¿Vuelve Cristina? Sí, es el único mérito del PRO



Martín Vázquez-. El gobierno nacional oficia como mero mero intercomunicador entre el cuerpo deliberativo de gobernadores y el comandante de la nave económica estrellada, el Fondo Monetario Internacional.


En realidad, el gobierno nacional, no oficia como un intercomunicador neutro, sino que dejó atada su suerte a que se cumpla lo que quiere el FMI aún antes de saber qué quiere el FMI.
En Argentina, a diferencia de otros países bananeros, se le da una importancia supina a lo que ordene el Fondo Monetario Internacional.
El sadismo es la cualidad que distingue a los gobiernos de derecha en Argentina. Primero, funden el país con empréstitos usureros y ningún ciudadano sabe en qué se gastaron la plata. Luego, escalan la represión contra la gente que protesta porque le están afanando para pagarle a los usureros. Tienen especial predilección por empobrecer a los jubilados y aumentar la desocupación, es un clásico de la derecha sádica. Finalmente, en el mejor de los casos, la ciudadanía espera paciente que termine este tipo de gobiernos sádicos y que haga el menor daño posible en la pesada herencia que dejará.

Los sádicos gubernamentales empiezan a recibir promesas de impunidad futura por parte de los mandamases extranjeros del país si logran condicionar estructualmente a los próximos gobiernos. La novedad es que ahora la prensa oficialista lo dice abiertamente: el próximo gobierno deberá devolver la plata que este gobierno se está robando y el FMI financia para la fuga de capitales. Ni usted ni yo vimos un solo peso de estos préstamos usurarios, pero nos levantamos de la noche a la mañana debiendo una tonelada de dólares fugados a las guaridas financieras.
Pocas veces hubo escenas pornográficas de un saqueo tan obvio.

En el medio, la política no existe. Están los gobernadores, que tienen sus empobrecidas provincias, defendiendo en el regateo los subsidios a las oligarquías provinciales de la minería, la soja, el vino, etc. Y el FMI que pide más sadismo para contentar a los usureros que prestaron un dinero que nadie vio, pero todos toman como cierto. A pesar de que el negociado de la deuda externa tiene sentencia judicial donde está comprobado que es un negociado ilegal realizado por las mismas figuritas que ahora son funcionarios gubernamentales. Ahora como antes, acusan de chorros a los opositores. Nada nuevo por ahí. 

No hay nada entre el FMI y el CFI. La política odia el vacío.
Está todo preparado para que un Bolsonaro, un Nicolás Maduro, otro Macri (obviamente, uno nuevo y sin relación con el actual) gane las elecciones. Mientras los peronistas se deshacen a internas, fragmentados en una confederación de caudillitos provinciales. Los radicales se suicidan apoyando a cambio de cargos menores a una banda de delincuentes financieros que vuelven a chocar el país y el PRO pasa a cuarteles de invierno. Es difícil que sobreviva el exitoso partido de los negocios después de una gestión tan sádica que solo sirvió para los negocios de sus dirigentes y familiares, a un costo altísimo para el país.

¿Vuelve Cristina?
Sería lo más natural. El único mérito del PRO.