los estudiantes sino también contribuiría a reducir el impacto negativo del papel en el medio ambiente, en una provincia que se caracteriza por haber peleado contra la instalación de las papeleras a la vera del río. Puede parecer una crítica boba esta última, pero tengamos en cuenta que quienes estudian en la ciudad de Paraná, mayoritariamente provienen del interior de la provincia o de Santa Fé, por lo que la digitalización, además de que los estudiantes hoy en día están familiarizados con los dispositivos tecnológicos mucho mas que con un libro, le permitiría acceder al material bibliográfico para leerlo en cualquier lugar.
No es un dato menor que las agrupaciones estudiantiles, se financien con la plata de las fotocopias. El uso actual de fotocopias como el casi único material de estudio, va en desmedro de la calidad académica, debido a que las fotocopias que circulan son siempre las mismas, sin renovarse ni adaptar el material a los tiempos que corren. Por cierto, las fotocopias de libros tampoco son muy legales...

Pero los centros de estudiantes no son solamente un órgano gremial, también -por lo menos así debería ser- deben cumplir un papel académico. Esto ha sido ignorado por la mayoría del movimiento estudiantil y se evidencia, por un lado, en la casi absoluta falta de publicaciones, revistas y material académico producido por los estudiantes, y por el otro, en la escasa participación del movimiento estudiantil en las cátedras y en los jurados de concursos, espacios que han pasado a ser digitados por la camarilla docente de turno. ¿En cuántos concursos de ayudantes de cátedra han tenido participación los centros de estudiantes? No es un dato menor que participen cada vez menos estudiantes en estas instancias, ya que los ayudantes de cátedra resultan fundamentales para el proceso de enseñanza y aprendizaje que se da dentro del aula, al mejorar el vínculo de las cátedras y sus contenidos con los estudiantes, porque los ayudantes son nexos entre docentes y estudiantes, aportando desde su propia experiencia como pares estudiantes que ya atravesaron el cursado y la rendida de parciales y finales en la cátedra. Pero también convidando los conocimientos adquiridos en otras instancias dentro y fuera de la Universidad, que complementan los contenidos teóricos vertidos en los apuntes. Estos espacios fueron dejado de lado, dejando todo a merced del corporativismo docente, obteniendo como resultado que en casi todas las facultades sean los mismos docentes desde hace mas de 20 años.
Si tenemos en cuenta que los centros de estudiantes, además de ser la instancia de representación gremial y académica de los estudiantes, deben aportar al proceso de sociabilización de quienes acceden a la universidad, sobre todo quienes provienen de otras ciudades, actualmente nada de esto ocurre.
La búsqueda constante del lucro por parte de las distintas agrupaciones políticas que conducen los centros de estudiantes, ha incluso modificado hasta las maneras de recreación de los estudiantes. Lejos quedaron la organización de "peñas y tertulias" como espacios pensados desde la academia y realizados dentro de la misma, para aportar a la sociabilidad de los estudiantes, sobre todo los que provienen de otros lugares. Estas "peñas" hasta no hace mucho tiempo, eran pensadas como espacios donde los propios estudiantes de una facultad podían juntarse a intercambiar diferentes expresiones artísticas realizadas por ellos mismo. Esto quedó en el pasado, dando lugar a "mega fiestas" con luces de colores donde se pasa la música que suena en los boliches, con barras donde se venden todo tipo de tragos, donde nadie conversa ni interactúa entre sí. Han dejado de lado el promover el intercambio y la sociabilidad a cambio de seguir fortaleciendo las arcas de sus respectivos centros de estudiantes.
Peor es el caso del deporte, que si no fuese por las instancias institucionales de Bienestar Estudiantil, estarían básicamente desaparecidas de las opciones con las que cuenta todo aquel que decide estudiar una carrera universitaria en la universidad pública.