Turismo y deporte extremo en Paraná




Sebastián P-. ¿España? ¿Suiza? ¿Las sierras de Córdoba? ¿Mendoza? ¿Bariloche? No, encuentre todos los beneficios de la salud mental y física en un lugar secreto y único de Paraná.


Hacer senderismo está de moda. Si tu objetivo es competir en la Copa Catalana de Caminatas de Resistencia, estás leyendo la nota correcta. Con una oportunidad única. La ciudad de Paraná se presenta ideal para este deporte que según los especialistas, logra efectos benéficos sobre la salud, principalmente cardiovascular, a la vez que reduce la ansiedad y aminora los efectos de la depresión leve o moderada. Estamos hablando del ejercicio ideal. 
ESTO NO ES UNA PUBLINOTA. 
Hacer senderismo en Paraná es bastante simple, gracias a una política de estado que la ciudad ha seguido a rajatabla, con gobiernos municipales de todas las tendencias peronistas y los gobiernos radicales. Solo basta salir del microcentro e intentar caminar. Eso sí, ADVERTENCIA: si usted es adulto mayor, tiene alguna lesión o discapacidad física o visual, se prohíbe absolutamente este ejercicio por los serios peligros que entraña. 
Si por el contrario, usted se ha realizado un chequeo médico, tiene aptitudes para el atletismo y disfruta de los deportes extremos, siga leyendo esta nota. 

Para quienes no sean de Paraná, acá van unos consejos básicos para principiantes que quieran adentrarse en este deporte extremo, denominado "Caminar fuera del microcentro".
Si usted es principiante, tenga en cuenta que en Paraná, fuera de los boulevares, pueden aparecer unos extraños postes de luz con tres luces redondas: una roja, una amarilla, una verde. No se deben confundir con un OVNI. Están en raras ocasiones y cumplen la función de adorno navideño o búsqueda del tesoro. Tratar de encontrar dos o, si usted es muy osado y tiene preparación en alpinismo y escalamiento, tres postes con estas extrañas luces rojas, verdes y amarillas, tres postes seguidos, es un reto superdivertido. Aunque difícil.
Debe ir calzado con zapatillas, cuerdas, botiquín de primeros auxilios y una radio con la frecuencia policial, por si hay alguna emergencia (para contactar con la policía debe decir un código secreto: "hay un muchacho sin casco con una moto") dado que los teléfonos celulares no funcionan y para conservar el estilo campestre, eso del wi-fi es desconocido. La falta de señal en el celular es para que el senderista sienta en su piel la adrenalina de estar en un medio salvaje, sin mundanas distracciones. 
Es importante que jamás baje la vista. Los escalones, pozos, vehículos en contramano, motos, le agregan obstáculos al senderismo. Son un desafío solo para deportistas extremos.
Por supuesto, al ir siempre con la cabeza mirando el piso, puede correr el riesgo de chocarse un balcón construído a un metro de altura (una costumbre local) pero evitará chocarse los autos que van por la vereda (otra costumbre local, los autos se estacionan en la vereda, tratando de dejar el menor paso posible, para así fomentar el turismo de senderistas).
Además, la ausencia de veredas o veredas rotas que dan la inigualable sensación de sentirse un cronista de guerra en una ciudad bombardeada, los pequeños basurales, las trampas de barro y otras sorpresas, están diseñadas para verdaderos aventureros. Sumergirse en el barro es una experiencia alucinante, que además mejora la flora intestinal y la resistencia a los microbios. Es cuestión de ir conociendo la cultura autóctona, como si fuera un viaje al medioevo. Paraná es como caminar en París. Hace seis siglos.

Es conveniente llevar un bastón, como los que están de moda para el denominado running escandinavo o marcha nórdica. Seguramente estará al tanto que con la marcha nórdica se queman más calorías, aumenta la intensidad del ejercicio y, en términos prácticos, posibilita que usted pueda sortear los múltiples obstáculos ya sea en una pendiente pronunciada o si terminó cayendo en un arroyo. Con la ayuda de ese bastón, también podrá anticiparse a los cables que con frecuencia le cortan el paso, pudiendo así mantener la mirada fija en el suelo. Como verá, son todos beneficios. A los que hay que sumarle que el bastón escandinavo le servirá también como lanza, en el caso que quiera agregarle mayor emoción a este deporte y adentrarse en la sofisticada prueba de cazar ratas. Asimismo, el bastón le servirá para espantar murciélagos y, en los sitios demasiado oscuros, mover la lámpara de iluminación, si es que hay alguna, de la calle. A veces, al moverla levemente, vuelve a funcionar. Por lo general, están encendidas de día y apagadas de noche. Otra divertida arista de la cultura autóctona
Los Intervalos de Alta Velocidad son parte del recorrido. Ya sea que tenga que correr porque lo están asaltando, o tenga que arrojarse al suelo adentro de una trinchera -los locales los denominan "baches"- antes de que lo pise un colectivo, los Intervalos de Alta Velocidad se combinan con parajes solitarios y en altura, gracias a los accidentes demográficos de una ciudad que sube y baja. En esos descansos, estará cuesta arriba con una inclinación agotadora. A esto hay que agregarle que para aumentar el desafío, las calles cambian de nombre. Así, es posible que usted siga en línea recta tres cuadras y haya pasado por tres cuadras con tres nombres diferentes. No haga caso a la numeración, también está trucada para agregarle al desafío físico, el trabajo intelectual de hacer operaciones matemáticas, mayormente inútiles, pero ahí está la trampa que lo divertirá enormemente. Perdón por el spolier. 
En caso de perderse, la gente suele ser muy amable. Siempre le explicará que "parayá dobla a la izquierda y despué a la derecha y por hay salí y da la vuelta", haciendo que a menudo usted se divierta locamente porque luego de seguir las instrucciones se encontrará exactamente en el mismo lugar. El humor, junto a la liberación de endorfinas que propicia este deporte extremo, lo harán sentir verdaderamente a gusto.

Se recomienda a los senderistas no abordar remises en cualquier lugar, dado que pueden ser truchos o no. En caso de encontrarse perdido, es conveniente llevar una carpa, hacer noche en el lugar y partir al amanecer. Hay algunos lugares -se denominan "cabinas de paradas de colectivos"- de difícil acceso, pero si encuentra alguna, notará que hay dos o tres lugareños que están ahí, esperando el colectivo, desde hace un rato. Dos o tres días, quizás lleven ahí esperando el colectivo. Por eso los verá instalados con el mate, la pastafrola, un televisor tal vez, una mesa, un fuego prendido -está permitido hacer fuego en cualquier lugar- o trepados a lo más alto de un árbol, tratando de buscar señal para el teléfono.
Como turista, usted quedará realmente satisfecho con este deporte extremo, que en Paraná se denomina "Caminar fuera del centro". Lo esperamos. La entrada es gratuita. La salida, le deseamos suerte: es por allá, doblando ahí, después para el otro lado y seguí derecho, te vas a topar con una casa roja, ahí doblá y después girá hasta que encuentres una luz. Mucha suerte.