¿Se viene la dolarización?



Ezequiel Bauman-. Un importante vocero del Departamento de Estado de EEUU sugirió públicamente que la Argentina debería volver al esquema menemista de la Convertibilidad.

La disputa entre dolarizadores y devaluadores ha vuelto al interior del gobierno, tal como sucedió durante el final del mandato del doctor Carlos Menem y durante la totalidad del mandato del doctor Fernando De La Rúa.
La diferencia es que ahora la devaluación ya ha sido hecha y de manera brutal durante el 2018, sin considerar que apenas asumió el ingeniero Mauricio Macri devaluó la moneda un 40% y quitó las retenciones en una inédita trasferencia de riquezas de los más pobres a los más ricos. Ningún gobierno conservador, ni democrático ni dictatorial, tomó una medida tan reaccionaria como lo es devaluar y eliminar a la vez las retenciones.

El vocero del Departamento de Estado le dijo al canal pro Trump que evalúan una dolarización de facto, con la creación de una nueva moneda (como Menem cuando reemplazó el Austral) basada en el presupuesto teórico de la convertibilidad: no se emite dinero, a menos que haya un respaldo en divisas estadounidenses.
Que la propuesta surja del Departamento de Estado, el equivalente a la Cancillería o el Ministerio de Relaciones Exteriores de cualquier otro país, no es un dato menor.
Implica un condicionamiento para las eventuales próximas hipotecas con el Fondo Monetario Internacional.

Las probabilidades de que este engendro reaccionario avance son pocas. Ya no vivimos en los años 90, cuando se caía el Muro de Berlín, implosionaba la Unión Soviética, China era una dictadura comunista y Fukuyama declaraba el fin de la historia.
Hoy, nuestro principal socio comercial es China, nuestro jefe político es Estados Unidos y el interventor que maneja la economía es el FMI.
Pero en el país hay poderosos intereses que se benefician con la timba financiera, la regresividad fiscal y el endeudamiento crónico. Entre ellos están los bancos, los terratenientes y los oligopolios industriales. A todos ellos les conviene que el peso se devalúe, así se transfieren riquezas de los asalariados y jubilados hacia el sector concentrado de la economía.
Una eventual dolarización significaría el fin de los oligopolios industriales, el fin de la Patria Contratista de donde salió el Presidente Macri y el inmediato default. Además del colapso de los servicios estatales, pues no sería posible dolarizar los salarios e insumos.

Lo que esta discusión en torno a la dolarización es un síntoma que revela la fragilidad del modelo económico macrista, el alto riesgo de que todo estalle, el descontrol del gobierno y el lobby de un sector del poder económico que considera que el gobierno nacional es inepto y tienen razón, pero la solución que proponen para incrementar sus ganancias, no es viable políticamente. El país estallaría y sería, en ese caso, muy difícil que un Presidente tan débil imponga una medida tan drástica. Si es que lograra terminar el mandato. 
Aclaremos que yo deseo que el gobierno concluya su mandato y que el Presidente no renuncie, agravando aún más la crisis que él mismo creó.