Alerta roja en las escuelas



Joakito-. En el año 2011, el Banco Mundial, publicó un documento donde expresaba las estrategias y lineamientos en la educación que tendrían que adoptar los países miembros.

En el documento, conocido como "Estrategia 2020 para educación. Aprendizaje para todos, invertir en conocimientos y competencias de las personas para promover el desarrollo", se plantea la necesidad de adaptar los contenidos a la demanda de mano de obra, caracterizada por un mercado fuertemente descalificado. De esta manera, las nociones de competencias, o habilidades, pasan a ser las categorías principales que debería otorgar la escuela media, valorando  el “saber hacer” del individuo, que va a adquirir a lo largo de su vida laboral, por encima de las certificaciones educativas. Es decir, estos requerimientos del proceso productivo generan que la educación sea entendida, como un proceso más amplio no basado en el ámbito escolar ni en la integralidad de los conocimientos allí adquiridos, sino en la oportunidad de aprendizajes concretos y parciales, de ahí que orienta su financiamiento a desarrollar estas capacidades individuales, dejando de lado uno de los pilares básicos de la escuela pública: la sociabilización.

En estos tiempos, donde los contenidos que se pueden aprender en la escuela, gracias al avance de las tecnologías de la comunicación, están al alcance de todos; la escuela pública, debe fortalecerse como espacio donde se fomenta el conocimiento crítico y el lugar donde quienes asisten aprenden a cooperar y trabajar en equipo.

Uno de los aspectos que caracterizan al gobierno de Cambiemos, es llevar adelante, sin ningún reparo, los lineamientos que plantean en las diversas áreas los organismos extranjeros, ya sea la política monetaria, la planificación de políticas públicas en pos de reducir los efectos del calentamiento global, o la diagramación de políticas educativas.

En términos educativos, es difícil que el estado nacional pueda impulsar cambios a la estructura educativa actual, debido a las sucesivas reformas del estado que transformaron el ministerio de educación en un ministerio ficticio, sin escuelas públicas a cargo (las escuelas nacionales dependen de las universidades que a su vez son autónomas) y con 24 regímenes educativos distintos, uno por provincia.
A pesar de esto, los gobernadores en el 2017, cuando firmaron un nuevo pacto fiscal, firmaron en el marco del Consejo Federal de Educación, un convenio que busca avanzar en la construcción de la llamada “Secundaria 2030” basada justamente en el documento del Banco Mundial citado mas arriba.
Con el pretexto de "erradicar el fracaso escolar, la permanencia de los estudiantes en la escuela y vincular al nivel secundario con el mundo universitario y laboral" este proyecto en realidad busca, en principio, atacar el estatuto docente, presentando a los docentes como supuestos “facilitadores”, que podrían ingresar a la escuela sin necesidad de los concursos. De esta manera, se devalúan los contenidos y las evaluaciones, incluso, "Secundaria 2030" pretende eliminar directamente a las evaluaciones.

Se lee en la página del ministerio de educación que en pos de "reducir la deserción escolar, se alienta a otorgar notas por proyecto, calificaciones de desempeño y considerar el progreso del alumno fuera de las pruebas tradicionales”.
Si bien, en Entre Ríos no hay novedades respecto a la implementación de este proyecto -financiado por el Banco Mundial- el mes de noviembre de 2018 está establecido como fecha tope para la presentación de un Plan Estratégico del Nivel Secundario elaborado por todas las jurisdicciones. Hasta ahora solo Vidal en Provincia de Buenos Aires, Larreta con el su proyecto "Escuela Futuro" en la Ciudad de Buenos Aires, y Río Negro son los distritos que se conocen que han empezado a implementar estas reformas.

Es cierto que existe una necesidad de repensar en el día a día el papel que desempeña la escuela pública argentina y los contenidos que se dictan, pero el obstáculo se presenta cuando las reformas que se impulsan nada tienen que ver con la cotidianidad de la comunidad educativa. Pensemos sino en el fracaso que significó la Ley Federal Educativa de Menem que copió un formato europeo que propiciaba un cambio sustancial en los contenidos, en las materias que se enseñaban y en las formas de hacerlo y sin embargo fue un fracaso rotundo. Como el que se viene con "Secundaria 2030"