"Cambiemos será una versión de Bolsonaro"



 María Celina Tosi Bagilet-.  Marcelo Brignoni es dirigente político y periodista, colaborador de distintos medios de la ciudad de Buenos Aires, la provincia de Santa Fe y Noticias Entre Ríos. Brillante analista, lector atento y un torbellino expresivo, en esta entrevista, aborda la situación política internacional.


¿Cómo ve al gobierno de Donald Trump y qué opina de la fuerte oposición del establishment periodístico de los Estados Unidos a su gobierno?

Los medios de comunicación han sufrido una transformación muy grande en los últimos 25 años. Históricamente, después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se arma el orden internacional que todavía es lo que más o menos vemos: las Naciones Unidas, el Fondo Monetario; todo eso es una estructuración internacional que tiene 70 años, no es tan vieja. Los medios de comunicación, habitualmente, eran emprendimientos de periodistas que se transformaban en empresarios y que llevaban adelante medios de comunicación en esta vieja idea, que todavía reproduce el diario La Nación, de los medios de comunicación como tribuna de doctrina, como espacio de difusión de ideas, de opiniones de la sociedad. El paso del tiempo, la concentración y la internacionalización de la economía, lo que produjo es que ese tipo de medios de comunicación sean cada vez más marginales dentro del sistema general de medios. Y la globalización produjo que las grandes empresas internacionales fueran las que se quedaran con los medios de comunicación. De hecho, desde un medio emblemático de occidente como el New York Times hasta el diario Telegram de Reino Unido, hoy no son medios de comunicación propiamente dichos, sino que forman parte de paquetes fraccionarios de empresas multinacionales.
Esto provocó que esos medios de comunicación funcionen en la práctica como agencias publicitarias de las empresas a las cuales pertenecen. Y esas empresas tienen intereses que están más cerca o más lejos de la situación. Los medios de comunicación de Estados Unidos que acompañan a Trump son aquellos que tienen intereses en el mercado interno, en la industria automotriz y armamentística, que son las tres cosas sobre las que Trump constituye su legitimidad. Y los medios que cuestionan a Trump son los que están más vinculados a los bancos y organismos financieros, con el New York Times, como paradigma de eso.
En cuanto a cómo va a terminar, a mí me parece que hay un formato que es que más allá de determinadas condenas a las formas de Donald Trump, en términos internos, el mejoramiento de la economía, de la situación de desempleo y la recomposición económica de muchas regiones de Estados Unidos que estaban muy desmejoradas, sobre todo el medio oeste, la zona de Misuri, Michigan, me parece que le dan un nivel de consenso de los sectores de trabajadores organizados norteamericanos de clase media baja que no se vislumbra porque son sectores que no están en la visibilidad de los medios de comunicación. Entonces, muchas veces la gente cree que lo que pasa en Nueva York es lo que pasa en Estados Unidos y esta ciudad es la menos estadounidense del país. A mí me parece que Trump tiene niveles de consenso interno importantes. Es un tipo "políticamente incorrecto", que dice barbaridades, mucho más son las que dice que las que hace. De hecho, a esta altura de su mandato, Obama había deportado el doble de mexicanos de los que deportó Trump, y había bombardeado el doble de los países. Lo que pasa es que Obama como aparecía simpático y fungía una serie de situaciones discursivas amigables, parecía como que fuera un tipo comprometido con la democracia en el mundo. Mientras que Trump era una especie de fascista reencarnado en Estados Unidos. Yo no comparto esa mirada, me parece absolutamente interesada y fuera de contexto. Y a mí me parece que lo que pasa ahora es que Trump ha dinamitado, es esta idea de multilateralismo, de libre comercio, básicamente porque el tipo se da cuenta que eso significa un deterioro notable de la condición de vida de los trabajadores y eso me parece que es un formato que le va a producir ahora a él condenas internacionales pero no internas.

En cuánto a la guerra comercial entre EEUU y China, ¿pensas que llegó para quedarse? ¿Crees que puede transformarse en una guerra militar?

A ver, que una guerra comercial se termine transformando en una guerra militar es casi imposible de prever. Sí me parece que lo que está claro es que estos procesos que señalaba antes, terminan con lo que nosotros conocimos como la globalización. Nosotros estamos atravesando una etapa a la que yo denomino de "desglobalización", que básicamente tiene su origen en lo siguiente: cuando se genera la primera globalización, sobre mediados de la década de los 90, surge con el sentido de que las empresas puedan producir en aquellos lugares donde sus costos son más bajos. Esto significa que una empresa norteamericana, por ejemplo, paga el costo laboral de un trabajador norteamericano más alto que el de un trabajador chino o bangladesh, entonces estas empresas trasladan su producción a estos países porque ganan más dinero.
Este fue un proceso que se fue dando durante la década del 90 y la primera etapa del siglo XXI, y que básicamente significó un deterioro notable de las condiciones de vida de los trabajadores de los países centrales. El mayor impacto contra la condición de vida de los trabajadores se da en Estados Unidos y en Europa occidental. Una de las razones por las que Trump gana las elecciones es ésa, porque es quien dice que va a hacer que las empresas norteamericanas vuelvan a producir en el país, que va a recuperar esos puestos de trabajo y va a hacer que vuelvan a tener el sueño americano vigente otra vez. Cuando vos analizas la votación que lo lleva a Trump como candidato a presidente, gana en aquellas regiones de Estados Unidos donde hay sectores más pobres y trabajadores, y pierde en los lugares donde está el establishment político y financiero: Boston, Nueva York, Washington. Y gana en, Misuri, Arizona, Ohio. Ese proceso básicamente está planteado en lo que él mismo hace como presidente. Lo primero que hace es sacar a Estados Unidos del Tratado Transpacífico de Libre Comercio, y se plantea que el país no va a reconocer más ninguna institucionalidad internacional para que audite y arbitre sus necesidades económicas. Dinamita esa mirada, disuelve el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte, NAFTA por sus siglas en inglés) y se plantea que lo va a discutir todo de nuevo porque la industria automotriz estadounidense trasladándose a México deja sin trabajo a los norteamericanos que viven en Detroit; llama a la gente de Apple y les dice que si los teléfonos no vuelven a producirse en Estados Unidos, a los que se produzcan en China les va a cobrar el 35% de impuestos. Hace todo un diseño destinado a eliminar por un tiempo largo esta idea de libre mercado que regula dónde están las empresas, de cuánto son los salarios. El dice que a las empresas norteamericanas que no estén en el país, no les va a dejar importar más nada; que no cree en la globalización, en las sociedades de libre frontera, y que Estados Unidos va a asumir su rol, desde la política, para controlar la economía.
Esto es bastante novedoso porque es una situación que no se producía en Estados Unidos hace muchos años. Porque, además, esta idea del capitalismo financiero internacionalizado era la idea que primó desde George Bush padre, desde Ronald Reagan, hasta acá.
Si a eso se le suma que Rusia ya no es una colonia precapitalista y que China consigue sacar a 200 millones de personas de la pobreza y transformarse en un país productivo con un alto nivel de impacto en el mundo, significa que hoy aquella idea del multilateralismo es una mesa de tres. Una mesa donde se sientan China, Rusia y Estados Unidos que son los que están diseñando el mundo del futuro. Que a uno puede gustarle más o menos eso, pero es como si a uno le guste más o menos la lluvia; existe más allá de lo que a mí me parezca.
En ese marco, a mí me parece que la tensión entre Estados Unidos y China es una tensión que va a hacer que el agua no llegue al río, pero claramente este proceso de deslocalización geográfica producto de la globalización, lo que determinó es que Estados Unidos tenga un déficit de 300 mil millones anuales con China. Esto significa que Estados Unidos le compra a China mucho más de lo que puede venderle, y le compra manufacturas que en muchos casos están hechas por empresas de origen norteamericanos que están radicadas en China. Entonces lo que Trump dice es que no le va a comprar más nada a China, si ellos no le compran cosas a él. Yo no lo llamaría guerra comercial, lo llamaría una negociación de intereses recíprocos de equilibrio comercial. China a su vez condiciona a Estados Unidos, ya que es el principal comprador de los bonos de la deuda norteamericana, que son un tipo de derivado financiero que Estados Unidos pone a la venta en los mercados internacionales para conseguir con eso financiación para su desarrollo local. Quien más de esos bonos tiene en el mundo es China, entonces plantea que Estados Unidos le compra más en mercancía de lo que ellos a él, pero ellos compran bonos gracias a los cuales el Estado norteamericano financia gran parte de las cosas que hacen en el país. Esta es la negociación. En algún punto, en mi opinión, se va a estabilizar. Lo que está claro es que esa negociación entre China y Estados Unidos, con Rusia como el tercero en discordia porque tiende a ser el controlante de toda la energía que transita y va a transitar por Europa en el futuro, a diferencia de China, que no tiene petróleo ni gas. Entonces, Estados Unidos lo que intenta hacer todo el tiempo es evitar un acuerdo estratégico Ruso-Chino. Si este acuerdo se consolida, Estados Unidos va a dejar de ser la principal potencia del mundo en semanas. Eso es lo que está en discusión; 20 años atrás, Estados Unidos era la única potencia hegemónica en el mundo, la Unión Soviética se había caído el mundo y no existía más, China estaba enredada en su situación para tratar de transformarse en una potencia productiva. En todo este tiempo Estados Unidos perdió un montón de influencia, la ganó China, se consolidó Rusia. Inclusive en datos que son poco conocidos pero son importantes para hacer el análisis. Hace 15 días publicó Naciones Unidas, a través de su agencia de control de armas atómicas que tiene su radicación en Viena, la evaluación y la auditoria del arsenal nuclear del mundo; en ese arsenal nuclear hay aproximadamente 17.000 ojivas nucleares publicadas en el mundo, que alcanzan para romper el mundo unas cuantas veces, pero de ese total, 8.500 ojivas nucleares son rusas. Es decir que Rusia es hoy la potencia militar más importante en el mundo, más que Estados Unidos. Si a eso le sumas que cuando se organiza la economía internacionalizada, después de la Segunda Guerra Mundial, y se funda el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio, Estados Unidos representaba el 51% del Producto Bruto Mundial, es decir que de la cantidad de cosas que se producían en el mundo, la mitad se hacían en Estados Unidos. Hoy esa cifra es del 17%, o sea que Estados Unidos tenía hace 60 años el 51% de la producción del mundo y hoy tiene el 17%.
Con una Rusia consolidada, con una China consolidada, y con una situación de Estados Unidos de pérdida de influencia en todo el mundo. Las últimas políticas internacionales de Estados Unidos, básicamente la Primavera Árabe, el intento del ISIS de poner en discusión lo de Siria, la idea de desestabilizar el gobierno de Irán, son todos fracasos. Entonces me parece que Trump también toma nota de que él necesita construir una mesa política de diálogo bilateral con Rusia y con China porque en el marco de los organismos internacionales que en su momento creó para mantener su hegemonía global, ya no le sirven más. La crisis de Naciones Unidas, el FMI, es porque Estados Unidos ya sabe que eso ya no le sirve al país, porque eso provocó que su influencia internacional pasara del 51% al 17% y que tenga un déficit comercial anual de 400 mil millones de dólares (300 mil millones con China y 100 mil millones con la Unión Europea). Entonces, cuando Trump le dice a la Unión Europea que es quien les paga el financiamiento militar para su defensa, que es la OTAN, y que ellos ni siquiera le compran petróleo, lo que les está diciendo es que se paguen la defensa ellos y Estados Unidos arregla directamente con Rusia y China porque no los necesita. Yo creo que Europa va a ser la que más va a sufrir este nuevo lineamiento mundial, la pérdida de influencia de Alemania en los últimos dos años es muy llamativa.

¿Qué posicionamiento tiene que tomar la Argentina?

Me parece que frente a esto, Sudamérica tiene que tener una oportunidad de construir una integración parecida a la que fue la primera etapa de la UNASUR, y como bloque continental-regional debe negociar su lugar en el mundo con estos tres que son los que van a quedar: Estados Unidos, Rusia y China.
Todo lo demás me parece que ya forma parte del pasado, esta idea del internacionalismo, todo eso me parece que ya no va más. El libre comercio es una consigna, no es una política, porque no lo practica nadie; es como los preceptos religiosos, todo el mundo los recita y pocos lo practican. Entonces a mí me parece que las ideas del gobierno de Macri son ideas llenas de telarañas y todas marchitadas, es una caja de herramientas que para el mundo actual no sirven para nada. Y yo creo que el problema central es que a mí me parece que no es tanto maldad, sino que es ignorancia. Me parece que, sobre todo los funcionarios encargados de diseñar la política internacional de Macri, no entienden el mundo en el que se desenvuelven. Y al no entenderlo toman decisiones que son absurdas. Esta decisión de traer a la OMC a la Argentina para que vengan los norteamericanos, cuando Estados Unidos no cree en el libre comercio, entonces vos decís "¿para qué la trajiste?". A mí me parece que la mezcla de malas ideas y mala praxis del gobierno de Macri es catastrófica, pero yo creo que eso no tiene solución porque me parece que, además, hay un nivel de obcecación política que cree que esas son las ideas a llevar adelante. Un poco como decía mi abuelo, el tipo es tan cabeza dura que comiendo jabón, saliéndole las burbujas por la boca, dice "qué rico que está el queso" para no decir que se equivocó.
A mi me parece que el gobierno está en una encerrona, porque ninguna de las ideas que el gobierno cree que lo pueden ayudar, lo van a ayudar. Me parece que el problema central es que no tiene mucha intención de modificar las ideas, que no sólo van a ser malas para Argentina, porque este también es el otro tema. Este nivel de inflación, de devaluación, de deterioro de la actividad productiva, es muy malo para la Argentina. Ahora, el gobierno no puede pensar que políticamente va a salir indemne de semejante cantidad de errores, más tarde o más temprano la gente le va a decir "no queremos saber más nada con ustedes". Entonces me parece que también hay una mirada del propio gobierno que no sabe qué hacer con la crisis que atraviesa. No sabe qué hacer. Más allá de que sea facilista decir que el gobierno tiene una maldad destinada a que el 60% de los argentinos coman basura de los tarros, no es cierto que tenga esas ideas, porque tiene la vocación de seguir estando en el gobierno. Y claramente con este nivel de deterioro de la situación social y económica en Argentina, tiene escasísimas posibilidades de seguir en el gobierno.

¿Cómo ve la situación de Brasil con la prisión de Lula y con que Bolsonaro esté encabezando las encuestas?

Es que en realidad Bolsonaro y Haddad expresan y anticipan lo que va a ser la política de América Latina en los próximos cinco o seis años. Una fuerza política popular alimentada en ideas nacionalistas y en ideas de izquierda. En el caso de Brasil, el PT es la confluencia de los sectores de izquierda históricos, del varguismo y sus sectores nacionalistas, que fue una cosa muy parecida al peronismo pero con menor influencia. Y por otro lado, los sectores más conservadores planteando que hay que restringir determinados derechos y libertades democráticas porque la gente tiene niveles de conciencia suficiente que es mucho más difícil de ser engañada, y que, por ende, si no hay alguna instancia disciplinadora desde lo represivo, la derecha no puede estar en el gobierno.
A mí me parece que, inclusive, esto va a impactar en América Latina. Yo creo que la versión de Cambiemos del año que viene para la elección, va a ser una versión política mucho más parecida a Bolsonaro, que a lo que nosotros conocimos de Cambiemos 2015. A mí me parece que vamos rumbo a un escenario de esas características, hacia una fuerza de derecha muy vinculada a consignas autoritarias.
Hay una mirada cultural, que lleva adelante todo este sector, que es la idea de tratar de explicitar que los derechos son privilegios. Las sociedades de derecho que son un emergente cultural de la segunda guerra mundial, de la posguerra, que básicamente se instrumentan en esta idea del Estado de Bienestar europeo, que en Argentina lo lleva adelante el peronismo. Esta idea de "tu condición social te impide tener los recursos para acceder a determinados productos pero el Estado como tal, por tu condición de ciudadano, te los asegura"; es decir, vos no tenes plata para educarte en una universidad privada pero el Estado te va a asegurar que vas a tener una universidad pública donde te vas a poder educar, sos mujer y tuviste un hijo, tenes licencia por maternidad porque el Estado se asegura de que la tengas porque como ciudadana la mereces. Todas esas ideas de derecho, construidas básicamente en base a luchas sociales históricas, en la mirada de estos sectores, de Bolsonaro y del macrismo, se consideran privilegios. Ya los derechos se consideran privilegios. Y las obscenidades de los sectores dominantes se consideran casualidades. Entonces, que un trabajador tenga que trabajar 40 horas por semana y no 90, es un privilegio; que un especulador financiero haga un pase de magia dentro de la Bolsa de Comercio y se haga 2 millones de dólares en un día es una picardía criolla. Eso todo el tiempo se trata de imponer como idea, porque en realidad para poder contener y llevar adelante una estrategia de gobierno, vos tenes que tener una sociedad que, más o menos, culturalmente crea que tus ideas están bien. Entonces, cuando el gobierno te dice "la gente pensó que podía vivir por encima de sus posibilidades", lo que intenta decirte es "vos no tenes derecho a tener eso, porque tu condición social dice que vos no podes tener teléfono. Porque cómo vas a tener teléfono si los paraguayos que tienen tu condición social no lo tienen", lo cual es cierto. Ahora, el nivel de avance de los derechos sociales en Argentina no lo tiene ningún otro país en Latinoamérica. Y en todo caso vos me tenes que comparar con Suecia, no con Paraguay; o sea, me tenes que decir por qué yo no tengo los derechos que tienen los suecos, no por qué yo tengo los derechos que no tienen los paraguayos. Esa idea, básicamente, es una idea de control social que los tipos diseminan todo el tiempo sobre los medios de comunicación, que a mí me parece que son criterios culturales mucho más peligrosos que la discusión de si la putean a Cristina o no.
Ellos tratan de convencerte todo el tiempo de que los sindicatos no son necesarios, de que los derechos son privilegios. Y construidos sobre mitos inverificables: le sacan las pensiones a los discapacitados y dicen que hay un pueblo de Argentina donde toda la población tiene pensión de discapacidad, ¿cuál es el pueblo?, ¿dónde queda?, ¿quiénes son?, ¿cuáles son los testimonios? Es todo mentira, porque es una construcción de la realidad. Es un poco lo que hicieron cuando fue la última marcha que hicieron en el Congreso a favor de Cambiemos, vos prendías los canales de televisión de ellos y te decían "muchísima gente en la plaza", y no había nadie, yo me asomaba por la ventana del Senado y no había nadie. Ahora, ¿por qué te decían "mucha gente en la plaza" sin enfocarla?, para que la gente fuera a ver si había o no gente, y cuando iba, se quedaba. La convocatoria fue construida por los medios de comunicación sobre una mentira. Ese ejercicio de construcción de un sentido común general, es un ejercicio que tiene que ser planteado como debate absoluto.
Vos no podes suponer que el derecho de un trabajador es un privilegio, y pensar que desde ese lugar podes representar los intereses del campo popular. No se puede hacer eso, no se puede ser amigo de dios y del diablo al mismo tiempo, no existe eso. Y la grieta de nuevo no tiene nada, no es un fenómeno argentino; y en realidad, lo que expresa es la divergencia de intereses sobre el reparto del dinero y del poder, básicamente. ¿Cómo va a ser posible que el jefe de personal de Ford tenga los mismos intereses que los obreros de la empresa? Si fuera este mundo idílico donde todos tenemos un mismo interés en el bien común, el jefe de personal de Ford tendría el mismo interés que los obreros, y esto claramente no sucede. Son intereses diferentes que no necesariamente tienen que ser antagónicos, pero que por lo menos son diferentes.
Entonces esta mirada, este formato, yo creo que tiene patas cortas. Y que lo de Brasil anticipa un poco una idea de cómo va a ir andando, cómo se va a ir formulando el sistema político con espacios políticos muy claros, mucho más que antes con esta idea de que vos podías ser más o menos radical, más o menos peronista, nadie sabía muy bien que eras excepto el día que votabas, que había dos boletas distintas. Eso yo creo que empieza a cambiar porque los sectores populares en Sudamérica tienen una mirada muy reciente de bienestar y los sectores más conservadores de Latinoamérica no están dispuestos a seguir tolerando eso porque "les sale muy caro".
Vos ves los seminarios, los cursos, las cosas que ellos organizan, porque una de las cosas que te dicen es que ellos no quieren pagar impuestos que no vuelvan en servicios. Lo que significa que no quieren pagar impuestos para la AUH, para la educación pública, porque sus hijos no necesitan asignación universal y van a la universidad privada, como no usan eso, no quieren pagarlo. Y no quieren pagar impuestos por eso, pero sí por la vigilancia, el bacheo de la autopista y la luz, que sí las necesitan, pero todo aquello que no lo necesitan, no lo quieren pagar. Porque la idea básica de este formato es que la gente abandone la idea de ciudadanía y se ubique en el lugar de consumidor. Entonces, ¿qué es ser ciudadano? Poder comprar algo. El consumidor tiene derecho sobre lo que compra, fuera de lo que compra de su relación comercial, no existe más nada. Entonces, si no existe más nada que la relación comercial, no hay Estado, no hay ciudadanía y no hay ninguna necesidad de brindar ningún tipo de derecho porque los únicos derechos que son valiosos son aquellos por los que uno tiene que pagar. Un formato que de nuevo no tiene nada, que lo vienen pensando muchas universidades norteamericanas hace muchos años, pero es un formato que me parece que todavía no está del todo estudiado por los sectores populares y que a veces se confunde.
En un Estado moderno y democrático hay ciudadanos, no hay consumidores, porque vos no necesitas ser consumidor para ser ciudadano. Y consumidor solamente podes ser si tenes la condición económica para serlo. Entonces la condicionalidad de consumidor implica que todo aquel que no tiene plata, no tiene derechos. Porque sólo tiene derechos el consumidor y no el ciudadano. Ese tipo de situaciones no está suficientemente discutida dentro de la dirigencia del campo popular, ni está suficientemente descubierta. Básicamente, porque también hay una situación de inversión notable, todas estas ONG, todas estas cosas que tienen ellos que reclutan gente, les pagan pasajes, invitan a seminarios, y los convencen de que lo mejor que te puede pasar en la vida es ser amigo de ellos. Y mucha gente termina, por una cuestión de comodidad, quedándose ahí. Todas estas organizaciones que luchan por la transparencia son estrategias de dominio cultural generadas explícitamente por el Departamento de Estado americano y financiadas con presupuesto norteamericano. Si vos ves el presupuesto de Poder Ciudadano en Argentina o el de Cipec, el 70% del presupuesto de esas dos organizaciones viene de Estados Unidos. Salvo que vos creas que Estados Unidos está preocupado por la democracia y la filantropía, cosa que, por lo menos yo, no creo, financia ese tipo de instituciones para que expresen públicamente que estas ideas que hoy tiene el Gobierno de Cambiemos son las ideas que son buenas para la Argentina en detrimento de las ideas del gasto público, la corrupción, la política, y todo eso que es todo malo, sobre todo porque no expresa los intereses que yo defiendo.

En razón de su artículo dónde establece la necesidad de formar unas fuerzas armadas sudamericanas, qué le parece la existencia de bases militares, tanto estadounidenses en Jujuy, como Chinas en Neuquén y Río Negro (aunque formalmente se diga que no son militares).

El análisis de la política de defensa internacional tiene un problema. Es que nadie admite ser lo que es y nadie te da información de lo que en realidad es, esa es una limitación. Esto que yo te contaba hace un ratito de los arsenales nucleares y todo lo demás, en ese informe de Naciones Unidas Rusia informa 8.500 ojivas nucleares y Estados Unidos 7.000. Yo no creo ni que Rusia tenga 8.500, ni que Estados Unidos tenga 7.000. La verdad es que no se cuántas tienen, capaz que tienen más, capaz que tienen menos, capaz que uno dice que tienen más para parecer mejor.
Con esto quiero decir que los acuerdos militares estratégicos con países extracontinentales son todos muy complicados. Tienen que estar muy bien estudiados, muy bien consensuados, y en mi opinión, tienen que tener todos control parlamentario multipartidario, porque la defensa es una cosa muy compleja. Un sector del progresismo liberal argentino construyó esta idea del antimilitarismo, que es una idea absolutamente naif. Ningún país serio del mundo no le dedica tiempo y esfuerzo a sus fuerzas armadas, porque si no tiene fuerzas armadas serias, no es un país serio. Vos ves a los 15 países más importantes del mundo, y vas a decir "Japón y Alemania no las tienen", las fuerzas armadas de Japón y Alemania son las de Estados Unidos, pero no es que no tengan, tienen delegada esa parte a Estados Unidos por haber perdido la Segunda Guerra Mundial. Después cualquier otro país desde Italia, Francia, Reino Unido, Rusia, China, lo militar es una condición esencial a su existencia como país.
Argentina, producto de la dictadura que tuvo que fue atroz, construyó una mirada de antimilitarismo en alguna medida razonable, porque había sido muy contraria a las condiciones de vida de la población. Unas fuerzas armadas que básicamente practicaron terrorismo de estado explícito y verificado. Ahora, esa situación de coyuntura no puede ser una situación permanente; Argentina tiene que recomponer una estrategia de defensa con una estrategia de profesionalización y de inclusión de sus fuerzas armadas en el "Proyecto Nacional".
Esto fue, para mí, lo más importante que hizo UNASUR. Lo charlábamos la otra vez con Celso Amorim cuando estuvo acá en Buenos Aires, el es ex canciller de Lula, y decía que lo más importante que hizo la UNASUR fue construir el Consejo Sudamericano de Seguridad y Defensa, por la idea de pensar que acuerdos militares internacionales sudamericanos son imprescindibles para que la región pueda discutir, con algún nivel de libertad, su lugar en el mundo. A ver, un ejemplo, el proceso que está avanzando a toda velocidad de integración y de ramificación de las dos Coreas, fue posible porque Corea del Norte tiene armas nucleares, sino Estados Unidos no la hubiera dejado. Esta idea de suponer que hay un ámbito internacional... En este sector, la política tiene mucho de la cosa del barrio. "Yo no me voy a pelear con aquel de la esquina porque es más grandote que yo, o porque no sé cómo pelea". Digamos, la capacidad disuasiva de los Estados nacionales son las que aseguran condiciones de negociación económica para el bienestar de sus poblaciones. Sin eso, vos decís, en términos políticos a lo mejor esté mal. Porque vos decís "tanta plata gastada en los militares con la gente que lo pasa mal en el mundo". Ahora, es verdad, es un problema del mundo, no de los países. El país que no tiene una estrategia de defensa razonable, no tiene un futuro razonable. Y en ese sentido, el hecho de que existan bases extranjeras en territorios sudamericanos, partiendo de que todas las bases que arman los países en el extranjero muy difícilmente sean lo que los países dicen que son, dicen que ponen una base para estudiar los pájaros sanjuaninos que bajan de los Andes, cuando en realidad es para otra cosa.
Me parece a mí que el eje central de cómo vincularse con estrategias militares internacionales, sobre todo porque Argentina tiene dos cosas que son centrales, una es el Atlántico Sur, que es el único escenario oceanográfico desmilitarizado, y otra es la Antártida. Sin una estrategia militar, pero no para invadir las Malvinas, sino una estrategia para construir una capacidad disuasiva que, además, permita alianzas regionales que digan "de ninguna manera nosotros vamos a permitir la permanencia de Gran Bretaña en las Islas Malvinas más de 30 años". Porque además fue la manera de, por ejemplo, los chinos cuando recuperaron Hong Kong. Porque llegó un momento en el que dijeron que en 20 años no iban a tolerar que Hong Kong siga formando parte del territorio inglés, y los ingleses tuvieron que encontrar un mecanismo y acordar con ellos cómo se la devolvían. O sea, por qué no devolvieron Gibraltar a los españoles, o Malvinas a los argentinos, y por qué devolvieron Hong Kong a los chinos? Por el poderío militar de los chinos, tan sencillo como eso. Hay cosas que son mucho más sencillas de la complejidad que parecen tener.