¿Qué gana Varisco permaneciendo en el Titanic del PRO?



Martín Vázquez-. Sin dinero nacional para obras públicas, sin tener nada que ver con la corrupción del sistema bancario, sin ninguna afinidad ideológica, con la Ministra Bullrrich insultándolo abiertamente, ¿qué gana Sergio Varisco permaneciendo en Cambiemos, el sello de goma que armó Durán Barba para usar el aparato territorial de la UCR?


No es un secreto que Mauricio Macri incentiva la guerra de guerrillas que Elisa Carrió, una absoluta delirante, lleva adelante contra la UCR. Ni es un secreto que las mentiras de Macri sobre faraónicas obras públicas en Paraná fueron anunciadas junto a Bordet, excluyendo siempre a Varisco.
Por si esto fuera poco, el periodismo macrista lo acusa de narcotraficante, la Ministra de Inseguridad Patricia Bullrrich lo insulta con su habitual espíritu barrabrava y en el PRO, el concejal Emanuel Gainza armó una municipalidad paralela mientras Josefina Etienot, que iba en la boleta sábana como viceintendenta hace todo lo posible por desestabilizarlo y derrocarlo.
Sergio Varisco tiene un discurso socialdemócrata, progresista y sus funcionarios no suelen hablar de privatizaciones ni con la jerga de autoayuda de los neoliberales cool del PRO, que parecen formateados en un Jardín de Infantes de Recoleta. Un Jardín de Infantes donde repiten de grado. El primer Jardín de Infantes del mundo donde se puede repetir de grado.
¿Qué gana Varisco quedándose al lado de la mancha amarilla que destrozó la economía nacional, sumergió en la miseria y el desempleo a un tercio de los argentinos, dejó el país en bancarrota y abandonó cualquier respeto al Estado de Derecho? ¿Qué gana siendo aliado de sus principales enemigos, los cuales, además, tienen la imagen por el piso, lo quieren derrocar y se afanan un Banco Central entero?

La gestión de Varisco es decididamente mala. Brilla por su mediocridad, sorbe todo si se la compara con su anterior gestión, donde tuvo que aguantarse a Montiel en la gobernación y De la Rúa en la Presidencia y sin embargo salvó al radicalismo del papelón, sacando 20% en las elecciones de 2003 como candidato a gobernador.
Su actual gestión es mala. Pero no privatizó nada, no hizo más negociados que los últimos gobiernos peronistas con la obra pública y con los mismos personajes de la patria contratista local, no tiene nexos con la banca extranjera ni cuentas en el exterior como es norma en el PRO. No hay datos de que conozca Panamá, Seichelles o ningún otra guarida financiera. Es sabido que en cada paraíso fiscal hay una Unidad Básica de la Internacional del PRO.
¿Si no tenés nada que ver con esos tipos, que encima gobernando son unos inútiles crónicos, para que aguantarte que te basureen, te ninguneen y te difamen?

Que los pèriodistas militantes como Luis Majul, el hijo de Leuco u otros de esa calaña te tomen el pelo y encima te cobren por sentarte a que te humillen, es mucho. Jamás harían algo así sin el aval del gobierno.
Que encima te traten como si les debieras el triunfo, cuando es al revés, es demasiado.
Si la Unión Cívica Radical quiere suicidarse y extinguirse, como ya estuvieron a punto, desaprovechando esta segunda oportunidad, que acaso sea la última, allá ellos.
Hay en Entre Ríos nuevos intendentes, cuadros valiosos -el exdiputado Jorge D Agostino, Rodolfo Parente o Eduardo Solari, por ejemplo, incinerados al lado de chapuceros del estilo de Etchevehere o De Ángelli- que tienen dinámica propia, no viven del internismo permanente ni tienen vocación suicida.
Hay un radicalismo valioso ahí. Yo jamás los votaría, pero son un centrismo liberal, con pretensiones socialdemócratas que le hacen bien a la democracia. Además aportan una visión verdaderamente republicana y ponen un poco de decencia a la política, sin trabajar de botones como Ocaña, Carrió, Fernando Iglesias o Adriàn Pérez.