Un día en Macrilandia



Lucas Carrasco-. Ya lo dijo Donald Trump: hay realidades alternativas.


Aunque el principal interesado es China, la totalidad de los BIRCS (Brasil, India, Rusia, China y Sudáfrica) pidieron una reunión especial con el presidente argentino, Mauricio Macri. La reunión fue en Sudáfrica, país que copia las recetas del Banco Central aplicadas en la Argentina una vez que se logró vencer electoralmente al populismo, en un enclave estratégico de América Latina. Hasta el punto que, la elección que consagró a Macri como presidente de Argentina, generó una ola regional de gobiernos de centro racional tanto en Chile como en Colombia, así como la inestabilidad en Brasil a partir de la onda expansiva contra la corrupción que se generó en Argentina.
China solicitó a Macri que le ayude a fortalecer sus reservas monetarias por la guerra comercial con Trump. El ingeniero Mauricio Macri accedió porque no quiere que el mundo vuelva a viejos paradigmas fracasados de economías cerradas y planificación estatal. Aunque a su vez, tendió lazos con Trump, permitiéndole venir a la Argentina en octubre (Macri preside el G-20: la agrupación de los 20 países más poderosos del globo terráqueo) y encontrarse cara a cara con las autoridades chinas y, de paso, presentar ante Ángela Merkel el acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, como contracara de la guerra arancelaria entre los americanos y los chinos.



Los repetidos intentos de golpes de estado contra Macri, que enfrentó a su vez una guerra de guerrillas de los poderosos mapuches en la Patagonia, han puesto al Ejército Argentino como un modelo mundial de contención del terrorismo y la insurgencia. Entre la venta de trigo a Rusia y limones a Estados Unidos -los éxitos diplomáticos derivaron en la cooperación tecnológica- los líderes de ambos países consultan a los argentinos sobre su mirada por el conflicto en Siria e Irak. No es casual que luego de que Argentina sofocara el terrorismo floggermapuche y el troscokirchnerismo de Franja Morada, en toda Siria y Mosul el Estado Islámico haya perdido posiciones estratégicas, luego de que en secreto Patricia Bullrrich, Ministra de Twitter, viajara a Israel en repetidas ocasiones.



Ante este reacomodamiento geopolítico a partir de que Argentina volviera al mundo, el presidente Macri, quien se caracteriza por su extrema modestia, adelantó que no aceptará el Premio Nobel de la Paz, en caso de que se lo quisieran conceder. También declinó aceptar los premios y elogios recibidos por la FAO (la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación) por haber logrado la Pobreza Cero.
Es la misma modestia que lo llevó a auxiliar al Fondo Monetario Internacional permitiéndoles que le volvieran a prestar a la Argentina, luego del feroz maltrato que recibió del populismo K, que tuvo como estrategia de humillación pagarle en contado rabioso en tiempos donde el FMI necesitaba dinero para salvar los bancos yanquis. En el mundo agradecen que vuelva el trato respetuoso y cordial. Se habla incluso de un cierto enamoramiento de la señora Lagarde con el chocoarroz Dujovne, Nico para los mercados, un destacado comentarista gubernamental de los aciertos económicos que hacen brillar al país ante el mundo.



La alegría, los globos, los bailes, caracterizan la estética de un gobierno innovador que ha desatado las fuerzas productivas permitiendo que el libremercado potencie el emprendedurismo de la mano de la responsabilidad social empresaria. Esto ha desatado una euforia que lleva a que los estudiantes corten las calles, los trabajadores armen batucadas para ir a vivar al presidente en Plaza de Mayo, los jubilados donen parte de sus ingresos a la Asignación Universal por Rico, un invento argentino conocido popularmente como LEBAC. Es tan intensa la alegría que los precios suben de los nervios que sienten ante una actualidad que no logran entender del todo: es que el argentino no estaba acostumbrado a pagar lo que valen las cosas. Creía que los lujos, como un celular o tener luz, eran para todos y para siempre,  porque una secta de psicólogos K les habían lavado el cerebro. Ahora, liberados por fin del clientelismo, hasta los empresarios corruptos van corriendo a los juzgados para confesar sus crímenes, incluso, crímenes que no cometieron: ¡se inventan crímenes para contribuir a la ola purificadora que se cierne sobre el país!
Gilda, la filósofa oficial del PRO, ha explicado en qué consiste el milagro argentino, basándose en sus propios milagros, ni más ni menos: